Valladolid diseña un plan para la plena integración de sus 13.484 inmigrantes

Vallisoletanos procedentes de otros países, en la plaza de Santa Cruz. /HENAR SASTRE
Vallisoletanos procedentes de otros países, en la plaza de Santa Cruz. / HENAR SASTRE

El Ayuntamiento y entidades sociales crearán mediadores de barrio, potenciarán la atención en CEAS y combatirán los bulos sobre la población extranjera

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Valladolid tiene un reto. Ha llegado el momento –hay datos que así lo advierten– de que la capital adopte medidas y nuevas políticas en la atención a las personas extranjeras, en la prestación de servicios a aquellos vallisoletanos que llegaron a orillas del Pisuerga procedentes de otros países. «El objetivo ya no es solo ser ciudad de acogida, sino alcanzar la plena integración», propone Rafi Romero, concejala de Servicios Sociales, quien esta semana ha convocado a los grupos políticos y a las entidades que trabajan con población inmigrante para analizar el borrador de un nuevo «plan de convivencia ciudadana intercultural». Entre otras, están Cruz Roja, Red Íncola, Accem o Procomar (en cuya sede se han reunido las personas que ilustran este reportaje).

El documento propone acciones para frenar situaciones de «intolerancia y conflicto», la creación de un comando 'antibulos' para desmontar las mentiras que afectan a la inmigración (vinculadas con la idea de que no trabajan o solo vienen por las subvenciones) y líneas de intervención para lograr la «plena integración», sobre todo de la llamada segunda generación, aquellos hijos de personas de otros países (5.236 menores), que, en muchos casos, ya nacieron en Valladolid (2.374).

Para empezar a trabajar, el Ayuntamiento ha elab orado la primera gran radiografía sobre la inmigración en Valladolid. Un análisis de los vallisoletanos que llegaron del extranjero, para obtener una imagen actualizada sobre su situación. El anterior plan de inmigración se elaboró en 2010. En plena crisis. Tuvo vigencia hasta 2015 y desde entonces ha estado prorrogado. Ahora, por fin, busca su nueva versión, atento a la cambiante realidad de la población foránea.

Ahí van los datos. ¿Cuántos son? El número de extranjeros vive un repunte (no solo en Valladolid, el fenómeno es común en todo el país)después de años de retroceso. El pico se alcanzó en 2010, con 20.448 extranjeros inscritos en el padrón. Después, por la recesión y las altas tasas de desempleo (Valladolid alcanzó el 22% de paro en marzo de 2013; ahora está por debajo del 10%) la cifra se contrajo hasta poco más de 13.000. Muchos decidieron mudarse a provincias más prósperas o regresar a sus países (sobre todo en 2013, se marcharon 2.040, según el INE). El año pasado (último dato confirmado por el Gobierno central),el número de foráneos volvió a crecer, aunque el padrón municipal augura que la cifra ha caído de nuevo en 2018 (pese a que se ha vuelto a recuperar desde enero). A 1 de julio de 2018, 13.484.

¿Significa esto que hay 13.484 vecinos llegados de otros países? No. En realidad son más. Entre 2008 y 2017 hubo 6.491 personas que obtuvieron la nacionalidad española (por años de residencia en el país, porque nacieron en España o por matrimonio con un español). A efectos administrativos y estadísticos, todas estas personas consideradas antes como extranjeras se contabilizan ahora como nacionales. El Ayuntamiento ha empezado a cambiar las vías de apoyo. Hasta ahora, todos los trámites se hacían en el Centro de Atención al Inmigrante, en Huerta el Rey. Hoy, salvo aspectos muy concretos, los extranjeros también acuden a los «servicios generales» de los Ceas, «con acceso a prestaciones y servicios de manera normalizada».

