Vecinos de Aldeamayor, en la provincia de Valladolid, alertan de una «gran» plaga de procesionarias

Orugas procesionarias detectadas en Aldeamayor de San Martín. /El Norte
Orugas procesionarias detectadas en Aldeamayor de San Martín. / El Norte

El Ayuntamiento niega que exista «peligro» y realizará el tratamiento en septiembre, «como hemos hecho durante los últimos cinco años»

EVA ESTEBANAldeamayor de San Martín

No quieren «acabar con ella». Son conscientes de que «vivir en el campo puede tener estas cosas», pero numerosos vecinos de Aldeamayor de San Martín alertan de la «gran plaga» de la oruga procesionaria que «desde hace aproximadamente diez días» invade la localidad vallisoletana. Así lo asegura el portavoz del grupo CCD-CI, Félix Antonio Calleja, quien, tras recibir «varias llamadas» de aldeamayorenses «preocupados por el peligro» de este insecto, trasladó la petición al Ayuntamiento. «Lo único que hemos reclamado es que tomen medidas urgentes con este tema, porque no es lo mismo el proceso de la oruga este año que el pasado, y ahora mismo hay una plaga», sostiene el representante del grupo político municipal.

Las temperaturas primaverales de los meses de enero y febrero adelantaron la presencia de estas larvas en zonas públicas «y muy frecuentadas por niños» como parques infantiles y en paradas de autobús «donde los escolares acuden para desplazarse hasta el colegio». La urbanización de Aldeamayor Golf, edificada sobre un pinar, es el área más afectada. «Cualquier día vamos a tener un disgusto. No podemos esperar hasta septiembre sin hacer absolutamente nada», alerta.

Hasta el momento solo ha habido que lamentar «algún susto que otro». Por ejemplo, un vecino denunció que su perro «estaba sangrando por la boca» porque, «mientras estaba de paseo», una procesionaria «le picó».

Orugas procesionarias detectadas en Aldeamayor de San Martín.
Orugas procesionarias detectadas en Aldeamayor de San Martín. / El Norte

Entre tanto, el Ayuntamiento de Aldeamayor, a través del técnico de Medio Ambiente, Juan Diego Rivera, no solo niega la existencia de una plaga de procesionarias, sino que incide en que su «abundancia es prácticamente inexistente». «No hay una plaga ni un peligro como tal. La presencia de esta oruga en un pinar se observa por los bolsones que hay en los árboles, y prácticamente no se ve ninguno», incide.

Por ello, la intención del Consistorio es continuar con el plan inicial: aplicar el tratamiento contra la oruga en los meses de agosto y septiembre, «como hemos hecho en los últimos cinco años», ya que es el momento en el que están en «fase de mariposa». «No tiene sentido que fumiguemos ahora. Es como quien saca un paraguas hoy porque le han dicho que va a llover mañana», apostilla.

«Estamos en el pinar»

El objetivo, dice, no es exterminar la especie «porque es imposible», sino «mantenerla en unos límites más que tolerables». «Cuando uno vive en sitios donde hay animales y en medio del pinar suceden estas cosas», sostiene. «No es Valladolid ni el Paseo de la Castellana de Madrid, es el pinar», continúa.

Por mucho que «quisiéramos», según argumenta el técnico medioambiental, no podrían hacer «nada» contra la oruga procesionaria más que «matándola manualmente». «La única manera de acabar con ella ahora mismo es ver una fila, pisarlas y eliminar así el peligro», subraya. No obstante, afirma que durante la Semana de Medio Ambiente que realizan en el mes de abril, aplicarán «métodos biológicos» contra ella.