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Hoy, Día Mundial de la Columna Vertebral, la Dra. Vera Espino García, responsable de la unidad de Neurocirugía del Hospital Recoletas Salud Campo Grande de Valladolid, aconseja cómo tratar nuestras espaldas a lo largo de la vida

«La espalda nos acompaña toda la vida y conviene cuidarla antes de que duela»
Dra. Vera Espino García
La Dra. Vera Espino García, responsable de la unidad de Neurocirugía del Hospital Recoletas Salud Campo Grande de Valladolid, explica cómo cuidar la espalda a cualquier edad, cuándo hay que consultar y qué puede ofrecer hoy la cirugía de columna. Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Columna Vertebral.
–¿Cuál es el objetivo de esta jornada?
–Recordar algo muy sencillo: la espalda nos acompaña toda la vida y conviene cuidarla antes de que duela. El lema de este año, ‘Salud de la columna vertebral para toda la vida’, resume bien la idea. Los problemas de columna son una de las principales causas de discapacidad en el mundo y, sin embargo, seguimos asumiendo el dolor de espalda como algo normal, con lo que hay que convivir. Este día sirve para dar visibilidad al problema y para insistir en que buena parte se puede prevenir.

–¿Por qué nos duele la espalda?
–Porque le pedimos mucho y la cuidamos poco. Pasamos muchas horas sentados, nos movemos menos de lo que deberíamos y vivimos más años, de modo que el desgaste natural de discos y articulaciones tiene más tiempo para dar síntomas. A eso se suman el sobrepeso, el tabaco, el estrés y los trabajos con carga física o posturas mantenidas. Lo vemos en personas de más edad, pero cada vez más también en gente joven.
–¿Qué podemos hacer en el día a día para proteger nuestra columna?
–Lo más eficaz es también lo más barato: movimiento. Caminar a diario, fortalecer la musculatura del abdomen y de la espalda, mantener un peso adecuado y no fumar es básico. En el trabajo, cambiar de postura con frecuencia y levantarse cada cierto tiempo vale más que la mejor silla. Y un mensaje importante: ante un dolor lumbar común, el reposo prolongado en cama no ayuda. Mantenerse activo, dentro de lo que el dolor permita, acelera la recuperación.
–¿Cuándo hay que consultar con tu médico?
–Cuando el dolor dura más de unas semanas, cuando baja por el brazo o por la pierna, o cuando aparecen hormigueos, pérdida de fuerza o dificultad para caminar distancias que antes se hacían sin problema. Y hay situaciones que no admiten espera: la pérdida de control de esfínteres, la falta de sensibilidad en la zona genital o una debilidad que progresa en pocos días requieren valoración urgente.
–¿Qué ofrece la Unidad de Neurocirugía que coordinas?
–Atendemos toda la patología quirúrgica de columna cervical, dorsal y lumbar: hernias discales, estenosis de canal, inestabilidad y deformidades, fracturas y tumores, además de patología cerebral y de nervios periféricos. El trabajo coordinado con la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital nos permite atender a los pacientes que requieren este soporte con los máximos estándares de seguridad. Pero lo más importante es la dedicación y el diagnóstico preciso. La gran mayoría de los pacientes que llegan a nuestra consulta con dolor de espalda no necesitan operarse, y parte de nuestro trabajo es explicarlo con claridad y orientarlos al tratamiento adecuado. Cuando hay indicación de tratamiento quirúrgico, buscamos siempre la técnica más indicada y menos agresiva que mejore su calidad de vida.
–¿Quiénes conforman el equipo?
–El equipo lo conformamos cuatro neurocirujanos, todos con formación internacional que trabajamos de forma multidisciplinar y en contacto continuo con los siguientes servicios: anestesia, radiología, rehabilitación, uci, unidad del dolor y oncología médica y radioterapia, porque en la columna los buenos resultados nunca dependen de una sola persona. La unidad cuenta además con enfermería especializada y trabaja de forma estrecha con el equipo de fisioterapia del hospital en el desarrollo de programas conjuntos de atención a estos pacientes.
–¿Cuál es la dinámica de trabajo?
–Empezamos por realizar la historia clínica y explorar al paciente; las pruebas de imagen vienen después y se interpretan siempre a la luz de los síntomas. Una resonancia con una hernia no es, por sí sola, un motivo para operar. Los casos complejos son valorados en sesiones clínica antes de la toma de decisiones, y cada intervención se planifica de forma individual. Tras la cirugía realizamos un seguimiento cercano, con una recuperación lo más rápida y activa posible.

–¿Cuentan con tecnología específica?
–Sí, y marca la diferencia en seguridad. En nuestro Hospital Recoletas Salud Campo Grande, el quirófano está equipado con navegación intraoperatoria, que nos guía con precisión milimétrica y microscopio de alta definición, que proyecta la planificación sobre el campo quirúrgico, contando también con guías quirúrgicas personalizadas creadas mediante inteligencia artificial, lo que permite realizar intervenciones con máxima seguridad y control. Todo ello hace posible la cirugía mínimamente invasiva: incisiones más pequeñas, menos daño muscular, menos dolor posoperatorio y una vuelta más rápida a la vida normal. Dicho esto, la tecnología es una herramienta; lo decisivo sigue siendo siempre la indicación adecuada.
–Mucha gente tiene miedo a operarse de la espalda. ¿Qué les diría?
–Que es un miedo comprensible, pero basado en una cirugía que ya no es la de hace treinta años. Hoy muchos pacientes se levantan el mismo día de la intervención y vuelven a casa en 24- 48 horas. Demorar las intervenciones, cuando realmente están indicadas, también tiene riesgos: la compresión de las estructuras nerviosas durante demasiado tiempo puede hacer que queden secuelas de por vida. Lo sensato es informarse bien, preguntar todas las dudas y decidir con el especialista.
–Un mensaje final para los lectores.
–Que no normalicen el dolor. La columna se cuida con hábitos sencillos y constantes a lo largo de toda la vida, y cuando da problemas, un diagnóstico a tiempo evita muchas complicaciones. Muévanse, cuiden su peso y consulten si el dolor no cede o aparecen síntomas en brazos o piernas.