SUBSECRETARIO DEL MINISTERIO DE DEFENSA

«Los ayuntamientos deberían de reservar plazas a los soldados»

Alejo de la Torre en su despacho ministerial del Paseo de la Castellana. /ÓSCAR DEL POZO
Alejo de la Torre en su despacho ministerial del Paseo de la Castellana. / ÓSCAR DEL POZO

El alto cargo ministerial reconoce la pérdida retributiva de los militares, y se estudia cómo corregirlas

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

Forma parte del equipo de la ministra de Defensa, Margarita Robles (León, 1956) y Ángel Olivares (Burgos, 1955) de marcado signo castellano y leonés. Vallisoletano (1970), Alejo de la Torre de la Calle dirige desde su despacho en el paseo de la Castellana la gestión de personal de 155.000 integrantes de las Fuerzas Armadas y personal civil.

–Lleva seis meses como Subsecretario de Defensa, una tarea que es un salto cualitativo respecto a su etapa anterior en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

–Así es, pero sobre todo es cuantitativo por competencias, ya que el anterior puesto era muy relevante y con responsabilidad. Ahora, en el Ministerio, se incrementan por mil puesto que incluye funciones en materia de personal, con 155.503 personas entre militares y civiles, dirección de política de reclutamiento, enseñanza militar, sanidad castrense y, además, la dirección de Pagaduría, que lleva implícito el abono de las nóminas de todo el Ministerio de Defensa.

–¿Se lo pensó mucho para decir sí a la ministra Margarita Robles?

–Un poco, pero poco... Consulté con mi anterior director, general Félix Sanz y, siguiendo los versos de Calderón, opté por no rehusar el puesto.

–Usted es militar de carrera y hasta ahora sus predecesores en su mayoría han sido civiles.

–En los años de democracia ha habido más militares de carrera en ese puesto. De todos modos he estado en los últimos 14 años vinculado a labores más civiles que de Defensa estrictamente. Llevo 25 años de servicio en la Administración, de los cuales una buena parte de ellos han estado relacionados con la información y el servicio jurídico dentro del CNI, dependiendo del director del centro.

–Militares, sobre todo de tropa y marinería, se consideran mal pagados dentro de la Administración. Incluso calculan que han perdido un 16% con la crisis. ¿Qué les diría?

–El Ministerio está elaborando un estudio para comparar con una media las diferencias retributivas con otro personal público. Pertenecer a las Fuerzas Armadas es algo exclusivo y único que no tiene equiparación con otros colectivos de funcionarios. Cuando haya concluido se determinarán esas diferencias y cómo paliarlas en todo caso dentro de las disponibilidades presupuestarias..

–La Guardia Civil y la Policía Nacional han logrado avances salariales en los últimos meses.

–Pero son cuerpos distintos en cuanto a las funciones que tienen con los militares. No son asimilables, y no sería bueno establecer un criterio de comparación respecto a quien gana más o menos. Esa equiparación que solicitan algunos colectivos no sería posible, y las propias asociaciones de militares ya lo reconocen. Estamos dispuestos a analizar una recuperación del nivel medio retributivo que se ha ido perdiendo. El salario de Defensa lo decide Función Pública, de acuerdo con el criterio del resto de funcionarios. En junio pasado han registrado un aumento del 1,8% con carácter retroactivo. Nosotros pagamos, pero no decidimos en qué cuantía hay que subir.

–¿Ese estudio sería para aplicarlo con los Presupuestos de 2019?

–Los próximos serán presentados dentro de poco en las Cortes y no sería posible, pero sí podría ser para el 2020.

–Pero, ¿se van a aprobar?

–No lo sé. El de 2018 está aprobado y la normativa dice que se podrían prorrogar los del año anterior. Esto ya ha sucedido y no es nuevo. Las partidas están y tendrían un 'incremento contenido' respecto al del 2017.

De la Torre en su despacho.
De la Torre en su despacho. / O. P.

–Hay decenas de militares de tropa y marinería que deberán abandonar los cuarteles por haber cumplido 45 años. Se quejan que después de 20 años de servicio en las Fuerzas Armadas no tienen salidas laborales. ¿Qué solución ve?

–Somos conscientes del problema y con el dictamen de la Subcomisión de Defensa en el Congreso de los Diputados estamos buscando respuestas. La voluntad es cumplir la ley de 2006, que establecía que esos contratos que firmaron tenían un límite en el Ejército de hasta los 45 años. El Ministerio ha asumido el dictamen de esa Subcomisión y estamos trabajando muy intensamente para desarrollar sus conclusiones.

