Un libro recopila setenta rincones curiosos, ocultos y desconocidos de Valladolid

Placas que recuerdan la ubicación del antiguo cementerio judío, en la Acera de Recoletos. /RODRIGO JIMÉNEZ
Placas que recuerdan la ubicación del antiguo cementerio judío, en la Acera de Recoletos. / RODRIGO JIMÉNEZ

Los arquitectos Javier Portela y Paula Odriozola publican 'A la vuelta de la esquina'

Víctor Vela
VÍCTOR VELA

La mirada ajena parece siempre más atenta a los detalles. No está contaminada por lo cotidiano. No le influye el velo de la rutina. Se muestra más abierta a la sorpresa, a lo inadvertido, lo inesperado. Esa mirada es la que reivindican Javier Portela y Paula Odriozola, dos arquitectos que han recorrido la ciudad con ojos curiosos, como si la descubrieran de nuevo, como si la vieran por primera vez.

«Nos dimos cuenta durante la carrera», explican. Estudiantes de Arquitectura, compartieron aula y pupitre con universitarios llegados de Burgos, de León, de Zaragoza. «Era normal que nos hablaran de rincones de la ciudad que nosotros estábamos cansados de ver y que a ellos les llamaban la atención». Javier y Paula se quedaron con esa sensación, con esa idea de que hay una «mirada novedosa» con la que observar la ciudad.

Ese espíritu imprega la recopilación de rincones y postales que componen 'Valladolid, a la vuelta de la esquina' (12 euros), una «guía alternativa» para visitar Valladolid. Son 70 espacios, agrupados por zonas (núcleo histórico, cercanías, ferrocarril y ensanche burgués, la senda del Pisuerga y periferia)y dispuestos en una publicación que es una mezcla de guía turística y de libro de 'escoge tu propia aventura'. «Queríamos que la lectura no se limitara a pasar páginas, sino que fuera más interactiva, con llamadas que permitieran ir de un rincón a otro.Esto permite al lector que, si está interesado por una temática o una zona concreta, pueda descubrir más cosas sobre ellas», dice Javier.

Para la elección de estampas, los autores han seguido varias vías. «Los más numerosos son lugares que eran desconocidos por nosotros y que hemos descubierto a medida que investigábamos», indican. Pero no faltan lugares icónicos que no dejan de sorprender al visitante (como la plaza del Viejo Coso) o curiosidades invisibles, ocultas, que no pueden visitarse en un paseo por la ciudad. «La mayor parte son lugares a la vista de todos, pero no hemos podido evitar incluir algunos escondidos, como el puente de la Platería, que servía para salvar el Esgueva y está oculto en una construcción de la calle que lleva este nombre».

Fachada del palacio de los Valverde, en la calle San Ignacio.
Fachada del palacio de los Valverde, en la calle San Ignacio.

Cuentan Javier y Paula que este libro les ha permitido redescubrir espacios como la pasarela dePedro Gómez Bosque (entre La Rubia y Arturo Eyries) o la vivienda de estética moruna que el doctor Luis Moreno construyó en el Camino Viejo de Simancas. «A veces ocurre que conocemos bien lo que tenemos al lado de casa, pero no tanto lo que hay en otros barrios de la ciudad», explica Javier, quien, por ejemplo, reivindica la estatua que la artista Belén González hizo de una niña leyendo y que en 2002 se colocó en la plaza de las Batallas.

Los espacios están contextualizados con apuntes históricos, extraídos del Archivo Municipal, de tesis doctorales, de otras publicaciones. Yel texto se enriquece además con leyendas. Como la que se extendió sobre la ventana del palacio de los Valverde, en la calle San Ignacio 11. Circuló por los mentideros pucelanos que las esculturas de un hombre y una mujer que figuran en la ventana principal representaban a la mujer del marqués y a su amante, como denuncia del adulterio. Oel episodio que en 1865 se vivió en el Viejo Coso, donde se celebró la lucha de un elefante contra varios toros.

La selección se ha quedado al final con 70 espacios. «Hemos tenido que desechar algunos. Tenemos seis o siete que habrían entrado sin problema. Quien ha leído el libro nos dice que podemos hacer una segunda parte, pero no querríamos rellenar contenido con lugares que no sean curiosos o no sorprendan», explican. El listón está alto. Como muestra, una pequeña forja en el número 4 de la calle Santa María, con las iniciales GR. Hacen referencia a Granja Royal, un cabaré abierto en 1928 por los hermanos Santos en un local de dos plantas. Se anunciaban como los mejores salones de diversión nocturna de España (con orquestas y funciones de menor recato).

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