El Norte de Castilla

Lauki cierra definitivamente sus puertas tras seis meses de lucha

Lauki cierra sus puerta
Lauki cierra sus puertas. / Ramón Gómez
  • Provocará el traslado de 54 trabajadores a otras fábricas, el despido con indemnización de 19 de ellos y la prejubilación de otros 11

La fábrica láctea Lauki cierra hoy sus puertas definitivamente y, de este modo, cesa toda la actividad empresarial en la planta ubicada en Valladolid, después de más de medio año de lucha por parte de los sindicatos, la Junta de Castilla y León y el comité de empresa.

En una última manifestación a las puertas de la central, los trabajadores han mostrado su rechazo a este cierre, que provocará el traslado de 54 trabajadores a otras fábricas, el despido con indemnización de 19 de ellos y la prejubilación de otros 11, según el acuerdo social firmado en mayo por los trabajadores y Lactalis, multinacional francesa dueña de Lauki.

En declaraciones a Efe, el portavoz del comité de empresa de Lauki, José Manuel González, ha expresado sus lamentos ante el cierre de la fábrica que llevaba operando en Valladolid 60 años y que echa el cerrojo a pesar de «ser rentable».

Durante todos estos meses de duras negociaciones, la Fundación Anclaje, organismo conformado por representantes de la Junta, los sindicatos y el comité de empresa, han tratado de buscar una solución a la voluntad de cierre de la fábrica por parte de la multinacional.

En un primer momento se intentó que la fábrica cesara en su empeño de cerrar una fábrica que, según los informes presentados por la Fundación, era rentable y que podía incluso aumentar sus beneficios.

Ante la férrea decisión del consejo de administración de la empresa de echar el cerrojo a la planta, la Fundación abrió entonces la vía de la venta de la misma y la búsqueda de la mejor salida para sus trabajadores, por ello, en el mes de mayo se firmó el acuerdo social por el que la multinacional se comprometía a buscar un comprador y reubicar e indemnizar a los trabajadores.

Pronto los representantes de la Fundación alzaron la voz y clamaron que los tiempos concedidos por la empresa para su venta eran muy escasos, ya que, aunque Lactalis decidió prorrogar el cierre del 30 de junio al 30 de septiembre, no dio su brazo a torcer ante la prórroga de esta segunda fecha, la del día de hoy.

Sobre la mesa, los dueños franceses pusieron una línea roja que no se ha conseguido traspasar durante todas las negociaciones: la venta estaría condicionada a un potencial comprador que no supusiera una competencia directa para Lactalis, lo que descartaba a muchos posibles interesados.

El 9 de septiembre llegó el día más importante para el proceso de negociación, día en el que la multinacional expuso que había 14 empresas interesadas en la compra de la fábrica, una de ellas muy interesada, aunque anunció que si la oferta no llegaba antes del día 30, la planta pondría el candado a sus puertas.

La oferta de esta empresa interesada no llegó y las que la Fundación proponía eran vetadas por la multinacional, lo que provocó que las negociaciones se estancaran en un punto muerto del que solo se ha logrado salir con la reapertura de una nueva hoja de ruta para la venta de la fábrica tras su cierre.

De este modo, los metros de actividad empresarial de la fábrica láctea en Valladolid quedan ahora inoperantes, a la espera de que la multinacional decida ahora abrir este nuevo proceso que se espera largo, al menos de «un año», según confirmó ayer a Efe el representante de Acción Sindical de UGT, Raúl Santa Eufemia.

Tiempo que tienen también los sindicatos para abrir una vía judicial que demandaría a la empresa por «obrar» de mala fe, por haberse comprometido a buscar a un comprador para la fábrica y haber terminado como hoy se cuenta, con el candado puesto.