«La poesía visual conmueve tanto como la tradicional»

El único poeta visual que participa en ferias comerciales de arte protagonizó ayer el segundo recital poético de la Díaz-Caneja

FERNANDO CABALLEROPALENCIA.
Antonio Gómez, ayer, en la Fundación Díaz-Caneja. ::
                             M. DE LA FUENTE/
Antonio Gómez, ayer, en la Fundación Díaz-Caneja. :: M. DE LA FUENTE

Antonio Gómez (Cuenca, 1951) reside desde 1978 en Mérida, donde trabaja como monitor ocupacional de un centro de recuperación de toxicómanos. Es poeta al estilo tradicional y también visual y experimental. Las Jornadas concluyen hoy con Juan Antonio González Iglesias (Fundación Caneja, 20:15 horas).

-¿Cómo llegó a la poesía visual?

-Antes de ser poeta visual, comencé escribiendo poesía. Llegué desde la poesía pura y dura, pero no he abandonado nunca la poesía tradicional. Mi primer libro de poesía visual se publicó en 1972 con el título 'Y por que no si aún quedan margaritas'. Había que verlo en el contexto de aquella época. Los poetas no terminaban de entenderlo.

-Y ahora escribe poesía tradicional y experimental...

-Empecé en la poesía visual sin saber lo que estaba haciendo y en solitario. A finales de los años sesenta conocí a otros compañeros que me hacieron ver que ya existía desde mucho años antes, que no era ninguna tontería, y me sentí arropado. Hasta finales de los años ochenta, la poesía visual ha sido minoritaria. Todos los que la practicábamos veníamos de la literatura, y luego se integraron gente que venían de las Bellas Artes, como fotógrafos, diseñadores o pintores. Entonces pasó que para poetas que no teníamos una formación artística, una feliz idea no sabías desarrollarla, y sin embargo una idea menos potente o más mediocre, cogida por un artista, en cuanto utilice materiales especiales o el color, la resuelve. Esto hizo que los poetas nos pusiéramos las pilas, estuviéramos al tanto de las nuevas tecnologías e intentemos solucionar problemas que antes ni nos planteábamos.

-¿Por qué se ha revalorizado la poesía visual?

-Yo lo achaco primero al efecto de Joan Brosa, que fue el primer español que introdujo en los circuitos artísticos de galerías y de museos sus poemas objeto, y eso hizo que la gente del arte lo tuviera en consideración. Otra razón es que los poetas que empezaron en los años sesenta han llegado a las aulas como profesores. Muchas veces, sin estar en el temario, la han incluido, o si no la han incluido, han tratado de hablar de ella o han montado exposiciones o encuentros. Estos profesores, sobre todo en las universidades, son los que han hecho que se respete primero y que se cree esa necesidad de información. Ahora se demanda la poesía visual desde el ámbito literario y desde el gráfico. Se ha pasado de exponer en un bar, a todo lo contrario. Con las nuevas tecnologías, un niño, antes de saber leer y escribir, ya tiene un montón de conocimientos adquiridos de una manera visual.

-¿Cuál es el papel de las nuevas tecnologías en el proceso creativo de la poesía visual?

-A mí ya me ha cogido muy mayor, y me da pena porque me doy cuenta de las posibilidades que tiene. Me quejo del tiempo que he perdido, pero son el futuro. Hay una cosa muy importante que es la colaboración con otros artistas para crear. Yo ahora colaboro con músicos, actores, fotógrafos. Uno no puede ser perfecto y dominar todas las artes ni todas las técnicas.

-Usted es el único poeta visual en ferias como Arco o Art Lisboa. ¿Están marcados los límites entre la poesía visual y el arte?

-He tenido suerte de entrar en ese mundillo que inició Brosa, y ahora se está buscando a su sustituto. Los galeristas no dejan de ver posibilidades de continuación de su obra, pero no las hay. Hay galeristas que han apostado por alguno de los actuales poetas visuales. Tuve la suerte de que se presentara uno en mi casa a ver la obra que tenía, que fue Fernando Serrano, y de momento ahí estoy, porque tampoco han sido muchas las concesiones que he tenido que hacer.

-¿Qué diferencia hay entre el poema visual y el poema objeto?

-El poema visual es que se reproduce en soporte plano. En el poema objeto interviene un volumen y es como una pequeña escultura.

-¿La poesía experimental y visual puede conmover y emocionar como la poesía tradicional o discursiva?

-Sí, por supuesto. Yo he estado con gente que no sabe leer ni escribir, y las ideas a través de la poesía visual les emocionaban igual que si les leías un texto. También he trabajado con niños jugando a poner nombres a imágenes, y entonces surgían lecturas poéticas que superaban a veces las que yo pensé para ellos. Estos poemas visuales son impactos.

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