COCA-COLA

Quedarse también puede ser una opción

Los programas de Coca-Cola GIRA Mujeres y GIRA Jóvenes llevan años trabajando en entornos rurales con mujeres emprendedoras y jóvenes que empiezan a decidir su futuro profesional. Las historias de Raquel de Dios y Virginia Fradejas muestran cómo formación, acompañamiento y redes pueden ayudar a transformar una idea en un negocio viable y, con él, generar nuevas oportunidades en el territorio.

Dani Méndez

Raquel de Dios camina entre las encinas de su plantación en Canalejas de Peñafiel, en Valladolid, mientras Lucas, su perro trufero, rastrea el suelo. Hace algo más de una década, ella y su marido tenían sendos trabajos y una vida bastante ordenada. Pero el ‘runrún’ de montar algo propio no la abandonaba. Solo tenía una condición: debía estar en su pueblo y ligado al campo.

En octubre de 2014 plantaron las primeras encinas truferas. “No teníamos ni idea de la trufa, ni de la encina, ni de nada”, recuerda Raquel. Tocaba investigar, preguntar y aprender. Y también esperar. Les habían advertido de que podían pasar entre siete y diez años antes de obtener producción. Las primeras trufas aparecieron al cuarto. En 2022 ya recogían suficientes como para tener que preguntarse qué hacer con ellas. Empezaron vendiendo trufa fresca y se toparon enseguida con una dificultad inesperada. Muchos clientes nunca habían tenido una trufa entre las manos y no sabían cómo conservarla o cocinarla. De ahí surgieron las visitas a la plantación. Primero recorrían el terreno y veían a Lucas, el perro trufero, en acción; desde 2023, la experiencia termina en una antigua bodega subterránea rehabilitada, con una degustación en la que Raquel explica cómo utilizar el producto.

RF Trufas vende hoy directamente a restaurantes y particulares, dispone de tienda online y distribuye también algunos de sus productos en establecimientos de Valladolid, Segovia o Cuéllar. Pero durante bastante tiempo Raquel no terminaba de verlo como una empresa. Había trabajado como administrativa y, después de una baja de ocho meses, pidió una excedencia. Fue entonces, mientras se preguntaba hacia dónde dirigir su vida profesional, cuando conoció GIRA Mujeres, el programa de Coca-Cola dirigido a mujeres que quieren poner en marcha una idea, hacer crecer un negocio o avanzar en su trayectoria profesional.

Llegó recomendada por otras emprendedoras rurales de la zona. “Yo estaba empezando, no sabía nada de cómo montar un proyecto propio”, cuenta. Durante la formación empezó a compartir dudas con mujeres que se encontraban en situaciones muy diferentes pero hablaban, como ella dice, “el mismo lenguaje”: cómo vender, cómo llegar a nuevos clientes, cómo distribuir, cómo utilizar las redes o cómo ordenar un negocio cuando prácticamente todo recae sobre una misma persona. Raquel llegó a la final. No ganó, pero aquel reconocimiento tuvo un efecto que todavía recuerda. “Me dio esa visión de que el proyecto tenía un sentido. Dije: aquí hay algo gordo, estamos creando”.

Un programa integral para avanzar

Esa evolución de una idea hacia una actividad profesional es precisamente uno de los ejes sobre los que Coca-Cola ha ido construyendo GIRA Mujeres. El programa nació en 2016 y durante esta década ha acompañado a más de 23.600 mujeres. Con el tiempo ha ampliado también su alcance: ya no trabaja únicamente con emprendedoras que parten de cero, sino con mujeres que quieren reforzar un negocio existente, desarrollar nuevas capacidades o avanzar profesionalmente. Formación, mentorías, redes y una comunidad que continúa después de cada edición forman parte de un modelo que busca sostener esos procesos más allá de una intervención puntual.

Para Coca-Cola, ahí está una de las claves del programa: que el apoyo no termine al finalizar una formación o con la entrega de un reconocimiento. GIRA Mujeres se desarrolla junto a entidades especializadas en emprendimiento, empleabilidad e igualdad que aportan conocimiento sobre realidades y territorios distintos, como es el caso de AlmaNatura, Dona Activa, Impact Hub, Nantik Lum, Autónomas por la Igualdad, ASEME y Womenalia. La idea es acompañar primero a la persona, ayudar después a que su proyecto gane consistencia y favorecer que esa actividad pueda acabar generando empleo, servicios o movimiento económico en el lugar donde se desarrolla.

Virginia Fradejas también conoció GIRA Mujeres cuando su proyecto apenas empezaba a hacerse un hueco. Lo encontró buscando en internet programas de apoyo al emprendimiento y fue el primero en el que participó. En su caso terminó ganando. Kamarere había nacido de algo que Virginia había visto repetidamente durante sus años trabajando en la industria alimentaria: frutas y verduras perfectamente aptas para el consumo que quedaban fuera del mercado por no tener el tamaño o el aspecto exigido. Su empresa comenzó transformándolas en ingredientes deshidratados en polvo y fue ampliando después esa misma lógica a nuevos productos y materias primas, entre ellos subproductos de la elaboración del vino que pueden convertirse en harina para panadería o pastelería.

