El Norte de Castilla

Fiestas de Valladolid

«No me gusta que pregunten a los niños que quieren ser de mayores»

Luis Piedrahita actua Valladolid
  • Luis Piedrahita, monologuista

Se le conoce como el 'Rey de las cosas pequeñas', pero sus monólogos hacen reír a cantidades ingentes de gente. A veces, en vez de romper a carcajadas se quedan sorprendidos con sus trucos de prestidigitación mágica. Dice que no sabe qué tiene el agua de Valladolid que hace que los monologuistas se conviertan en “geniales”. Sea como fuere, Luis Piedrahita estará en Valladolid el viernes 9 en el teatro Zorrilla presentando su último show: “Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas”.

Antes de nada, después de tu nombre y apellidos a veces para presentarte añaden "el Rey de las Cosas Pequeñas". Los nombres de tus libros y shows son siempre peculiares pero a la vez muy sencillos. ¿De dónde viene ese amor por las cosas sencillas, pequeñas y diarias?

Las cosas pequeñas son el vehículo más adecuado para hablar de los grandes temas. Los seres humanos, en general, somos unas criaturas bastante insignificantes. Emperadores, zapateros, humoristas, futbolistas, peritos agrícolas... todos, dentro de cien años, dormiremos en una cama igual de dura. Sin embargo, ahí estamos, enamorándonos, alegrándonos cuando las cosas van bien y llorando cuando salen mal. Somos poca cosa, lo sabemos. Pero también sabemos que las cosas pequeñas son las que hacen de la vida algo realmente grande.

¿Ese amor por las cosas pequeñas te impulsó a hacer magia?

La magia me gusta desde niño. Crecí viendo a Tamariz y a los grandes magos en la tele. De aquellos años recuerdo el congreso nacional de magia que se celebró en Valladolid en el 95. Era la primera vez que veía en persona a magos como Fernando Arribas, Arturo de Ascanio o el Mago Migue. Fue mi primer congreso de magia y lo recuerdo con muchísimo cariño.

Si se le preguntase a algunas personas por Luis Piedrahita, ¿cómo crees que te reconocerían? ¿Por monologuista, por mago o por El Hormiguero?

El hormiguero es un programa potentísimo, creo que la mayoría de la gente ha visto ahí mi magia y mis monólogos. En mi opinión, es uno de los programas con más personalidad de toda la historia de la televisión. No hubo nunca nada parecido y si algún día acaba, Díos no lo quiera, tardará mucho en volver a haber algo igual. Pero además del Hormiguero he hecho El club de la comedia, el Nada x Aquí', la radio, mis libros... la verdad es que estos quince años han dado para mucho.

¿Cuál es la reacción que esperas de tu público cuando lanzas ese, digamos, costumbrismo diario que pasa desapercibido por la televisión, cine y publicidad?

Mis espectáculos solo persiguen una meta: Que la gente salga mejor de lo que entró. Trabajo muy duro para que eso suceda.

¿Crees que es el contenido de tu magia, monólogos y shows puede servir para que el propio público reivindique esas cosas pequeñas y sea consciente de lo que tiene?

Me basta con que se rían. Para eso han ido al teatro. Solo busco que la gente disfrute durante la hora y media que dura el espectáculo. Pero no olvidemos que el humor es un arma de construcción masiva. El humor ayuda a ver la vida desde otro punto de vista. No soluciona los problemas, pero los hace llevaderos.

Tu gira pasa por Valladolid,¿qué opinas de la capital pucelana?

De Pucela son algunos de los humoristas que más admiro: Leo Harlem, Nacho García y, como no, J.J. Vaquero... Hay algo en los grifos de Pucela que convierte en geniales a los humoristas que beben ese agua. Siempre que puedo me vuelvo con unas botellitas. En concreto, el poderío humorístico de Vaquero es tan brutal que le he pedido que me echara una mano con este show. Lo hemos escrito juntos y el guión es mucho mejor gracias a él. Gracias J.J.

¿Crees que la clave para romper el anquilosamiento político que vive España estriba en alguna cosa pequeña?

Sí, en una pequeña colleja a cada uno de los políticos.

Hablando de cosas pequeñas, ¿qué es lo más pequeño que posees?

Tengo unos átomos de hélio que iban dentro de un globo de Picachu, recuerdo de las fiestas de Pucela.

¿Y lo menos pequeño?

Tengo un universo en constante expansión desde hace unos quince mil millones de años. Ocupa mucho espacio y mucho tiempo. Ahora mismo no sé dónde lo tengo, ni cuando lo tengo.

La tecnología, a veces, parece ser amante de las cosas pequeñas: portátiles pequeños, móviles pequeños (aunque parece que esta tendencia está cambiando), auriculares pequeños.¿eres tú amante de la tecnología o crees que nos aleja de esa sencillez?

Me gusta la tecnología. Esos cacharritos hacen la vida más fácil. Hoy son complicados pero dentro de unos años los veremos como algo tan sencillo como un lápiz. Piensa que hubo un día en el que los lápices eran la tecnología punta.

¿Cuál ha sido tu monólogo más satisfactorio? (Que no exitoso)

Me hace ilusión que las cosas gusten así que mi monólogo favorito es también el más exitoso: Este. "Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas". Disfruto mucho haciéndolo y creo que el público disfrutará también.

¿De pequeño pensabas en dedicarte al mundo de la magia y el humor o fue apareciendo?

No. De pequeño no pensaba en nada de eso. Yo de pequeño pensaba que iba a ser pequeño toda la vida. Creo que de niños vivimos en un presente eterno ajenos a la idea de crecer. No me gustan los mayores que preguntan a los niños qué quieren ser cuando crezcan. Me parece un grosería.

Niño, ¿Y tú qué quieres ser de mayor?

a usted que más le da, si no lo va a ver. A caso le he preguntado yo a usted dónde quiere que lo entierren.

Pues eso.