Más de 30.000 personas llenan las calles de Valladolid de razones para reclamar «igualdad real»

Manifestación general del 8-M en Valladolid./Gabriel Villamil
Manifestación general del 8-M en Valladolid. / Gabriel Villamil

Las marchas del 8-M baten récord de implicación ciudadana en la jornada de huelga feminista

Víctor Vela
VÍCTOR VELA

Decenas de consignas, cientos de pancartas, más de 30.000 personas llenaron ayer las calles (desde Fuente Dorada a Portugalete) en las dos manifestaciones convocadas con motivo del 8-M, el Día Internacional de la Mujer, para reclamar la «igualdad efectiva», la protección de las víctimas de violencia de género, el fin de los suelos pegajosos, de los muros laborales, de los techos de cristal. A mediodía alzaron la voz las jóvenes en la marcha estudiantil («Fuera el machismo de nuestras aulas»). Por la tarde, la convocatoria general consiguió teñir de violeta el corazón vallisoletano con más de 25.000 participantes, según datos de la Subdelegación del Gobierno. Y durante la jornada, miles de motivos, las «razones todas», para participar en la movilización.

–¿Y tú, por qué estás aquí?

«Porque nos están matando en pleno siglo XXI», dice Esther Cortés (19 años). «Porque la violencia sexual sale muy barata», apunta Andrea Antolín (23).«Porque soy mujer. Y por mi madre, mi abuela, por mi hija. Para proteger los derechos que nos quieren robar. Porque creo en un mundo justo e igualitario para todas las personas», asegura María José Gómez (55). «Por el derecho a poder pisar la calle en libertad sin que te increpen», aporta Azucena Murillo (50). «Por la falta de seguridad que tenemos en las calles», señala Virginia Maras (22). «Porque hemos estado escondidas a lo largo de la historia hasta que hemos empezado a luchar por nuestros derechos», indica Sandra Pérez (18).

La manifestación vespertina salió a las 20:00 horas de Fuente Dorada y cuarenta minutos después todavía había gente que no había iniciado su marcha. Hora y media más tarde se empezaba a leer en Portugalete el manifiesto cuando aún había manifestantes por López Gómez. En las calles, un enjambre de cartulinas, muchas pancartas moradas y violetas con mensajes reivindicativos escritos en rotulador: «Somos el grito de las que no tienen voz», «No quiero tu piropo, quiero tu respeto», «No nací mujer para morir por serlo», «Trataron de enterrarnos sin saber que somos semillas». Y junto a las razones expresadas en un trozo de papel, las que cada una esgrimía para salir a la calle.

Noticias relacionadas

–¿Y tú, por qué estás aquí?

«Para acabar con el patriarcado», dice Nieves González (52). «Porque queremos crear nuevas masculinidades. Y para eso hay que reivindicar una educación sexual en todos los niveles», apunta Saioa Ariz (23). «Por las desigualdades que sufrimos en el día a día en nuestros puestos de trabajo, en el reparto de tareas. Tenemos los contratos más precarios y temporalizados y nuestra jornada laboral continúa más allá del trabajo, con el cuidado en casa», proclama Verónica Rodríguez (35). «Porque las jóvenes tienen que disfrutar de la igualdad que nosotras no pudimos tener… y todavía queda mucho para conseguirlo», asegura María del Rosario González (69). «Porque tenemos nietas, tenemos hijas y queremos lo mejor para ellas», añade su hermana, María Luisa González (66).

Las marchas del 8-M (la estudiantil y la vespertina) recorrieron la calle Santiago, atravesaron Miguel Íscar, embocaron López Gómez y llegaron hasta Portugalete, donde tuvo lugar la lectura de los manifiestos. El de la tarde, firmado por la Asamblea 8-M, recordó:«No queremos una jornada simbólica ni festiva, y que al día siguiente todo siga igual». Apelaron a la huelga feminista «frente al hartazgo acumulado durante siglos de explotación patriarcal y capitalista» y lamentaron «los feminicidios, la expresión más alta de la violencia contra las mujeres».

Y junto a las razones colectivas, las individuales.

¿Y tú, por qué estas aquí?

«Porque ya no hay más excusas, este es el momento. Porque las mujeres afrontamos una doble jornada, en el trabajo y en casa. Y por las ausentes, aquellas que han sido asesinadas por la violencia machista», indica Alicia Jiménez (20). «Porque lo llevo en la sangre. Porque me he criado en la idea de igualdad y hay que luchar por ella», arenga Vicenta 'Tita' Rodríguez (73). «Porque no queremos estar invisibilizadas en la historia», apunta Beatriz Amo (44). «Para cambiar el patriarcado inherente que, por causas religiosas, culturales o educativas, hay en la sociedad. Porque hay ciertos partidos que propugnan la misoginia. Porque es difícil adentrarse en el mundo laboral y porque necesitamos a los hombres de nuestra parte», propugna Ana Andrés (30). «Porque feminismo no es lo contrario de machismo, sino que significa caminar juntos, compartir tareas, soñar en unión para construir un mundo que valga la pena vivir», imagina Carmen García (60).

Por la mañana, la voz la tomaron las jóvenes, en una marcha estudiantil convocada por la Asamblea 8-M en Valladolid que, con el respaldo de asociaciones juveniles, sociales y sindicales, reclamó «un cambio social real» que afecte «al eje laboral, estudiantil y de consumo» y que se afronte desde una perspectiva «mixta, porque no solo nosotras debemos luchar para eliminar el machismo y eliminar el sistema económico que nos oprime, sino que es muy importante que se cree una conciencia general, incluyendo a los hombres, para que dejen de ser partícipes de estas discriminaciones». El comunicado leído por la mañana reclamó «una educación con perspectiva de género y formación afectivo y sexual» y destacó: «Lo que vemos hoy aquí es un reflejo de que es posible un cambio de conciencia».

¿Y tú, por qué estás aquí?

Continúan las respuestas entre quienes fueron ayer a las marchas: «Por un mundo más justo», sentencia Julia Callejo (63). «Por todas aquellas mujeres que antes que nosotras lucharon por abrir caminos», brinda Olga Pintado (51). «Porque todavía existe la brecha salarial y las diferencias laborales, no solo en los sueldos», reivindica María Eugenia Martínez (54). «Porque a la hora de cuidar de nuestros padres, la tarea recae en nosotras», sentencia Lola Martín (53). «Porque todavía se generan diferencias dentro de las familias. Incluso algunas madres no tratan de la misma forma a los niños y las niñas… y así no se educa en igualdad», recuerda Elena Martínez (49).