Los vallisoletanos recortan cuatro de cada diez euros de su deuda con los bancos

Una pareja observa el escaparate de una agencia de viajes con anuncios de cruceros, para los que son habituales las ofertas de pago a plazos. /AVELINO GÓMEZ
Una pareja observa el escaparate de una agencia de viajes con anuncios de cruceros, para los que son habituales las ofertas de pago a plazos. / AVELINO GÓMEZ

El saldo crediticio de hogares y empresas cae por debajo de 10.000 millones por primera vez en los últimos catorce años

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAValladolid

Como si de una relación amor-odio se tratase, los vallisoletanos han pasado de caer rendidos a los encantos del crédito a huir de él como de una enfermedad contagiosa. Tras una carrera desenfrenada que llevó a hogares y empresas de Valladolid a multiplicar por siete su endeudamiento entre 1995 y 2008, en ese último año comenzó el ajuste y un decenio después aún no ha terminado. Han transcurrido desde entonces diez años consecutivos de reducciones del saldo crediticio y la deuda de los vallisoletanos con las entidad financiera ha caído por debajo de los 10.000 millones, como si de un regreso a 2004 se tratase.

Unas veces por escarmiento del prestatario y otras por endurecimiento de las exigencias del prestamista, el hecho es que familias y empresas han intensificado el pago a tocateja en detrimento del abono en diferido. En una provincia sembrada de perfiles ahorradores, la persistente disminución del endeudamiento no ha sido impedimento para que el dinero depositado por los vallisoletanos en sus cuentas corrientes haya seguido creciendo prácticamente sin interrupción desde que existen registros.

Los créditos de administraciones públicas y 'otros sectores residentes' (hogares y empresas en la terminología del Banco de España) se situaron al cierre del tercer trimestre de 2018 en la provincia de Valladolid en 12.721 millones de euros. Ocho de cada diez euros de este saldo crediticio (9.936 millones) correspondieron al sector privado, la cantidad más baja desde los 9.655 millones de diciembre de 2004. En Valladolid computa el supervisor bancario los créditos contraídos por la Junta de Castilla y León y otros organismos supraprovinciales, de modo que los 2.785 millones de crédito a las administraciones públicas suponen el 85% de los 3.274 de toda la comunidad.

Créditos a toda máquina

Si echamos la vista atrás, daba igual que los tipos de interés fijados por el Banco de España fuesen del 9%, tasa en la que se encontraban en 1995;o que el Banco Central Europeo se estrenase situándolos en el 3% –en ese nivel arrancó el euro en 1999–; que subieran hasta el 4,25%, como sucedió en junio del año 2000; o que cayesen al 1%, como en mayo de 2009. En Valladolid (y en Castilla y León, en España...) empresas y particulares no cesaban de pedir créditos como en una carrera en la que nadie quería ser último.

Entre 1991 y 1995, el volumen de crédito pasó en Valladolid de 1.580 a 2.400 millones, lo que representa un aumento superior al 50%;mientras que en los cinco año siguientes, ya con Aznar en el machito, escaló hasta los 5.300 millones, es decir, se duplicó con creces. Pero es que entre 2000 y 2005, llegado ya Zapatero, el volumen volvió a multiplicarse por dos, hasta superar los 12.000 millones. Tampoco ahí se detuvo y en los siguientes tres años, los últimos de la bonanza económica y la burbuja inmobiliaria, creció otro 15% hasta alcanzar el récord histórico de 17.942 millones de euros, en diciembre de 2008.

Y a partir de ahí llegó la cuesta abajo. En 2011 bajaron de los 17.000 millones y en 2012 cayeron a poco más de 15.000. Un año después no llegaban a 13.000 millones y en 2015, ya con la recuperación emitiendo sus primeras señales, el saldo crediticio prosiguió su descenso hasta los poco más de 11.000 millones al final de ese año. Transcurridos cuatro años de repunte de la economía sigue sin divisarse el fondo y la cantidad prestada por las entidades financieras ha perdido el nivel de los 10.000 millones. Desde los máximos marcados en los inicios de la crisis, en diciembre de 2008, se ha producido una contracción superior al 40%.

Repunte reciente

Los 9.936 millones de crédito contraído por las familias y empresas de Valladolid suponen el 24,5% del total de Castilla y León, donde el saldo crediticio privado asciende a 40.406 millones. Burgos presenta un endeudamiento privado de 7.149 millones y León, de 6.756.