Cuando recuerda GIRA Mujeres, Virginia destaca especialmente la notoriedad que consiguió en una fase en la que nadie conocía todavía la marca y el apoyo económico que le permitió adquirir nuevos equipos. Pero insiste también en algo menos visible: la continuidad. Que el vínculo no se limite, en sus palabras, a “te doy un premio y ya está, me he olvidado de ti”. Ese acompañamiento prolongado está en el centro del enfoque que Coca-Cola da al proyecto. En su décima edición, GIRA Mujeres incorpora itinerarios más flexibles, mentorías y contenidos relacionados con liderazgo, digitalización, inteligencia artificial o finanzas. El objetivo no es únicamente ayudar a poner en marcha una empresa, sino acompañar trayectorias profesionales que pueden atravesar etapas muy distintas.

Virginia conoce bien esa sucesión de etapas. Nació en Lugo y llegó a Castilla y León por trabajo. Aquí conoció a su marido y terminó instalándose. Para una empresa como Kamarere, trabajar desde Boecillo tiene ventajas concretas: cercanía a agricultores y materias primas, espacios más asequibles... Pero Virginia no idealiza el emprendimiento ni la vida profesional fuera de una gran ciudad. “Es un camino muy duro, es un camino difícil”, reconoce. En áreas demasiado aisladas, la logística y la dificultad para encontrar determinados perfiles profesionales pueden convertirse en un problema. Aun así, encuentra una compensación difícil de medir: “Es bonito porque construyes tu propio proyecto, es como ver a un hijo que va naciendo”.

El planteamiento de Coca-Cola es precisamente seguir esa cadena: fortalecer capacidades personales, consolidar proyectos y procurar que parte de ese valor permanezca en el territorio. En los entornos rurales, ese efecto resulta especialmente visible. Y esto es algo que Raquel tiene muy presente. Cuando alguien llega a conocer sus encinas procura que la visita no termine en la plantación. Recomienda los dos restaurantes de Canalejas, la tienda del pueblo o sus alojamientos rurales. “Hay que dinamizar el medio rural, poner en valor todo lo que tenemos aquí”, resume. “Los pueblos se quedan sin gente, pero hay muchas cosas importantes que se pueden hacer en el pueblo”.
La apuesta por la juventud

La apuesta por la juventud

La situación cambia cuando quienes tienen que imaginar su futuro todavía están estudiando. Ahí entra GIRA Jóvenes, otro de los programas impulsados por Coca-Cola, dirigido a jóvenes de entre 16 y 30 años que cursan Bachillerato, Formación Profesional o estudios universitarios y quieren prepararse para su entrada en el mercado laboral.

En el medio rural, Coca-Cola trabaja con entidades como AlmaNatura para llevar esa formación hasta los centros y conectar el aprendizaje con la realidad que existe alrededor. La diferencia con GIRA Mujeres es importante. Con una emprendedora suele haber ya una idea que necesita estructura, conocimiento, contactos o confianza. Con un estudiante de FP se actúa antes, cuando todavía está decidiendo dónde y de qué quiere vivir. “Un pueblo necesita oportunidades para que las personas puedan elegir quedarse, volver o llegar”, explican desde AlmaNatura. “No esperar a que una persona se marche para preguntarnos cómo conseguir que vuelva, sino empezar mucho antes a generar razones para quedarse”.

En un entorno urbano, las posibilidades profesionales suelen estar a la vista. Hay empresas, sectores y perfiles laborales diferentes a pocos kilómetros. En un municipio pequeño pueden existir también necesidades y oportunidades, pero quizá sean mucho menos evidentes para quien está terminando sus estudios. Electricidad, informática, cuidados, hostelería, agricultura, mantenimiento o administración son algunos de los ámbitos en los que una formación puede responder a demandas concretas del territorio. “El reto es que primero puedan verlo”, explican desde AlmaNatura.

Por eso GIRA Jóvenes no plantea necesariamente el emprendimiento como única salida. Un empleo cualificado en una empresa local, una cooperativa, trabajar para varios clientes desde el territorio o cubrir una necesidad que hasta ese momento nadie atendía pueden ser igualmente formas de construir una vida profesional. “El principal obstáculo no siempre es la ausencia de oportunidades, sino la dificultad para verlas”, señalan desde la entidad. Además, destacan que “el proyecto ofrece formación en competencias transversales, fundamentales para su crecimiento personal y profesional”, lo que contribuye a que los jóvenes encuentren menos barreras a la hora de acceder al mercado laboral en sus propios territorios.

A lo largo de sus distintas ediciones, AlmaNatura ha acercado GIRA Jóvenes a cerca de 2.282 jóvenes rurales de 133 centros de Formación Profesional de trece comunidades autónomas, entre ellas Castilla y León. En la última edición fueron 303 participantes de 15 centros, con 290 horas de formación y 19 proyectos diseñados para responder a necesidades concretas de sus municipios. “La despoblación es un fenómeno complejo y ningún programa puede resolverlo por sí solo”, advierten desde AlmaNatura. El objetivo tampoco es convencer a todo el mundo para que permanezca donde nació. Se trata de evitar que marcharse sea la única alternativa imaginable. “Nuestro objetivo no es conseguir que todos los jóvenes se queden. El objetivo es que quedarse sea una opción real”.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Coca-Cola. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.