El Proyecto Escan trabajará en la recuperación de una víctima de violencia machista con el apoyo de un perro

Enrique Cruz, Raquel Esteban y Alberto Vergara, junto a la perra Sim/Miriam A. Montesinos
Enrique Cruz, Raquel Esteban y Alberto Vergara, junto a la perra Sim / Miriam A. Montesinos

La experiencia piloto, que pretende llegar a toda la comunidad, se desarrollará a partir de septiembre con una mujer de la provincia de Zamora

ALICIA PÉREZZAMORA

El Proyecto Escan, de terapia de recuperación asistida con perros para víctimas de violencia de género, se pondrá en marcha en Zamora en el mes de septiembre, en una experiencia piloto en la que participarán una mujer de la provincia y un perro adiestrado para ofrecerle protección.

Se trata de un proyecto que ya funciona en Murcia y que la asociación que lo lleva a cabo pretende poner en marcha en el resto de Castilla y León.

En principio, el proyecto piloto, que cuenta con el apoyo de la Diputación Provincial de Zamora y la Obra Social La Caixa, iniciará su andadura en la provincia con una víctima de violencia de género que tenga una sentencia judicial y una orden de alejamiento en vigor.

La iniciativa pretende, con el apoyo de un perro adiestrado, la recuperación psicológica integral y la prevención de agresiones psicológicas y físicas. Detrás del proyecto, hay un equipo multidisciplinar compuesto por una psicóloga, adiestradores y apoyo legal, según ha explicado el coordinador del Proyecto Escan, Enrique Cruz, quien ha firmado un convenio con la Obra Social La Caixa por el que la entidad destina 3.000 euros al programa piloto.

Enrique Cruz ha señalado que con este proyecto se trabaja sobre la autoestima de la mujer, sobre el miedo que siente y sobre el sentimiento que tiene de soledad y de aislamiento.

El trabajo pretende recuperar a la víctima en todos los aspectos, tanto psicológicos, como anímicos e incluso laborales.

«A través del perro y de la terapia conseguimos empoderarlas para que puedan volver a su vida, dentro de las circunstancias especiales que sufren», ha afirmado. Además, Enrique Cruz aseguró que la recuperación es mucho más efectiva que en la tradicional terapia sin perros. «Es muy efectiva», manifestó.

Lo primero que se hace es seleccionar a la usuaria y explicarle que la terapia «necesita trabajo, ir a clase para adiestrar al perro y desarrollar un vínculo», un proceso que dura varios meses.

Además, se hace un análisis con la psicóloga y otro cinológico con los adiestradores porque el perro va a convivir con la mujer durante las 24 horas del día y la usuaria tiene que encargarse de cuidarlo y de sacarlo de paseo.

Tras la selección inicial de la víctima, se trabajará para desarrollar el vínculo con el perro y después se adiestrará al animal tanto en obediencia como en protección.

En este sentido, Enrique Cruz explicó que los perros van siempre por la calle con bozal y correa, por lo que la protección es más de prevención, ya que al perro se le enseña a ladrar y a ponerse de forma ofensiva, pero no muerden porque llevan bozal.

De esta forma, el objetivo es que el perro sirva de pantalla de protección en el caso de que vaya a producirse una agresión o una situación de acecho o acoso.

El proyecto piloto se pondrá en marcha en Zamora con el apoyo de la Diputación y de La Caixa, pero la asociación espera que sea un primer paso en la comunidad.

Raquel Esteban Calvo, directora del centro de formación Rec, donde se formará al perro, aseguró que una vez que se hace el binomio perro-mujer, «la mujer es capaz de salir a la calle con el perro y no sentir miedo ni ir mirando para atrás».

En este sentido, Enrique Calvo aseguró que las usuarias recuperan su vida en gran parte.

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