Venezolanos, ucranianos y salvadoreños copan las solicitudes de asilo en la capital

Javier Martín, ayer en el Colegio de Abogados./A. M.
Javier Martín, ayer en el Colegio de Abogados. / A. M.

Las peticiones de asistencia al turno de oficio por este motivo se duplican en dos años y superan ya el centenar desde enero

J. Sanz
J. SANZValladolid

«Hubo un tiempo en el que apenas atendíamos una solicitud al año de asilo, pero el panorama ha cambiado notablemente y en los últimos dos años se han disparado las solicitudes», reconoce la abogada Judith Sobrino, del servicio jurídico la Red Acoge (integradas por diversas entidades de ayuda al inmigrante). Y tanto es así que las propias organizaciones sin ánimo de lucro se vieron literalmente desbordadas el año pasado y recurrieron al Colegio de Abogados para impulsar la creación de un grupo específico dentro del turno de oficio para asistir las peticiones de protección internacional –así se denomina esta figura legal–, que se puso en marcha en septiembre de 2017 y que solo este año ha tramitado ya más de un centenar de expedientes de asilo.

El grueso de los solicitantes no proceden del principal foco de conflicto internacional, en lo que a atención mediática se refiere, como es Siria, sino que huyen de la miseria, la violencia o la persecución ideológica (política, religiosa...) que sufren en países como Venezuela, Ucrania y El Salvador. De estos tres puntos provienen «más del ochenta por ciento» de las personas que recalan en Valladolid para pedir asilo, ciudad a la que llegan a través de conocidos y familiares que viven aquí después de recalar en España, «habitualmente vendiendo todo lo que tienen en sus lugares de origen para comprar los billetes de sus vuelos».

Violencia y miseria

Las peticiones de protección internacional pasaron de las 97 de 2016, cuando comenzaron a dispararse, a las 153 de 2017; mientras que solo durante los seis primeros meses de este año son ya 106 las solicitudes tramitadas a través del 'turno de oficio de refugio', frente a las 77 registradas en el mismo periodo del año pasado y más del doble que en 2016.

Los motivos que llevaron a los aspirantes a refugiados, un reconocimiento que raramente consiguen con todos sus beneficios, a huir de sus hogares varían en función de sus orígenes, siempre con la violencia y la miseria en el trasfondo.

En Venezuela, principal país natal de los inmigrantes que recalan en la capital a día de hoy, «la situación está fatal, con sueldos que en el caso de un profesor universitario, por ejemplo, apenas llegan a los cuatro euros mensuales, y allí se mezcla el tema económico con el político como principales motivos para salir de allí», explica la letrada de la Red Acoge.

La situación es diferente en Ucrania, donde la guerra abierta con Rusia en la frontera llevó al Gobierno a establecer «el reclutamiento obligatorio» de los ciudadanos. «Primero les envían una carta con una fecha para incorporarse y, si no se presentan, van directamente a buscarles y les envían al frente», apunta la abogada, quien recuerda que el conflicto allí «continúa vivo, aunque ahora apenas sale en los medios».

En El Salvador, por último, es la violencia impuesta por las maras (grupos organizados y jerarquizados) la que lleva a muchos ciudadanos a huir del país. «Allí intentan reclutar a los hijos y, cuando los padres se niegan, matan al primero y van a por el segundo», resume Judith Sobrino. Así que muchas familias optan por ceder o huir en busca de una vida mejor.

El problema es que no siempre la encuentran. «No es fácil que concedan el estatuto de refugiado completo o una protección subsidiaria, que serían la mejor de las opciones, sino que lo más frecuente es que se concedan permisos temporales de un año prorrogables por razones humanitarias». O eso o que rechacen la petición.

El resto de solicitantes de asilo en la capital proceden de países como Siria o Eritrea, entre otro. Del primero suelen llegar reubicados de los campos de refugiados europeos.

Complicado y laborioso

El trabajo con ellos «es complicado y laborioso» desde el mismo momento en el que solicitan la condición de refugiados. De ahí que la propias organizaciones de ayuda al inmigrantes (Procomar, Accem o Cruz Roja) acudieran al Colegio de Abogados. «Estaban desbordados y atendimos su petición con la puesta en marcha en septiembre de este servicio específico dentro del turno de oficio y del propio grupo especializado en extranjería», explica el vicedecano de los abogados y coordinador del turno de oficio, Javier Martín.

Los asuntos de extranjería son solo la punta del iceberg del trabajo que realizan los 528 abogados adscritos al turno de oficio en Valladolid, de los 1.241 colegiados (más del 42,5%), que el año pasado atendieron 7.020 asuntos y que en lo que va de año (hasta junio) suman ya 3.720. El grueso de los casos que atienden a través del Servicio de Orientación Jurídica son penales, con un preocupante incremento en la atención a víctimas de malos tratos, que suman ya 352, frente a las 317 solicitudes de asistencia letrada (siempre gratuita) registradas en el mismo periodo del año anterior.

Los abogados del turno de oficio volverán a concentrarse hoy a las puertas de los Juzgados de Angustias, a partir de las 13:15 horas, para reclamar más medios, fundamentalmente económicos. «Lo que pedimos es una retribución digna, ya que la retribución media por expediente es de tan solo 133,5 euros, cuando el abogado de oficio pone todo de su parte en cada causa, desde el despacho hasta el papel o la gasolina de los desplazamientos», apunta el coordinador del turno de oficio, quien recuerda que «este servicio gratuito para los usuarios siempre lo prestan profesionales liberales que tienen sus propios despachos».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos