Los vecinos de La Rondilla, comprometidos con el medio ambiente

Taller de reciclaje y plantación celebrado este sábado en La Rondilla. /A. Mingueza
Taller de reciclaje y plantación celebrado este sábado en La Rondilla. / A. Mingueza

La asociación vecinal ha organizado este sábado un taller de reciclaje y plantó 21 macetas para «poner bonito» el barrio

Eva Esteban
EVA ESTEBANValladolid

Son jóvenes, están comprometidos con el medio ambiente y su objetivo es que su barrio, el de La Rondilla, sea un «referente» en sostenibilidad y reciclaje. Más de ochenta vecinos del barrio vallisoletano participaron este sábado en un acto, celebrado en la plaza Alberto Fernández, frente al centro cívico, para promover y concienciar sobre la importancia y beneficios que tiene el reciclaje de los residuos. «Somos conscientes de la importancia de reciclar, y esta actividad también es una forma de que tanto niños como adultos sean conscientes de que tenemos que reciclar por el bien de todos», aseguró el presidente de la Asociación Vecinal La Rondilla, Miguel Ángel Niño.

El primer paso para «poner bonito» el barrio llegó hace «dos o tres» años. La asociación vecinal, con su presidente a la cabeza, se puso en contacto con los propietarios del estacionamiento municipal para vehículos, situado en la avenida de Palencia, con un objetivo firme: que les cedieran «esos maceteros tan grandes» y así poder darles un uso. «Al principio no estaban muy por la labor, pero finalmente conseguimos que la cedieran».

La asociación organizó la actividad para ganar «visibilidad» y reclamar espacios con sombra

Desde este sábado, la céntrica vía de La Rondilla, «nuestro punto de encuentro», según apuntó el presidente, luce «más bonita» que nunca. Atrás quedaron las reivindicaciones al Consistorio vallisoletano de que «colocaran alguna triste planta». Ya no está tan «desolada». «Hombre, parece que da alegría ver que hay flores que adornan un poco esto...», continuó Niño.

Sin las sombras reclamadas, eso sí. «En buena parte», insistió el presidente, este reclamo fue el detonante de la iniciativa. «También es una forma de ganar visibilidad, de pinchar al Ayuntamiento; en los presupuestos participativos de hace dos años reclamamos espacios con sombra, y aunque nos han dicho que ya estaba licitado, a punto de adjudicarlo, queríamos meterles presión», apostilló.

Proceso de destrucción

Desde las once de la mañana, casi un centenar de vecinos –de los que más de la mitad eran niños– quisieron aportar su granito de arena. Había que plantar las 21 macetas a lo largo y ancho de toda la plaza. Entre tanto, Greenpeace organizó una serie de actividades para que los más pequeños conocieran de primera mano el tiempo que tarda la naturaleza en destruir los plásticos. Precisamente con estos plásticos reciclados fabricaron, por ejemplo, carteras.