Vodafone deberá concretar el día 24 si el ERE que plantea afecta a los 94 trabajadores de Castilla y León

Sede de la oficina comercial de Vodafone en la calle Santiago de Valladolid. /RODRIGO JIMÉNEZ
Sede de la oficina comercial de Vodafone en la calle Santiago de Valladolid. / RODRIGO JIMÉNEZ

Ochenta de estos empleados trabajan en la sede del Parque Tecnológico de Boecillo y en la oficina de la calle Santiago

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

La teleoperadora Vodafone deberá confirmar antes de final de enero cuál es el número de empleados que en Castilla y León se verán afectados por el ERE que anunció este jueves en Madrid, a los representantes de los trabajadores. Un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que podría afecta como máximo a unos 1.200 empleados de los 5.000 que tiene en toda España. Ello supone más del 23% del total.

La compañía dispone de 94 trabajadores en Castilla y León, de los cuales alrededor de 80 se encuentran en los dos centros que hay en la provincia de Valladolid, uno en el Parque Tecnológico de Boecillo y el otro es la oficina comercial, situada en la calle Santiago, esquina con Zúñiga.

En las instalaciones de Boecillo, que antes fueron de la teleoperadora Ono, se encuentra la sede de delegación territorial y el personal técnico y comercial para particulares y empresas, que se ocupa de la zona noroeste. La operadora, que no ha concretado aún el tipo de empleados y categorías que se verán afectadas, tiene 38 puntos de venta comerciales, entre propios y de gestión ajena (franquiciados).

La Comunidad de Madrid cuenta con la mayor parte de la plantilla de Vodafone (63%), unos 2.500. Le siguen Barcelona y Valencia, con unos 500 empleados, Vigo con un centenar, Vizcaya con 95, y Castilla y León con 94. De esta cifra, alrededor de 14 trabajan en Salamanca. El centro de Burgos se cerró hace unos años.

La compañía justificó estos despidos por razones económicas. «La demanda de servicios sigue creciendo de forma exponencial y no así los precios. Cerca del 50% de las altas brutas están asociadas a ofertas 'low y medium cost', lo que obliga a Vodafone a tener una estructura de costes preparada para competir con éxito en todos los segmentos», informaron fuentes de la empresa, que recordó que está registrando ya caídas de los ingresos y del Ebitda en el primer semestre del actual ejercicio fiscal que finaliza en marzo.

El hecho de que Vodafone, y otras operadoras estén desde hace unos años subcontratando su red a otras pequeñas empresas, como MasMóvil o Pepephone, que ofrecen comunicaciones a precios más baratos, está reduciendo los márgenes de ingresos de las grandes.

Vodafone afirma que con este despido colectivo persigue «revertir la negativa evolución del negocio, reforzar la sostenibilidad, proteger la capacidad de inversión y diseñar una organización más competitiva», que esté adaptada a lo que piden sus clientes.

Primera reunión el 24 de enero

De acuerdo con la normativa laboral, con el anuncio por parte de Vodafone se inicia el procedimiento de despido colectivo. Para el día 24 de enero, está prevista la primera reunión con los representantes sindicales, que estarán integrados por un total de 13 delegados, de los cuales 5 son de UGT, 4 de CC OO y otros 4 del Sindicato de Trabajadores de Comunicaciones (STC).

La legislación marca 14 días para la constitución de la mesa negociadora, fecha en la que la dirección deberá de entregar la memoria en la que se justifique con datos económicos la decisión empresarial para el despido de más del 23% de la plantilla actual.

Sede de Vodafone en el Parque Tecnológico de Boecillo.
Sede de Vodafone en el Parque Tecnológico de Boecillo. / G. VILLAMIL

Deberá acompañar también las indemnizaciones que se pagarán y si mejora las marcadas por la ley, así como las vías de inserción laboral para determinados colectivos que por su edad tendrían mayor dificultad para encontrar otro trabajo.

UGT, que cuenta con una representación sindical del 44%, rechazó ayer en un comunicado este ERE. «Desde el sindicato entendemos que la situación que atraviesa la compañía no es responsabilidad directa de la plantilla, sino de los gestores de la empresa que, con la medida propuesta, pretenden solucionar su incapacidad demostrada para la toma de decisiones estratégicas», explicó Diego Gallart, representante de UGT en la multinacional.

En otro comunicado conjunto de las tres centrales sindicales se culpa también a «la mala gestión de la compra de ONO, el proyecto frustrado de fusión societaria de ambas compañías, la renuncia al fútbol, el retraso en las instalaciones a cliente, el abandono del despliegue de fibra y la dependencia de Telefónica, y la contratación de gran cantidad de personal a pesar de la situación», son, para los sindicatos, algunas de las causas «del desastre del cambio de sistemas».

Por su parte, Vodafone reconoció «el impacto de esta medida» y expresó que «aborda la negociación con la determinación de alcanzar con la representación social el mejor acuerdo posible, tanto para los empleados como para empresa».

Se desconoce qué efectos podría tener este ERE en la teleoperadora Konecta, que vende productos de Vodafone desde su sede en el polígono industrial de San Cristóbal de Valladolid, en donde trabajan más de un millar de empleados.