El Norte de Castilla

Detalle del estado abandonado de la vegetación en el cerro del Otero, a los pies de la estatua del Cristo.
Detalle del estado abandonado de la vegetación en el cerro del Otero, a los pies de la estatua del Cristo. / A. Quintero

Palencia recuperará dos cerros historicos

  • El Ayuntamiento cierra el día 17 el plazo de presentación de propuestas para el Otero y San Juanillo

Se trata de los dos gemelos que se levanta al noreste de la capital palentina, uno de ellos tan querido y cercano que forma parte del devenir prácticamente diario de la ciudad, mientras que el otro se conserva en una nebulosa de misterio, mitificado por viejas historias de fantasmas y gigantes que le han llevado a caer prácticamente en el olvido, a pesar de haber ocupado siglos atrás un hueco tan importante en la vida de los palentinos como su vecino y hermano.

Se trata de los cerros del Otero y de San Juanillo, dos hitos que han marcado profundamente la historia de la ciudad de Palencia y sobre los que se acumulan leyendas y misterios, peregrinaciones devotas y también abandono y degradación.

Los dos cerros, que se mantienen como testigos del efecto erosionador del tiempo sobre el paisaje castellano, han mantenido durante siglos una historia paralela de estrecha vinculación a la ciudad de Palencia, aunque a partir del siglo XVI, la cumbre dedicada a San Juan fue cayendo en la noche del olvido hasta prácticamente desaparecer de la memoria de los palentinos, quedando prácticamente relegada a cuentos de viejas, estudios históricos y elucubraciones esotéricas.

Porque si el Otero conserva todavía en su cima una ermita dedicada a Santa María, más otra casa en sus faldas, sobre la cueva en la que cuenta la leyenda que se refugió santo Toribio de las persecuciones priscilianistas, el cerro de San Juanillo también mantiene en su cumbre los restos de una ermita, antaño populosa y querida, dedicada a San Juan, copatrono de la ciudad de Palencia. Los restos de este eremitorio excavado en la roca, que fueron testigos durante más de dos siglos de la devoción de los palentinos por el santo bautista, pueden aún visitarse, aunque han pasado varios cientos de años desde que buena parte de sus muros exteriores y cualquier signo de riqueza religiosa hayan desaparecido.

Sin embargo, un ascenso al cerro de San Juanillo, agreste y siempre difícil, precisamente uno de los motivos de su declive en el XVII, es recompensado con un recorrido casi místico por un complejo excavado en la roca, en el que pueden encontrarse diferentes estancias, puertas, hornacinas... Resto de lo que fue en su día la populosa ermita de San Juan, con restos de sus pinturas todavía en los muros, con detalles que recuerdan su pasado religioso, pero también con basuras, desperdicios, daños, pintadas, hogueras de destrucción y todo un reguero de vandalismo que desanima al visitante.

Calizo hasta la médula, como su hermano el Otero, no puede presumir más que en la falda más baja de una vegetación consolidada y se ve además gravemente afectado por la erosión del frío, el viento y los aguaceros. Agredidos además por la mano del hombre, su eterna historia, porque hay quienes sostienen que cuatro mil años antes de Cristo ya eran relevantes para los habitantes de estas tierras, parece que desaparece año tras año en el olvido, conservándose únicamente pequeños retazos de las más recientes épocas.

Conocedores de su relevancia histórica para la ciudad de Palencia, algunos autores no han dudado en centrar sus investigaciones en ambos cerros. Ilustrativa es, sin duda, la obra del profesor Segundo Fernández Morate dedicada al ‘Cristo del Otero’, en la que además de efectuar un recorrido por la génesis y el devenir del barrio del Cristo, se centra ampliamente en la historia de ambos cerros y su vinculación con la ciudad de Palencia.

Otros, como el historiador aficionado Alfredo Trigueros, prefieren sucumbir a las reminiscencias esotéricas y las leyendas –antiguos túmulos funerarios, sepultadas pirámides, hogar de milenarios gigantes o alineaciones estelares– para situar el punto de mira de la sociedad palentina sobre estos dos hermanos de piedra y reclamar con énfasis su recuperación y conservación.

Pero no solo historiadores o estudiosos claman por el mal estado que presentan ambos cerros, también los vecinos del barrio del Cristo, que han hecho del Otero, con su colosal escultura de Cristo Rey en la cumbre su símbolo permanente, luchan de forma continua por una actuación integral en la zona que permita la reforestación y la limpieza de estos parajes.

Se hace especialmente acuciante la recuperación del cerro delOtero, ya que la magna escultura de Victorio Macho que corona la cubre, con su más de veinte metros, se ha convertido también en uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad. Y más en un año como este, en el que se conmemora el quincuagésimo aniversario de la muerte de Victorio Macho, y se han programado numerosas actividades culturales vinculadas a la vida y la obra del escultor que han tenido como escenario su centro de interpretación, situado en la cumbre del Otero o la propia escultura del Cristo, a la que este año se le ha añadido un mirador provisional que permite llegar a la cima y contemplar una privilegiada panorámica de la ciudad de Palencia y de sus entornos y, cómo no, del vecino cerro de San Juanillo, que se alza agreste y casi deforestado en las proximidades.

Y al final, tras diversos intentos fallidos de regeneración ambiental de la zona, el Ayuntamiento de Palencia, en el marco de la conmemoración de la muerte de Victorio Macho, ha decidido tomar seriamente ese toro por los cuernos y ha asumido la idea planteada por el comité de asesores sobre la figura del escultor de elaborar un plan director que permita la recuperación ambiental y turística del cerro del Otero, incluyendo además a ese histórico hermano que es el cerro de San Juanillo, como si ambas elevaciones del terreno fueran un conjunto natural en el que debe actuarse de forma indisoluble.

Para ello, el Ayuntamiento ha convocado un concurso de ideas destinado a la redacción de ese plan director de los cerros del Otero y de San Juanillo, que, en las propias bases, se describe como «el documento de planificación estratégica para la previsión de actuaciones y la gestión del Conjunto Monumental y Paisajístico a corto, medio y largo plazo, en el que se recogerán las distintas acciones que persiguen situar al Cristo del Otero en el lugar que le corresponde con implicaciones territoriales, patrimoniales, económicas y socioculturales».

Este plan director tiene como finalidad principal la puesta en valor de la escultura del Cristo del Otero, que se define como «pieza fundamental de este entorno». Se considera todo este espacio como un ámbito de «alto valor patrimonial», por lo que se busca que las obras de adecuación y conservación que se planteen conlleven un punto de vista, además de ambiental, de carácter histórico y artístico, de tal forma que todo el conjunto se convierta en gran eje de atracción turística

El plazo de presentación de propuestas se cierra el día 17 y el premio es de 24.000 euros, más otros 80.000 para la redacción definitiva.