Que el volumen acumulado de crédito vivo del sector privado mengue no se debe a que no se contraten nuevos préstamos. La deuda de los hogares españoles ha ido en general bajando hasta situarse en niveles previos a la crisis debido a la amortización paulatina de los préstamos contraídos, sobre todo hipotecas, y a la caída de los tipos de interés y consiguiente abaratamiento del coste de pedir un crédito. Pero los nuevos no cubren ni de lejos los que se van cancelando. Mientras tanto, la deuda de las empresas a nivel nacional también se encuentra en cifras similares a las de 2006, según los datos publicados por el Banco de España.

La banca capta en Valladolid 2.850 millones más de lo que presta

Los vallisoletanos tienen depositados en las entidades financieras 14.248 millones de euros, de los que 1.463 corresponden a las administraciones públicas y los 12.785 millones restantes son del sector privado, según datos del Banco de España al cierre del tercer trimestre de 2018. De estos últimos, 10.067 millones están en cuentas a la vista y 2.718 millones se encuentran depositados a plazo. Los depósitos de los hogares y las empresas de Valladolid se mantienen en máximos históricos, pese a que registran un ligero retroceso del 0,9% en el último año. El récord está en los 12.897 millones de diciembre de 2017.

La tradicional brecha que existe entre los depósitos que atesoran los castellanos y leoneses y los créditos que tienen contratados con las entidades, que coloca a la comunidad como la segunda con mayor diferencia por detrás de Galicia, es bastante menor en el caso de Valladolid, que es la provincia con menos desequilibrio de la región en este sentido. Los créditos de los castellanos y leoneses (43.680 millones) suponen el 66,2%de sus depósitos (65.969 millones), frente al 65%en el caso de Galicia. Mientras, en Cataluña las entidades prestan casi el 30%más de lo que captan, en Andalucía, el 22% más y en Canarias, casi el 16%. En Valladolid, los créditos suponen el 89% de los depósitos si se consideran los volúmenes totales, pero si se restan los de las administraciones públicas –ya que al ejercer de capital de la comunidad las cifras se distorsionan– y solo se tienen en cuenta los del sector privado, el resultado es del 77,7%. Es decir, que la banca capta en Valladolid 2.850 millones más de lo que presta. Aun así sigue siendo la ratio más elevada de las provincias de la comunidad. Le siguen Salamanca, con el 73,4%, y Burgos, con el 70%. A la cola se sitúan Zamora (47,5%) y Soria (50,5%).

A falta de un mes para que finalizase 2018, los españoles tenían contraídos créditos al consumo por valor de 191.038 millones de euros, lo que representa un aumento del 4,5% anual. También en noviembre, la institución advertía a las entidades financieras del riesgo que corren si intensifican su apuesta por el crédito al consumo en busca de rentabilidad en un momento de tipos de interés en mínimos históricos y con nuevas exigencias regulatorias.

Coches y electrodomésticos

Actualmente, quienes piden un crédito para la compra de algún producto de consumo en una operación de un plazo inferior a cinco años deben pagar un tipo de interés medio del 7,77%. El año pasado siguió una senda descendente, ya que se inició en el 8,52%. Pese a ello, el tipo medio en la zona euro fue bastante inferior, del 4,99%. Reflejado en TAE (la tasa media ponderada de todos los plazos) es tipo medio de las entidades españolas es del 8,07%.

Las operaciones a más de cinco años están en el 4,51% de tipo medio en España, frente al 2,29% de la Eurozona. En cuanto a las hipotecas, el primer año se les aplica un tipo de 1,64%, similar al de la zona, que después sube al 2,32% en las operaciones a más de diez años. La tasa TAE de toda la vida del crédito hipotecario es del 2,28%en España (empezó el año pasado en el 2,18%), por el 2,11%en el conjunto de los 19.

Según el servicio de estudios de Bankia, la nueva financiación de los hogares alcanzó los 82.600 millones de euros hasta noviembre, 10.000 millones más que en el mismo periodo de un año antes. Las nuevas operaciones para compra de vivienda acapararon 31.000 millones, con el nuevo crédito al consumo, cada vez más cerca, en 25.300 millones. El resto fue financiación con tarjetas de crédito.

En la segmentación por tipos de préstamos para consumo, el Banco de España observa que el mayor incremento lo registran los destinados a la adquisición de bienes duraderos, que en tres años han ganado diez puntos, hasta situarse en el 56%. Coches, electrodomésticos, muebles y equipos informáticos son, pues, los productos que más animan el creciente auge de las compras a plazos.