Valladolid inaugura una nevera con productos gratis para todo el mundo

Vista general de los productos de la nueva nevera solidaria, que se localiza en la calle Veinte Metros/ Alberto Mingueza
Vista general de los productos de la nueva nevera solidaria, que se localiza en la calle Veinte Metros / Alberto Mingueza

La iniciativa trata de aprovechar los recursos alimentarios que si no se desechan

RUBÉN V. JUSTO

En la calle Veinte Metros se instaló una nueva nevera. Vale, ¿y? Nada nuevo, ¿no? El electrodoméstico que se inauguró sí tiene algo de novedoso y, también, de reivindicativo. El beneficio es que los alimentos que porta en su interior son gratuitos. Lo reivindicativo: con ellos se trata de aprovechar los productos que, de otra manera, acabarían desechados en el vertedero.

La iniciativa surgió gracias a un acuerdo entre Por un Futuro Castilla y León y La Asociación Humanitaria de Voluntariado Galdácano, de origen vasco. Raquel Hernández, presidenta de la entidad castellano y leonesa, se enteró por Internet de que en España existían 23 neveras solidarias. ¿Y por qué Castilla y León no iba a tener una? La vallisoletana se puso en contacto con la entidad vasca y negoció durante seis meses los pormenores del proyecto.

Pero antes de cerrar el acuerdo, las asociaciones tenían un punto de discordancia. Cuestión de perspectiva sobre una misma realidad. Es verdad que Por un Futuro trata de echar una mano a las personas con escasos recursos. Y Galdakao en el fondo también lo hace, aunque la máxima que rige su labor social tiene un matiz: «no hay nada más excluyente que hacer algo por los excluidos».

Los interesados podrán acudir los lunes y jueves de 10:00 a 18:00 y los martes, miércoles y viernes de 10:00 a 13:30 horas

Precisamente, ese es el punto que diferencia a las neveras solidarias de otros proyectos como los comedores sociales. Todos los interesados, absolutamente todos, pueden acudir a la instalación y reponer su despensa con los enseres disponibles. No exclusivamente las personas con escasos recursos.

El local –que Por un Futuro alquiló para tal fin– abrirá sus puertas los lunes y jueves, de 10:00 a 18:00 horas, y los martes, miércoles y viernes, de 10:00 a 13:30. Todos los días el local estará regentado por voluntarios que atenderán a las dudas y sugerencias de los solicitantes.

A su vez, durante las mañanas se desarrollarán cursos gratuitos de manipulación de alimentos «para que quienes quieran depositar o recoger productos sepan qué es lo que tienen que hacer de la forma más segura posible». Y no será lo único. También habrá talleres de reciclaje en los que los asistentes aprenderán cómo dar una segunda oportunidad a ciertos materiales. ¿Ese jersey viejo? ¿Un cojín? ¿Una botella de plástico de color azul? ¿Unos pendientes?

Fin al desperdicio

La iniciativa surgió en 2015 en Galdácano (Vizcaya) y desde entonces se expandió por el resto de España hasta alcanzar distintas comunidades autónomas. En el País Vasco, las neveras están instaladas en la calle. Un hecho que Alaiz pretende trasladar a Valladolid con el tiempo. Según opina, «la gente lo ve como algo útil que hay que respetar y que causa un bien común».

Cada día se tiran 40 toneladas de comida en buen estado

El 24 de septiembre de 2018 El Norte de Castilla publicaba un titular que da qué pensar:«Valladolid tira cada día a la basura 40.000 kilos de comida en buen estado». La cifra –que asciende a 15 millones al año– supone un desperdicio individual de 130 gramos por día.

La propuesta pretende evitar el desecho de productos que, de otra manera, acabarían en el vertedero. Se dispondrá las frutas y verduras que los mercados retiran de la venta porque tienen abollones o ciertas irregularidades. «Frutas feas» pero, en perfecto estado, que cumplen con su valor nutricional. También serán proclives a acceder al interior del electrodoméstico los envases en los que la fecha de caducidad es próxima a la de consumo. En el caso de que sean platos elaborados, los donantes deberán indicar la fecha en la que se cocinó y con qué ingredientes.

Los productos que se donen deben ser seguros y estar en perfectas condiciones para el consumo

Hernández puntualiza que quién se ha interesado más –tanto para adquirir como para donar bienes– son los particulares. A su vez, animó a los comedores de escuelas y residencias a que «depositen en la nevera los productos en vez de tirarlos».

Evitar un consumo innecesario, reducir el impacto medioambiental o crear una comunidad para ayudarse en caso de necesidad son algunos de los fines que motivan este tipo de proyectos.

 

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