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5 caminos en Lacio: descubrir Italia y sus bellezas sin prisa

Itinerarios históricos, que atraviesan el corazón de Italia ente historia y espiritualidad, entre pueblos, santuarios y bellezas naturales.

Lago del Turano – iStock/vinciber

Aránzazu Díaz Huerta

Hay una Italia silenciosa, en la que el sonido predominante es el de la naturaleza. Es la Italia de los senderos, entre colinas, abadías, ermitas y pueblos, lejos del caos urbano, donde el tiempo transcurre a un ritmo pausado. Y en el corazón del País, en Lacio, se encuentran cinco grandes caminos históricos y espirituales: La Vía Francígena, la Vía de Francisco, el Camino de San Benito, la Romea Strata y la Romera Germánica.

Vía Francígena

La Vía Francígena es la ruta histórica italiana más conocida a nivel internacional. En 1994, el Consejo de Europa la certificó como Itinerario Cultural, al igual que el Camino de Santiago. El recorrido sigue el diario de viaje del arzobispo Sigerico de Canterbury, quien en el año 990 d. C. anotó las 79 etapas de su regreso desde Roma. El tramo italiano va desde el Paso del Gran San Bernardo hasta Roma, y mide unos 1.000 kilómetros divididos en 45 etapas. Entre sus paisajes más característicos figuran la Tuscia viterbese, Acquapendente, el lago de Bolsena, de aguas cristalinas y de manantial, Veio, una ciudad etrusca donde se encuentran los restos del Santuario de Portonaccio, y Viterbo, conocida como la Ciudad de los Papas, ya que fue sede pontificia entre 1257 y 1281.

Anfiteatro de Sutri - iStock

El Camino de San Francisco, hacia Asís

El Camino de San Francisco se articula en dos grandes vías que convergen en Asís. La Vía del Norte parte del Santuario de La Verna, en Toscana. Allí, según la tradición, Francisco recibió los estigmas en septiembre de 1224. Desde La Verna, el itinerario continúa hasta llegar a Roma. La Vía del Sur, de Roma a Asís, suma unos 300 kilómetros y atraviesa la campiña sabina y el Valle Santo de Rieti, corazón de la espiritualidad franciscana.

Rieti – Plaza, estatua de San Francisco – iStock/onairda

Allí se encuentran cuatro santuarios esenciales: Greccio, donde en 1223 Francisco realizó el primer belén de la historia, Fonte Colombo, La Foresta y Poggio Bustone. Son lugares sobrios, a menudo recogidos entre montes y bosques, donde la memoria religiosa se mezcla con la sencillez del paisaje. Al finalizar el recorrido, en la Basílica de San Francisco de Asís, los peregrinos pueden recibir el Testimonium, el certificado que acredita el haber realizado el camino.

El Camino de San Benito, entre abadías y Apeninos

El Camino de San Benito tiene un tono distinto: más austero, más monástico, más vertical. Une Nursia, ciudad natal del santo hacia el año 480, Subiaco, donde Benito vivió durante más de treinta años como ermitaño, y Montecassino, donde fundó hacia 529 la abadía que sigue siendo el corazón de la tradición benedictina. El recorrido se extiende por unos 300 kilómetros en 16 etapas entre Umbría y el Lacio, cruzando los montes Sibilinos, Reatinos, Simbruinos, Lucretili y Ernici.

Abadía de Montecassino, Cassino – iStock/Milacroft

Subiaco, en el alto valle del Aniene, es uno de los momentos más intensos del camino. El Sacro Speco conserva la gruta del retiro espiritual de Benito, mientras que la Abadía de Santa Escolástica es considerada la cuna de la imprenta italiana: en 1465 acogió la primera imprenta activa en la península, instalada por los tipógrafos alemanes Konrad Sweynheym y Arnold Pannartz. Más al sur, el itinerario toca Cascia, vinculada a Santa Rita, Rieti, Orvinio, Trevi nel Lazio, Casamari, Arpino, ciudad natal de Cicerón, Roccasecca, asociada a Tomás de Aquino, y las Gargantas del Melfa, antes de llegar a Montecassino.

Romea Strata

La Romea Strata es la ruta más reciente en incorporarse al sistema de Itinerarios Culturales del Consejo de Europa, que la certificó el 17 de junio de 2025. El recorrido, de más de 4.700 km, recrea la red de caminos que, desde Europa Central, Oriental y Báltica, conducían a los peregrinos a Roma. El tramo del Lacio atraviesa localidades de gran encanto e importancia histórica y espiritual, como el lago de Bolsena, considerado sagrado por el milagro eucarístico, San Martino al Cimino, con la abadía cisterciense del siglo XIII, y el monasterio de San Vincenzo con las obras de Miguel Ángel, el Santuario del Santo Volto y la Villa Giustiniani, para llegar a Roma como colofón de este viaje.

Montefiascone – iStock

Romea Germánica

Certificada como Itinerario Cultural del Consejo de Europa en 2020, la Romea Germánica recrea el viaje descrito por el abad Alberto de Stade en los Anales Stadenses de 1236. Un diálogo entre dos frailes que evalúan las posibles rutas hacia Roma se convierte en la ocasión para documentar con precisión el recorrido realizado por el autor. Un itinerario total de unos 2.200 kilómetros desde Stade hasta Roma, en 94-97 etapas a través de Alemania, Austria e Italia. El tramo italiano mide unos 1.050 kilómetros y pasa por importantes puntos de interés, como Civita di Bagnoregio, conocida como la Ciudad que muere, Viterbo y Sutri, donde se encuentra un importante yacimiento arqueológico.

Chiesa del Santissimo Salvatore - iStock

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Proyecto financiado por la Unión Europea – Next Generation EU «Antichi Cammini d’Italia», PNRR – Misión M1C3 Inversión 4.3 Intervención 274 - entidad responsable MINISTERIO DE TURISMO de Italia, entidad ejecutora ENIT S.p.A.

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