Los bomberos alertan de que la quema de pelusas «puede acabar en una tragedia»

Estado de la ribera del río Carrión en el lugar del incendio del jueves por la noche. /A. Quintero
Estado de la ribera del río Carrión en el lugar del incendio del jueves por la noche. / A. Quintero

Los fuegos provocados por la combustión de este material inflamable en Palencia se han incremento un 30% con respecto al año pasado

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Las pelusas de los chopos están tiñendo de blanco lugares como el parque Isla dos Aguas o la Ribera del Carrión, que se han convertido en zonas con un alto riesgo de incendio debido a la presencia de esta alfombra de material inflamable.

Los Bomberos han registrado un aumento de las salidas por la quema de pelusas del 30% con respecto al mismo periodo del año anterior. Los datos que se están registrando estos días auguran un año similar al 2017, en el que el centenar de incendios motivados por la quema de pelusas supuso un 15% del total de salidas anuales del servicio de extinción de incendios.

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La gran mayoría de los fuegos que tienen a las pelusas de los chopos como origen son intencionados y el sargento de Intervención del parque de Bomberos de Palencia, José Ramírez, realiza un llamamiento a la población para rebajar la incidencia de este tipo de riesgos, que son evitables. «Jugar con el fuego puede dar lugar a la pérdida patrimonial o medioambiental y también a la de vidas humanas. Tenemos que recordar que la quema de pelusas puede acabar en tragedia. Ponerse a jugar en el Puente Mayor, como pasó el jueves, puede generar un incendio grande porque las pelusas son un material muy inflamable que, junto a la maleza, puede causar un problema más grave», recalcó ayer el sargento.

La mayoría de estos actos son perpetrados por jóvenes que pierden el control de una gracieta que tiene poca gracia, tal y como se encarga de remarcar José Ramírez. «Los jóvenes no son conscientes del nivel de gravedad que puede causar una broma. Si a alguien se le ocurre quemar pelusas cerca de una casa, el incendio se puede extender y alguien se puede perder la vivienda o la vida por un juego con los amigos», explica el sargento que, junto a sus compañeros, lleva años realizando campañas informativas y de concienciación en los colegios paraque los escolares tengan desde edades tempranas una percepción real de las consecuencias que pueden tener sus actos. No obstante, no todos los actos de este tipo los llevan a cabo niños, tal y como se pudo comprobral pasado jueves, cuando un joven de 18 años prendió la ribera. «Las labores de concienciación llegan hasta dónde llegan. No podemos ir a la Universidad a decir a hombres y mujeres que no quemen pelusas», afirmó el bombero.