¿De dónde vienen? En Valladolid residen personas llegadas de 121 países. La comunidad búlgara era, hasta 2017, la más numerosa. Ya no. Ahora, con 2.232, se ha visto superada por la marroquí (2.282). Ha crecido mucho la comunidad venezolana (hoy 451), muchos de ellos solicitantes de protección internacional. Esta perspectiva intercultural de la ciudad «debe entenderse como una riqueza», propone el plan, que anuncia medidas para lograr que se visibilice esa diversidad. Por ejemplo, con la inclusión de las festividades de determinados colectivos en el calendario de la ciudad, «con lo que se incentiva su apertura a toda la ciudadanía». Se creará además una mesa por la diversidad religiosa, «para visibilizar y dar participación a las distintas confesiones». Y se potenciará la figura del mediador, un agente social vinculado a diversos países o comunidades, que se encargará de «tender puentes para prevenir y resolver conflictos»y mantener en contacto a sus compatriotas con autoridades locales, policiales, educativas o las ONG.

¿Dónde viven? La mayor parte ha echado raíces en los barrios del noreste de la capital, donde la vivienda es más barata. Vadillos y Caamaño-Las Viudas son los que tienen mayor porcentaje (por encima del 9%), excluida Huerta del Rey Baja, donde se ubica el centro de atención a personas indomiciliadas, que es el lugar en el que se empadrona a las personas que viven en la ciudad sin domicilio fijo. El Ayuntamiento quiere que sea el barrio el nuevo ámbito de trabajo y no las áreas de acción social, como ahora. Al bajar a una unidad más cercana, se pretende conocer mejor la realidad de los vecinos llegados de fuera, con una mayor implicación de las asociaciones de barrio.

¿Edades? La media de las personas extranjeras es de 34 años. La de los españoles, 47. La media de hijos de una mujer española es de 1,25. La de una madre extranjera, 1,70. Son datos importantes en una sociedad envejecida como la vallisoletana (uno de cada cuatro vecinos tiene más de 65 años). El nuevo plan municipal propone reforzar las medidas de prevención y sensibilización para acabar con «expresiones de intolerancia y discriminación», así como medidas para «evitar la radicalización violenta» o los «guetos en colegios y barrios». Además, se creará un comando 'antibulos' para combatir con datos los prejuicios y evitar así«la crispación de ciertos sectores provocada por el desempleo». En Valladolid (en el conjunto de la provincia) hay 10.252 extranjeros afiliados a la Seguridad Social, 3.234 demandantes de empleo y 1.116 beneficiarios de prestaciones por paro. Hay 323 beneficiarios extranjeros de rentas de ciudadan ía y 5.558 españoles. El Ministerio delInterior consignó en 2016 cinco incidentes de odio por motivos racistas.

Tarjetas sanitarias: El último dato habla de 26.481 en la provincia (11.278 en la zona oeste y 15.203 en la zona este).

Vivienda: Viven en pisos más pequeños, según el último censo de población y viviendas. La mayoría de los vecinos de nacionalidad española habita pisos entre 76 y 90 metros cuadrados.Los extranjeros, pisos entre 61 y 75 metros cuadrados. El 68%vive de alquiler (frente al 9,9%de los nacionales).

Empleo: Hay 8.982 afiliados y 3.234 demandantes de empleo.

Educación. No universitarios: La Consejería de Educación tenía matriculados el pasado curso 3.916 alumnos extranjeros en la provincia. Eran 645 en Infantil, 1.330 en Primaria, 29 en Educación Especial, 1.134 en Secundaria, 295 en Bachillerato y 483 en Formación Profesional. Universitarios: Hay 299 alumnos en grados y 136 en másteres de universidades públicas.

Diversidad religiosa: La Fundación Pluralismo y Convivencia dice que en Valladolid hay 53 parroquias católicas, 33 lugares de culto de comunidades cristianas evangélicas y, además, dos mezquitas, dos centros budistas, dos parroquias ortodoxas y un centro adventista, bahá'ís, gnóstico, rosacruces, anglicano, mormón y de testigos de Jehová.

Protección internacional: Este año se ha atendido a 182 personas (de 16 países)refugiados o solicitantes de asilo. Venezuela (44), Colombia (34), Ucrania (24),Siria (7).

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