La venta de las Lomas causa la cancelación de los banquetes reservados en 2019 de bodas y comuniones

Vista de Las Lomas./Gabriel Villamil
Vista de Las Lomas. / Gabriel Villamil

«Todos los clientes han sido notificados del cierre y se les ha devuelto ya el dinero», asegura la empresa

RUBÉN V. JUSTO VALLADOLID

El cierre de Las Lomas y la anunciada apertura de un centro de salud por parte del Grupo Recoletas ha dejado algunos damnificados. Por un lado, los siete empleados que se quedan sin trabajo. Por otro, los en principio siete proveedores que no han percibido el pago de las últimas facturas. Y, por último, los clientes que habían reservado banquetes para la celebración de bodas y comuniones. El empresario Carlos Ortega se pronunció este miércoles rotundamente al respecto: «No se van a celebrar ni bodas ni comuniones. Yo he terminado con el restaurante de las Lomas». El cierre se produjo con deudas a clientes y proveedores, que a día de hoy han sido confirmadas por un importe total de 88.000 euros.

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El Grupo Recoletas dará en septiembre los primeros pasos para convertir el establecimiento hostelero en un centro médico. Un margen de cinco meses en el que cabía la duda de que Las Lomas realizara su actividad empresarial. El restaurante mantuvo su silencio hasta la mañana de ayer. Hasta entonces los clientes desconocían si se celebrarían los banquetes que reservaron para 2019 y si –en caso negativo– les reembolsarían los abonos.

Una de las familias afectadas, que había adelantado 500 euros en enero como reserva para la celebración de la comunión de su hija el 11 de mayo, expresó ayer inquietud por la venta del restaurante. «Habíamos escuchado los rumores del cierre de la empresa, pero nos pilló por sorpresa», asegura. Todavía mantenía las dudas sobre si se celebraría el evento o, en caso negativo, recuperaría su dinero.

Ortega destaca, al respecto, que todos los clientes han sido notificados de la cancelación de eventos y que ya se le ha devuelto el dinero a los clientes: «Ha habido tres o cuatro comuniones que no se han pagado y que se pagarán cuando se pongan en contacto con nosotros», prometió.

Hasta última hora

El portavoz de la empresa asegura que «el 31 de diciembre ya se conocía el desahucio que se llevaría a cabo el 2 de febrero». Sin embargo, el restaurante admitió encargos hasta última hora. Según relata un trabajador –empleado en el centro hasta el cierre del local el 2 de febrero– «la gente llamaba y se han recogido banquetes hasta el último momento».

Dos clientes recibirán a lo largo de la mañana de hoy las señas que habían dejado para la celebración de los banquetes de las comuniones de sus hijos.

 

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