Valladolid deja de ingresar un millón al año por el IBI de las propiedades religiosas

Fachada de la catedral de Valladolid. /LETICIA GARCÍA
Fachada de la catedral de Valladolid. / LETICIA GARCÍA

El Gobierno central ha anunciado al Vaticano su intención de que la Iglesia pague por sus propiedades

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

El Ayuntamiento deja de ingresar todos los años en torno al millón de euros por las exenciones y bonificaciones reconocidas a la Iglesia católica y a otras confesiones religiosas en el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles(IBI), según los datos que maneja la Concejalía de Hacienda. En este año 2018, por ejemplo, serán 1.065.623,28 euros, correspondientes a 335 bienes.

En 2017, con el ejercicio ya cerrado, fueron 985.434. Una cifra relevante si se pone en contexto. Valladolid recauda algo más de 7 millones anuales por el IBI, el impuesto que más ingresos inyecta en las arcas municipales.Son en torno a 69,9 millones en los bienes de naturaleza urbana y 336.000 euros en los de rústica, sobre un total de 257.000 recibos. Si las confesiones religiosas tributaran por todas sus propiedades, las cuentas locales podrían contar cada año con 1,4 millones de euros más (incluidos los colegios concertados).

El dato vuelve a situarse en el escaparate, después de que el pasado 29 de octubre la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, se reuniera con Petro Parolin, secretario deEstado del Vaticano. «Le dije literal que la Iglesia en España iba a tener que pagar el IBI», ha asegurado Calvo, quien calificó de «razonable» y «justa» la colaboración de la institución «en grupos de trabajo» para definir qué propiedades quedan exentas y por cuáles habría de tributar. En palabras de Calvo, la situación en España debería ser, como ocurre en otros países –puso como ejemplo Italia desde 2012–, por «aquellos inmuebles o actividades en las que no se produce culto».

El martes, la Conferencia Episcopal Española (CEE) aseguró no haber recibido ninguna notificación para poner en marcha ese grupo de trabajo. «Estamos siempre dispuestos a hablar, a escuchar y, por supuesto, en el marco de las relaciones normales, a buscar, si hay algún problema, una solución. Ese es el marco en que nos movemos», apuntó Fernando Giménez Barriocanal, vicepresidente para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal.

José María Conde, ecónomo en el Arzobispado de Valladolid, asegura que «si se producen cambios legislativos en cualquier sentido, la diócesis de Valladolid y las órdenes religiosas, como es lógico, los acatarán». En cualquier caso, insistió en que la Iglesia «no tiene ningún régimen fiscal especial, único o distinto de otras entidades», sino que lo comparte con oenegés, asociacinoes, partidos políticos, sindicatos, federaciones deportivas o fundaciones del sector no lucrativo.

El analisis del padrón del IBI para 2018 dice que hay 115 sujetos pasivos de carácter religioso en Valladolid (con una R inicial en su CIF)con 417 bienes exentos de tributación. La mayor parte (293) corresponden a aquellos bienes que se enmarcan en el acuerdo entre la Santa Sede y el Estado español sobre asuntos económicos, firmado el 3 de enero de 1979 y que afecta a locales de culto, conventos y residencias de religiosos. En total, 876.745,33 euros.

Además, hay 97.633,17 euros que proceden de las bonificaciones fiscales reconocidas en la ley 49/2002, por prestación de servicios de protección a la infancia, residencias de mayores... a través de entidades sin ánimo de lucro. Y las arcas municipales dejan de ingresar 9.481,76 euros más por los 16 bienes a nombre de otras confesiones que no son la católica.

A esta cifra se podrían sumar los 464.667,79 euroscorrespondientes a la enseñanza concertada, con 33 bienes vinculados con entidades religiosas. En este caso, como recoge el artículo 62.2 del texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, ha de solicitarse de forma previa la exención del pago.

«Esa exención hace en buena medida posible la labor social de la Iglesia», destacan desde el Arzobispado de Valladolid, al tiempo que insisten en que tiene el mismo régimen que cualquier fundación. Recuerda que sí paga IBI «por los bienes que no están amparados por la Ley de Mecenazgo (como, en el caso de existir, explotaciones agrarias, repostería o restauración, etc.)». El Ayuntamiento, por ejemplo, tiene registrados 71 inmuebles urbanos de la Iglesia no exentos del pago del IBI, lo que supone unos ingresos de unos 23.000 euros anuales.

Por uso catastral (con datos correspondientes a los 423 inmuebles urbanos contabilizados en 2016), la mayor parte corresponde a locales residenciales (137), seguidos de los que prestan un servicio puramente religioso (110)y cultural (51). Hay además oficinas (13), almacenes (53)o bienes de uso sanitario y de beneficencia (9). «Cuando se habla de que la Iglesia tiene que pagar el IBI, habría que pensar que ese dinero saldría también del bolsillo de los fieles. Por ejemplo, la iglesia de Alaejos que paga la calefacción, la luz... Si también tuviera que pagar el IBI, ese dinero saldría de las aportaciones de los fieles», apunta Conde, el ecónomo del Arzobispado.

Las arcas municipales dejan de ingresar en torno a 3,5 millones al año (así fue en 2017 y previsiblemente repetirá en 2018) por las exenciones y bonificaciones del Impuesto de Bienes Inmuebles. Un tercio afecta a la Iglesia católica y al resto de las confesiones, pero hay otros 2,4 millones que proceden de fundaciones y entidades sin ánimo de lucro, los centros de enseñanza o los bienes monumentales, por los que tampoco se paga IBI. Además, hay bonificaciones a familias numerosas y pisos de protección oficial (VPO).

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