El método escandinavo para enseñar inglés

David Valle, en su academia de inglés situada en la calle Manuel Azaña, en Parquesol./L. N.
David Valle, en su academia de inglés situada en la calle Manuel Azaña, en Parquesol. / L. N.
David Valle Sastre, Academia Science and Arts
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

No fue un mal estudiante, pero a veces se sentía desmotivado. Los contenidos y los métodos de enseñanza no le resultaban lo suficientemente atractivos. Tal vez por ello decidiera hacerse profesor. David Valle es un joven vallisoletano de 34 años, Por eso acaba de poner en marcha Science and Arts, un nuevo concepto de centro de enseñanza de inglés, bajo el modelo escandinavo, que apuesta por un alto rendimiento a través de las ciencias, las letras y la motivación.

«Siempre me llamó mucho la atención el mundo de la educación especial, y por qué algunos alumnos fracasaban y no aprendían. Me propuse ayudar a esos niños con problemas de aprendizaje y estudié Educación Social», relata este emprendedor, que durante un tiempo hizo voluntariado en centros de Valladolid. «Cuando explicas algo y ves que el alumno se esfuerza por entenderlo y se siente motivado, es maravilloso. Es la mejor parte de ser profesor», dice.

Conoció Londres con tan sólo 12 años. Allí acudía cada verano a estudiar inglés y de mayor decidió ir a trabajar a aquella cosmopolita ciudad donde estuvo tres años. Una escapada de fin de semana a Oslo cambió el rumbo de su vida profesional y personal.

Science and Arts

Emprendedor.
David Valle Sastre (34). Diplomado en Educación Social y Máster en Educación Especial por la Universidad de Oslo.
Fecha de inicio de la actividad.
11 de septiembre de 2018.
Contacto.
Calle Manuel Azaña, 1.-47014 Valladolid. www.scienceandarts. es. Telf: 093 85 90 57

«En Oslo visité su universidad, una de las mejores del mundo, donde los másteres son gratuitos, incluso para los extranjeros», explica David, que fue admitido en el siguiente curso para realizar el máster en Educación Especial. «Tuve a los mejores profesores del país. Estudiar a ese nivel y que fuera gratis, me parecía algo imposible», añade.

Al concluirlo le contrataron como profesor de inglés en Birralee International School of Trondheim, elegido mejor colegio de Noruega. Allí permaneció dos años empapándose del método de enseñanza escandinavo, que apuesta por la personalización y las pedagogías alternativas. Pasado ese tiempo regresó a España, acompañado de su novia Judite, para estar más cerca de su familia. «Antes de salir fuera, pensaba que tenía un buen nivel de inglés. Lo comparaba con la media de España, pero cuando me fui a trabajar a Londres, vi la realidad. El inglés que se aprende en nuestro país es muy limitado. Son muchos los que piensan en este idioma como una asignatura que, una vez aprendida, se puede olvidar, pero es fundamental aprenderla bien para desenvolverte en un mundo cada vez más globalizado», asegura.

Quería montar su propio negocio enfocado a la enseñanza de inglés, pero antes debía conocer bien el sector en la ciudad, así que durante un tiempo trabajó por cuenta ajena en una academia. «Veía cosas que se podían mejorar. Eso me ayudó a definir más detalladamente mi idea de negocio», dice David, que en mayo se dio de alta como autónomo para poder solicitar las ayudas correspondientes. Por su proyecto le han concedido una beca de formación emprendedora CREA de 1.500 euros, y también una ayuda de 3.000 del Emigrante Retornado.

Ha pedido también una ayuda para emprendedores menores de 35 años de la Junta, que está pendiente de resolución. Con la capitalización del paro, sus ahorros y la ayuda familiar, compró un local adecuado a sus necesidades en la calle Manuel Azaña de Parquesol. Y para acometer el coste de la reforma, contactó con su oficina del BBVA en Laguna de Duero, donde solicitó un préstamo. «Las condiciones son excelentes. Estoy empezando y tengo muchos gastos, así que el periodo de carencia de un año, me ha venido realmente bien», dice.

Science and Arts es un centro dirigido al público infantil y también al adulto, donde se aprende inglés a través de las artes y las ciencias. Los profesores enseñan el idioma de manera efectiva, divertida e interesante, siguiendo las pautas del método escandinavo.

«Somos un centro de alto rendimiento, dónde cada estudiante es protagonista de su propia educación, en un entorno óptimo para la búsqueda del conocimiento compartido y promoviendo el aprendizaje entre los alumnos a través de proyectos teórico-prácticos», explica David. A la hora de establecer los grupos, que son muy reducidos, este educador prioriza el nivel de cada alumno a su edad, lo que les permite cambiar de nivel dentro del mismo año académico, en función de sus resultados.

Las instalaciones y cada una de las aulas han sido especialmente diseñadas para desarrollar la creatividad y potenciar el aprendizaje de cada alumno. Así, en sus aulas existen columpios para leer, grandes pizarras en las que desarrollar la imaginación y pelotas de pilates en lugar de sillas convencionales, que mejoran la concentración y el rendimiento.

«El objetivo es que los alumnos utilicen el inglés de una forma natural, sin memorizar listas de verbos irregulares y sin escuchar cedés, sino aprendiendo por observación y asimilación de vocabulario, tal y como aprendemos nuestra lengua materna», subraya David. Hacen proyectos, juegos y experimentos de química, física, biología y geología, y también intentan potenciar otras facetas artísticas, como la danza, literatura, escultura, música o teatro, así los niños asimilan el idioma a través de la experiencia. «Siempre soñé con tener mi propia empresa, para tener la capacidad de decidir y aplicar mis propios métodos», concluye.

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