Los quintos ofrecen a la Virgen el gallo y las cintas

Los 21 jóvenes nacidos en 1998 corrieron las cintas después de colaborar en la celebración de una misa oficiada por el dominico Luis Martín

Los quintos corren las cintas. /
Los quintos corren las cintas.
JORGE HOLGUERA ILLERA

Los quintos de Villoria tuvieron ayer la jornada más completa de su fiesta. Como manda la tradición, los jóvenes que celebran la quinta acudieron a misa con un gallo para ofrecérselo a su patrona, la Virgen de la Vega. También ofrecieron sus cintas de colores a la madre de Dios.

Los 21 hombres y mujeres que este año rinden culto a esta costumbre participaron en una eucaristía ataviados con las llamativas cintas de colores que les confeccionaron sus madres. Otro de los detalles fue el obsequio de claveles por parte de estos jóvenes a esas mujeres.

El dominico Luis Martín fue el encargado de celebrar la Misa en la que participaron estos jóvenes de una forma destacada. El tono de la ceremonia estuvo marcado por la cercanía de las palabras del pastor para con los jóvenes quintos y quintas. Ellos fueron los principales destinatarios de las sabias enseñanzas que el sacerdote quiso dedicarles en un momento tan especial de sus vidas. Entre otras interesantes lecciones, sin quitarles las intenciones de diversión, les aconsejó hacerlo con respeto a los demás. También aludió a la diferencia existente entre sus padres, abuelos y ellos. Por un lado, en la forma de creer o no en Dios, y por otro, en inteligencia de estas generaciones más jóvenes.

Cabe destacar que los quintos participaron con diferentes lecturas, pero también con la preparación del templo, colocando los bancos de una manera especial, por un lado, para hacer más acogedora la celebración eucarística y, por el otro, para aprovechar la luz solar, porque el templo estaba sin luz eléctrica debido a que en la actualidad se está acometiendo la sustitución del cableado que estaba ya muy viejo.

Tras una misa cargada de detalles, costumbres y plagada de recuerdos y sentimientos, los jóvenes acudieron a correr las cintas a la cuesta de San Benito con la ayuda de los burros, que son compañeros de los quintos de Villoria durante diferentes momentos. Los asnos tiran de un carro que año tras año cambia de color y nombres, pues una de las tareas previas a esta fiesta es la personalización y decoración, por parte de los quintos, de dicho carro, del caseto y otra serie de elementos que también acompañan esta tradición.

Vaquillas

Al mediodía, los quintos repusieron energías en la Capri, y por la tarde acudieron a la plaza de toros de José para divertirse con unas vaquillas.

Tuvieron cena en el mesón Marquesa de Bonal y durante toda la noche disfrutaron de la fiesta, comenzando con la discoteca móvil Glitter en el Centro Cívico. Hoy los Pelaprepucios hacen entrega del bombo y de las llaves del caseto a sus sucesores, los Rebuznachochos.