EMPRENDEDORES DE VALLADOLID

Un bar donde se llama a los clientes por su nombre

Dominica Sánchez posa en su bar de tapas de la calle San Martín, en Valladolid./L. N.
Dominica Sánchez posa en su bar de tapas de la calle San Martín, en Valladolid. / L. N.

Dominica Sánchez Andrés, propietaria del bar de tapas Casa Curro, ha decidido emprender a los 49 años abriendo un establecimiento de trato muy familiar

Laura Negro
LAURA NEGRO

Su marido se llama Curro, a ella le apodan ‘Curra’ y le divierte decir que «curra en Casa Curro». Ella es Domi Sánchez, una emprendedora que a los 49 años ha decidido abrirse un nuevo camino laboral con su bar de tapas zamoranas Casa Curro, en la céntrica calle de San Martín. Se trata de un establecimiento de trato muy familiar, donde los amantes de las buenas raciones y de las chichas de matanza pueden disfrutar de ellas a sus anchas.

Es la pequeña de quince hermanos, muchos de los cuales se dedican también a la hostelería. Nació y se crió en Cerecinos del Carrizal, en Zamora, y hace veinte años se vino a vivir a Valladolid, ciudad en la que siempre se ha sentido muy bien acogida. Toda la vida soñó con tener su propio negocio, pero debido a su situación familiar, hasta el año 2016 no pudo ver cumplido ese anhelo. «Toda mi experiencia profesional ha transcurrido en el sector de la hostelería. De joven pasaba temporadas enteras en la costa trabajando como camarera. Más tarde, para poder conciliar, trabajaba sólo los fines de semana como extra en bodas y otros eventos. Así estuve muchos años hasta que me enteré del traspaso de este bar. En ese momento mi marido se acababa de jubilar y mi hijo ya era mayor, decidí que era el momento de montar mi negocio», relata esta mujer. Además, asegura que el bar que encontró, era el ideal para ella, «porque era pequeño para llevarlo yo sola y tenía cocina para poder hacer mis guisos», explica.

De cerca

Emprendedor:
Dominica Sánchez Andrés (49) –Hostelera-
Fecha de inicio de la actividad:
25 de febrero de 2016
Contacto:
C/ San Martín, 17 – 47003 Valladolid – Telf.: 625 017 225

Estaba tan convencida de su idea de emprender, que tan sólo una semana después de firmar el traspaso abrió las puertas de su negocio. Los primeros meses se pudo beneficiar de la tarifa plana en la cuota de la Seguridad Social, sin embargo, «la perdí cuando tuve que contratar camareros para que me apoyaran los fines de semana. Ahora la ley ha cambiado y ya no es compatible la bonificación con tener empleados a cargo. Realmente me hubiera venido muy bien poder disfrutar más tiempo de la bonificación, ya que los comienzos fueron muy duros», lamenta esta emprendedora, que está a la espera de la resolución de la subvención para empresas de nueva creación del Ayuntamiento de Valladolid. «Los primeros meses sufrí muchísimo. Empecé con una ilusión enorme, pero me sentía insegura porque veía que entraban muy pocos clientes al bar. Tenía mucho miedo de no poder responder económicamente, pero no quería tirar la toalla. Por eso decidí acudir a la oficina del BBVA de la calle Imperial para solicitar una línea de crédito con la que poder afrontar los gastos y sacar adelante mi negocio. Tengo que agradecerles el gran apoyo que me dieron. Sin su ayuda, todo hubiera sido mucho más complicado», expone. Ahora Domi está muy contenta por haber superado todos esos miedos iniciales y presume de tener una clientela fiel y de que nunca le falta trabajo.

Una amplia lista de recomendaciones caseras y de estilo zamorano entre las que elegir y un excelente servicio hacen de éste, un bar especial y muy acogedor. Entre sus raciones estrella están el arroz a la zamorana y las sopas de ajo en cazuela de barro, recetas que aprendió de su madre y sus hermanas mayores. El embutido zamorano y las tortillas también han cogido gran fama entre sus clientes. «Me gusta la comida tradicional y bien hecha, en la que predomina el adobo con pimentón y el orégano. A diario siempre tengo un guiso y los fines de semana lo que más me demandan son las raciones de callos, crestas, cachuelas y por supuesto, las chichas de matanza. Hay muchas cosas que hago en el momento e intento no tener las raciones en vitrina porque no quiero que sufran cambios de temperatura. Eso tiene el inconveniente de que se vende menos, pero prefiero primar la calidad», explica mientras atiende diligentemente la barra llamando a los clientes por su nombre.

Tapas zamoranas

Sus tapas zamoranas están siempre maridadas con el vino de la bodega Barco Las Culebras de Pesquera de Duero, que Domi ofrece en exclusiva en su bar. «Soy bebedora de vino tinto y cuando en el año 2011 descubrí esta marca, me enamoré completamente de ella. Se trata de una bodega muy familiar e hice amistad con su director, Víctor Alonso. Él me ofreció llevar la representación de sus vinos, pero en lugar de eso, decidí venderlo en exclusiva en Casa Curro. Sólo tengo este vino en la carta. Es mi favorito y ahora también el de mis clientes. Creo que combina perfectamente con mis guisos y tapas», asegura esta hostelera.

Con el paso de los meses, esta emprendedora se ha ido adaptando a la demanda. El éxito de este negocio radica en el trato familiar que da a su clientela. Por eso, todos vuelven. «Intento que los que se acercan a mi barra salgan contentos, por eso me esmero en el servicio y en ofrecer la mejor calidad y variedad en mi cocina. Puedo presumir también de haber hecho gran amistad con otros comerciantes del barrio, que me han ayudado mucho en mis comienzos. Yo intento agradecérselo apoyando también a los negocios de la zona», reconoce.

 

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