Aproximaciones a Ullán

Desde la izquierda, Gustavo Martín Garzo, Manuel Ferro y Miguel Casado, junto al retrato de Ullán. /Alberto Mingueza
Desde la izquierda, Gustavo Martín Garzo, Manuel Ferro y Miguel Casado, junto al retrato de Ullán. / Alberto Mingueza

Manuel Ferro presenta una recopilación de prosas del poeta

SAMUEL REGUEIRA Valladolid

Después de recuperar otras obras del periodista y poeta José-Miguel Ullán, que a lo largo de su vida ejerció en distintos medios de la prensa en papel, la radio y la televisión, Manuel Ferro se introduce de lleno en una faceta muy característica del escritor: aquellos artículos y críticas vinculados, de una u otra manera, con el mundo de la literatura, sus autores y sus obras. Bajo el título 'Aproximaciones' se presentó ayer esta selección en la Fundación Segundo y Santiago Montes, en un acto donde participaron, además de Ferro, Miguel Casado y Gustavo Martín Garzo.

«Dentro de las posibilidades que se nos ofrece, como escritor de interés, es la parte que mejor acogida podría tener», señaló Ferro, para quien el trabajo de José-Miguel Ullán supone un «modelo perfecto» y digno de ser enseñado en las universidades españolas. «Fundamentalmente le marcaba el rigor: era riguroso con cada nota que componía, el lector se apercibe de sus filias y de sus fobias».

Su estilo crítico conjugaba la debilidad por la ironía más aguda y la capacidad de enfrentarse a un libro «como quien lo lee por primera vez». 'Aproximaciones' destila Quevedo, León Felipe o Francisco Pino, pero también Octavio Paz –uno de los predilectos de Ullán–, Gustavo Martín Garzo, César Vallejo o Juan Larrea, así como artículos variopintos en torno a Roland Barthes, René Char o la poesía griega contemporánea. Entre sus admiraciones también se encontraba Augusto Monterroso, María Zambrano, José Ángel Valente...

Pero pese al gusto de Ullán por la poesía, Manuel Ferro señala que, si había que combinar esa faceta con la periodística, «para él eran escrituras incompatibles; mientras ejerció el periodismo no escribía poesía. Había periodos en su vida que dejaba de trabajar y en esos momentos podía surgir la palabra lírica, pero sus días en la prensa le castraban por completo para confeccionar poesía».

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