Las obras de la carretera que disparó las quejas al Procurador del Común no convencen

Una excavadora trabaja en las obras de la carretera. /EL NORTE
Una excavadora trabaja en las obras de la carretera. / EL NORTE

Porto de Sanabria insiste en la necesidad de un trazado más ancho en una vía de montaña que discurre entre Zamora y Ourense

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZZamora

Hace dos años la carretera de Porto de Sanabria, en la Alta Sanabria, disparaba las quejas al Procurador del Común y en 2018 la mayoría de sus habitantes votaron en una consulta ciudadana a favor de disgregarse de Castilla y León por sentir «abandono por parte de la Junta».

Las obras para el arreglo de la carretera ZA-102 comenzaron en septiembre de 2018 y se reiniciaron el pasado mes de mayo.

Los trabajos cuentan con una inversión total de 3 millones de euros, concretamente 2,1 millones para la parte de la provincia de Zamora y 800.000 euros para la de Galicia.

Las obras siguen el curso previsto por la empresa adjudicataria. Actualmente se están realizando obras de aglomerado en la carretera, concretamente en la última fase de la misma, entre los kilómetros 6 al 1, según la información facilitada por la Dirección General de Carreteras e Infraestructuras de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente.

Al mismo tiempo y a lo largo de la vía, se están ejecutando obras de drenaje, reconstrucción de bermas, hincado de barrera de seguridad y está previsto que en los próximos días comience el hormigonado de cunetas en una carretera de montaña que discurre entre Zamora y Ourense.

El plazo de ejecución de los trabajos acaba en diciembre y aunque desde la Junta explican que la carretera quedará «dotada de un firme renovado y de una adecuada señalización», las obras no convencen en la zona, donde se insiste en la necesidad de un trazado más ancho para la vía de 28 kilómetros, que es el acceso al pueblo y el enlace con la N-525 y la A-52.

Así lo entienden los portexos, como se denomina a los vecinos de Porto, que es el municipio de Castilla y León más alejado de una capital de provincia (son 175 kilómetros los que separan el pueblo de la capital zamorana) y el que se encuentra a una mayor altitud en la provincia de Zamora.

Además de los portexos, utilizan este trazado los vecinos de Villanueva de la Sierra, Pías y Barjacoba, en la parte de Castilla y León, y el pueblo gallego de Pradorramisquedo.

El alcalde de Porto, Francisco Blanco, explica que en el municipio, en el que están censados 186 habitantes, no están satisfechos con las obras que se están ejecutando y que antes de iniciarse, con el proyecto sobre la mesa, ya habían pronosticado que la carretera «iba a ser conflictiva».

Asegura que el arreglo supondrá «una mejoría considerable en el firme porque los botes de la amortiguación no se van a sentir», pero cree que la vía tendría que ser más ancha, principalmente en la zona más próxima a la localidad.

«Debería ser lo más ancha posible, pero en líneas generales mantiene la misma anchura que tenía y en algún sitio no llega a los cuatro metros, por lo que el cruce entre vehículos en algunos puntos será conflictivo y va a complicar mucho la vida a los vecinos en el tránsito», afirma el regidor.

La Plataforma 102 ya había sacado a la calle esta reivindicación antes de la ejecución de la inversión, que tanto la asociación como el alcalde consideran «insuficiente», ya que asciende a 3 millones de euros frente a los 11 en los que estaba valorado un proyecto del año 2011.

Francisco Blanco sostiene que probablemente sigan reclamando una mayor anchura para la carretera. «No nos vamos a conformar con lo que nos van a dejar hecho porque estamos en el siglo XXI, no en el XIX, y si queremos que la zona se desarrolle desde el punto de vista turístico, eso solamente se consigue teniendo una buena comunicación», manifiesta.

Según la resolución del Procurador del Común del año 2017, la intensidad media diaria de tráfico en esta carretera es baja, con unos diez vehículos por hora, y la siniestralidad no es especialmente elevada. En esa resolución, se instaba a la Consejería a agilizar las obras que se están ejecutando actualmente, pero además se aconsejaba acometer una actuación integral «a medio plazo y condicionada a las disponibilidades presupuestarias».