«Las drogas se han ido transformando, pero no han desaparecido de la sociedad»

Sonia Martín, responsable técnico de la asociación Aclad./El Norte
Sonia Martín, responsable técnico de la asociación Aclad. / El Norte

Aclad, creada por padres de jóvenes con problemas por consumo de heroína, llega con sus acciones a 30.805 personas al año en la región

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZValladolid

La Asociación de Ayuda al Drogodependiente (Aclad) fue constituida en 1979 y nació en una Comisaría de Policía de Valladolid en la que empezaron a coincidir padres de personas que padecían graves problemas de consumo de drogas. Entonces no se conocía esta problemática ni las consecuencias que tenía, por lo que los padres de jóvenes afectados decidieron fundar la entidad, que en 2017 atendió a 30.805 personas en la comunidad.

-¿En qué consiste el trabajo de la asociación?

–Aclad en un inicio se centra en las personas que tienen problemas con el consumo de drogas. Poco a poco ha ido ampliando los colectivos de atención, todos ellos siempre de exclusión social porque el objetivo es la promoción del bienestar y calidad de vida de personas en riesgo o exclusión social. También trabajamos con enfermos de VIH y mujeres prostituidas, especialmente en estos momentos víctimas de trata. Trabajamos la incorporación social y laboral de estos colectivos.

–¿Cómo ha sido la evolución de la entidad?

–En estos 40 años la asociación ha crecido y se ha adaptado a las problemáticas actuales. En un inicio solo tenía presencia en Valladolid y atendía solo a personas con dependencia a las drogas. En la actualidad, trabaja en Valladolid, Palencia, León y Burgos, hay más de 140 trabajadores y se interviene con diversos colectivos. Tenemos programas terapéuticos, trabajamos desde la prevención, cuando todavía no se ha iniciado el problema, y también para reducir los daños hasta que la persona pueda tener motivación para querer abandonar el consumo. En 1985 el sida empezaba a causar mayores problemas y Aclad se implicó totalmente con este colectivo, promovió el comité Ciudadano Antisida de Valladolid, Burgos, Palencia y León, y se comenzó a gestionar la Casa de Acogida para Enfermos de Sida en 1994. El objetivo de esta casa que tenemos en Valladolid es el acompañamiento de pacientes terminales, proporcionándoles un hogar donde alojarse y vivir dignamente. También trabajamos con mujeres y con personas que están en la calle o con alojamientos precarios.

–¿Cómo se trabaja con los jóvenes?

–En 2003 empezamos a trabajar con jóvenes y menores para reducir los daños. Tenemos dos programas, 'Épsylon', que se dirige a jóvenes de 13 a 21 años y que está centrado en las zonas de botellón para desmitificar las creencias de alcohol y cannabis, y 'eXeO', que se dirige a población más adulta y la carpa se instala en macrofestivales, donde aparte del alcohol y el cannabis, se consumen drogas psicoestimulantes, es decir, cocaína, anfetaminas y MDMA. Si alguna persona presenta dependencia, la derivamos a la sede, donde tenemos programas de tratamiento, con tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos tanto a nivel individual como grupal.

–¿Cuál es la filosofía de la entidad?

–El sello de la entidad siempre ha sido el 'De tú a tú, a pie de calle', que es el lema de la entidad. Consiste en estar cerca, es decir, no solo desplazarnos a donde está el problema, sino tratar al usuario desde la cercanía, desde un trato muy individualizado y escucharle.

–¿El perfil del drogodependiente ha cambiado en estos 40 años?

–Muchísimo porque las drogas se han ido transformando. No desaparecen, se disfrazan, se transforman, se adaptan y se han adaptado a todos los niveles adquisitivos, pero no terminan de desaparecer. Por consumo de heroína antes teníamos un 80% de personas que demandaban tratamiento, lo que ha bajado al 18%. Aun así, son 300 personas las que están en Aclad Valladolid por dependencia a heroína. Tenemos un 30% de personas que acuden a tratamiento por consumo de cannabis, un 27% por consumo de cocaína y un 20% por consumo de alcohol. En los últimos ocho años, tenemos el doble de personas que demandan tratamiento por consumo de cocaína y esto está asociado a episodios de violencia, cardiopatías, trastornos psiquiátricos y depresión.

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