–Vacantes que los colectivos de tropa consideran insuficientes.

–No es así, puesto que para el año 2019 las plazas que se convocarán entre reserva para tropa y marinería en guardia civil, policía nacional, personal civil del ministerio y tropa permanente, serían suficientes para cubrirse con los que tienen que salir. De todos modos, este personal tiene que tener presente que las soluciones que buscamos prevén anticipar una salida profesional antes de la desvinculación.no se puede esperar a cumplir los 45 años para buscarse otra ocupación. En algunos países de nuestro entorno no hay tropa permanente, y en España la media de edad en este colectivo tiene ya una edad relativamente alta lo que afecta a la operatividad de las Fuerzas Armadas y su misión. Asimismo y siendo esta la razón principal tampoco es posible hacer permanente a todo el personal, puesto que ello conllevaría un coste económico inasumible en estos momentos. Este equipo ministerial se ha comprometido a dar salidas profesionales a ese colectivo de soldados mediante la reserva de plazas y la firma de convenios con ayuntamientos, como el de Valladolid. Se firmará un convenio con la FEMP para ampliarlo porque creemos que los consistorios deberían de reservar plazas para los soldados. Además en el capítulo formativo se ha creado el Certificado de Actividad Laboral del Ejército, en el que constaran las actividades realizadas que permitan integrarse en el mercado laboral. Por otra parte, hay que recordar que los que salen de las Fuerzas Armadas lo hace con una percepción de 600 euros al mes, que son compatibles hasta los 65 años con cualquier otra actividad siempre que no sea pública, aunque es cierto que no les cotiza para la jubilación.

Del colegio San Agustín al CNI, y luego, a la Castellana

Hijo de un oficial de Intendencia, De la Torre cursó su etapa escolar y Bachillerato en el Colegio de San Agustín, para después licenciarse en Derecho en la Universidad de Valladolid en 1993. De esas aulas no olvida a profesores y compañeros, algunos ahora en la Fiscalía o la Administración. Su ingreso en las Fuerzas Armadas lo tenía claro y optó un año después por opositar al Cuerpo Jurídico Militar siendo el número tres de su promoción. En el 2003 estuvo en Irak como asesor de la Brigada Multinacional Plus Ultra. «Fueron años duros con ataques a la base española y en condiciones extremas de mucha hostalidad», dice. Su entrada en el Servicio de Inteligencia se realizó como jefe de la Asesoría Jurídica en 2013. Durante los últimos años ha estado vinculado al Ministerio de Presidencia, con Sáenz de Santamaría.

–La vacante del Juzgado Togado Militar 42 de Valladolid lleva un año sin cubrir. ¿Va a desaparecer?

–La decisión pasa por modificar la Ley de planta de la jurisdicción militar del Tribunal Militar Central, no es el del Ministerio. La racionalización de la planta judicial es una cuestión que se está estudiando, al igual que sucede con Burgos. Desconozco la motivación por la cual no están cubiertas algunas plazas.

–¿Se van a fusionar ambos juzgados de la comunidad autónoma?

–La planta tiene ya ciertos años y si hay una propuesta legislativa del Ministerio de Defensa deberá contar con el informe de la Sala de Gobierno del Tribunal Central. En estos momentos no hay ninguna en estudio, pero se debe reflexionar sobre ello.

–Ha existido polémica sobre los tatuajes corporales de los militares y los aspirantes a entrar en las Fuerzas Armadas.

–Se ha dado una orden ministerial en la que se dice que se va a ser flexible siempre y cuando éstos no sean ofensivos contra la dignidad de las personas, ni atenten contra los valores constitucionales. Los militares que están dentro tienen tatuajes, y eso es una realidad. Lo que vamos a hacer es tratar de adaptar los que ya se tienen con las pruebas de acceso. Tener un tatuaje no va a ser motivo de exclusión si se cumplen los criterios y condiciones que lo permitan de acuerdo con el uso del uniforme. En la próxima convocatoria de plazas de tropa y marinería de 2019 ya estará regulado.

–El director del CNI ha dicho hace unos días que los ataques a occidente llegan por medios tecnológicos. ¿Hay conciencia en la sociedad española de ello y sus consecuencias?

–Creo que no del todo. Se vive un poco ajeno a ello, pero gracias a la función que se realiza por organismos oficiales, entre ellos el Incibe o el CNI, se neutralizan estos ataques y estamos bien protegidos. Los ataques informáticos a administraciones públicas son un hecho y están contabilizados. Defensa está en contacto con las grandes empresas españolas para tratar de protegerlas frente a estas agresiones.