Vestidos nupciales a golpe de clic

Beatriz y Cristina posando ante su colección./L. N.
Beatriz y Cristina posando ante su colección. / L. N.
Beatriz y Cristina Lozano, creadoras de la firma 'on line' Agapi-Mu
Laura Negro
LAURA NEGRO

La compra de un vestido de novia puede ser un momento romántico y especial, que puede llevar meses hasta dar por fin con el adecuado. Beatriz y Cristina Lozano Fernández son dos hermanas vallisoletanas, de 32 y 30 años, que quieren romper con todos los patrones establecidos en el sector de la moda nupcial. Con su marca Agapi-Mu facilitan la compra, a golpe de click, de vestidos de novia por menos de mil euros

Su alma de publicista, le llevó a Beatriz a estudiar Administración y Dirección de Empresas. Toda su vida profesional ha estado ligada al comercio internacional. Su primer empleo fue en el departamento de Relaciones Internacionales de la UVA, donde permaneció un año. Su objetivo de trabajar en una gran multinacional en el extranjero se vio cumplido al entrar en la plantilla de la empresa Mondelez, en Bratislava. De allí se marchó a Bruselas a trabajar en el Observatorio Internacional de Justicia Juvenil de la Unión Europea, hasta que decidió regresar a España. «Me contrataron en una empresa del sector del mueble que quería internacionalizarse. Yo desarrollé la estrategia de expansión para América Latina y Europa», relata. Tras cinco años quiso cambiar de rumbo y se dio de alta como autónoma para ser consultora internacional de empresas y profesora de Comercio Exterior en el Máster de la Cámara de Comercio.

Agapi-Mu

Empresarias.
Beatriz Lozano Fernández (32), licenciada en ADE;y Cristina Lozano Fernández (30), ingeniera técnica de Diseño Industrial.
Fecha de inicio de actividad.
15 de abril de 2018.
Contacto.
www.agapi-mu.com Telf: 605 268 858 y 665 213 y32

Cristina estudió Diseño Industrial y su último curso de carrera lo hizo en Milán. Su primer empleo fue en el Instituto Tecnológico Textil, AITEX, como analista de tendencias de la industria textil. Luego emigró a Londres, donde trabajó en dos estudios textiles. Allí pudo participar en el diseño del equipamiento de la selección inglesa de las Olimpiadas de 2012. Después de aquella experiencia, hizo un máster especializado en emprendimiento en la industria de la moda, antes de regresar a España para trabajar durante tres años en el departamento de diseño de Camper. «El siguiente paso fue marcharme a Estados Unidos. Fue una etapa en la que aprendí mucho sobre redes sociales y comunicación. Allí hay menos miedos que en Europa a la hora de entablar relaciones comerciales. Fue en ese momento cuanto empezamos a diseñar nuestro modelo de negocio, que es más similar al americano, que al europeo», explica esta joven, que también es profesora de máster en el Instituto Europeo de Diseño.

La idea de crear su propia línea de ropa nupcial surgió cuando una amiga suya de Francia, en 2015, vino a España a comprarse su vestido de novia. «Tenía un presupuesto elevado, de unos 1.800 euros, y pensó que en España encontraría más variedad y opciones más económicas, cosa que no fue así, porque con los mercados globales, los precios son similares en todos los lados. Recorrimos todas las tiendas de Madrid y cada tienda era más cara que la anterior. Aquello nos dio que pensar», cuentan. Ambas conocen bien el sector textil. Su madre es una reconocida empresaria vallisoletana que hace años lanzó su propia marca de ropa. «Ella es nuestro referente. Llevamos viendo colecciones desde niñas. Sabemos lo que cuestan las cosas y nos parecía increíble que con aquel presupuesto, nuestra amiga no encontrara un vestido para su boda», dice Beatriz.

Acudían a ferias especializadas y hacían prospección de mercados, hasta que un día decidieron poner en marcha su proyecto. Empezaron con el diseño de producto y la búsqueda de telas y complementos. «Diseñar un vestido de novia lleva mucho trabajo de patronaje, para que todo siente como un guante. Partíamos de la base de que nuestros vestidos no debían sobrepasar los 1.000 euros, con lo cual, debíamos afinar en la selección de proveedores y materiales», dicen.

Su política de precios bajos es compatible con la excelencia en la calidad del producto. Buenas telas, un patronaje cuidado y un moderno diseño. Su primera colección está compuesta por 13 piezas, todas inspiradas en mujeres reales. Con la colección avanzada y la web a punto de finalizar, les quedaba todavía por decidir cuál sería su marca. «Agapi-Mu nos encantó. Significa 'Amor mío' en griego y además, sonaba bien», cuenta Cistina. «Nuestros precios son económicos porque fabricamos prêt-à-porter, por tallas, y no couture, a medida. Tenemos tallaje italiano y en la web explicamos cómo hay que tomar las medidas para que cada vestido quede perfecto. Todos nuestros modelos pueden ser fabricados hasta la talla 50».

«Sabemos que todavía hay miedo a comprar el vestido de novia por Internet, pero estamos trabajando para romper esos tópicos de un sector que, en nuestra opinión, está muy encorsetado. Desde Agapi-Mu hacemos que la experiencia de compra sea más flexible. Somos la primera empresa española y de las pocas a nivel mundial, que vende vestidos nupciales a través de Instagram. Para comprar un vestido lo único que hay que hacer es enamorarse de él y en un click puedes tenerlo en casa», puntualizan las hermanas Lozano, que también venden accesorios a precios económicos. «Tenemos adornos modulares que se pueden utilizar como tirantes, cinturón o diademas. Todo bajo una política de devolución muy transparente», recalcan.

Su modelo de negocio es 'on line', venden desde su web y desde redes sociales, pero ahora han dado un paso más exponiendo su colección en tiendas efímeras, la próxima de ellas, en Valladolid del 14 al 16 de septiembre, en el Hotel Meliá Recoletos. «Ya tenemos un gran número de citas reservadas. Hay muchas mujeres que quieren probárselos. Tenemos claro que nuestro modelo es 'on line', y que nunca tendremos tienda física, pero si podemos estar tres días en un pop-up, manteniendo nuestros precios».

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