El incendio de Tordómar, un accidente

El incendio de Tordómar, un accidente

Tras más de dos años de instrucción, la jueza de Lerma determina que el fuego originado en la casa rural del pueblo burgalés fue fortuito

OLAYA SUÁREZ

No hay responsabilidad penal. El juzgado de instrucción de Lerma (Burgos) ha archivado el procedimiento de investigación abierto tras el incendio en la casa rural de Tordómar en la que murieron seis personas de una misma familia el 22 de febrero de 2014. Tras dos años de instrucción, la jueza considera que no existen pruebas ni indicios de negligencia por parte de los propietarios de la vivienda y considera que el factor que desencadenó el siniestro fue accidental.

Con los informes aportados por la Brigada de Policía Científica de la Guardia Civil y los datos de la inspección técnica, se ha determinado que la densa humareda que convirtió la casa en una trampa mortal fue desencadenada por un cojín que quedó depositado en contacto con una lámpara halógena y que provocó el calentamiento del objeto. A los atestados elaborados por los agentes especializados en incendios se sumó el informe redactado por los técnicos de la compañía eléctrica que había ejecutado los trabajos de la instalación de la casa rural Ribera de Arlanza, publica El Comercio.

El archivo de la causa exime de responsabilidad penal a los propietarios del negocio de turismo rural y deja abiertas las puertas a la vía civil para dirimir las posibles indemnizaciones por parte de los seguros de la vivienda por la muerte de María José Medio -de 59 años-, sus hijas María y Almudena -de 36 y 35 años- y los tres nietos de 3, 4 y 6 años. Los otros seis miembros de la familia lograron sobrevivir saliendo de la vivienda: la hija pequeña de María José, los tres yernos y dos nietos.

La tragedia se desencadenó sobre las dos de la madrugada del sábado. Parte de la familia Medio había llegado horas antes procedente de Gijón y la otra desde Madrid. Habían alquilado la casa rural el fin de semana como regalo de Reyes, en Burgos, un punto intermedio entre las dos localidades. La abuela, las tres hijas, sus tres yernos y sus cinco nietos cenaron y estuvieron de tertulia hasta la una de la madrugada aproximadamente.

Las mujeres y los niños pernoctaban en la planta diáfana superior. Fue una hora más tarde cuando uno de los yernos de María José se despertó debido al fuerte olor a humo y comprobó que la vivienda estaba totalmente anegada. Como pudo, salió al exterior por una ventana del primer piso, preso del pánico. Consiguió llegar al bar Pescador, a escasos 50 metros de la casa y donde en ese momento se encontraban varios jóvenes del pueblo.

Todos salieron corriendo y, al comprobar el grave alcance del incendio, se hicieron con una escalera y rompieron la ventana de la parte abuhardillada para poder entrar. Al mismo tiempo otros de los testigos trataban sin éxito de acceder por la puerta del bajo. El drama vivido durante el tiempo que tardaron en llegar los servicios de emergencia permanece intacto en la retina de todos los presentes.

«Ellas siempre decían que había que disfrutar de las cosas buenas, que había que estar agradecidos de lo que viniese; eran del tipo de personas positivas que valoraban la vida, y así queremos recordarlas, con una sonrisa en la cara», resumía una amiga durante el funeral más multitudinario de los que se recuerdan en la parroquia de San Lorenzo de Gijón. Dos millares de personas se reunieron tres días después de tragedia para despedir a una familia «muy querida y difícil de olvidar».

María José Medio, 'Majo', trabajaba como enfermera en el centro de salud de La Calzada. «Era encantadora, vitalidad pura y no paraba ni un momento», la recuerdan sus compañeras. Estaba separada y estrechamente unida a sus tres hijas. Quienes la conocieron coinciden en asegurar que no hubiese podido afrontar la muerte de una de ellas. «Se han ido juntas, como siempre han estado», comentaron sus allegados. Los que sobrevivieron al drama de Tordómar intentan poco a poco seguir con una vida que quedó truncada aquel 22 de febrero de 2014.