Valladolid se cuela entre las cinco provincias de España con mayor penetración del móvil

Dos jóvenes utilizan el movil en la Plaza Mayor./HENAR SASTRE
Dos jóvenes utilizan el movil en la Plaza Mayor. / HENAR SASTRE

En la versión de telefonía con contrato, la tasa supera ya las nueve líneas por cada diez habitantes

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONA

En Valladolid, ya es oficial, hay más teléfonos móviles que personas. Y mientras los usuarios no cesan de aumentar -más en la modalidad de contrato que en la de prepago-, cada vez más ciudadanos prescinden de la línea de telefonía fija. La seducción que el 'smartphone' ejerce sobre los vallisoletanos queda clara con un dato: la provincia es la quinta de España con mayor índice de penetración de la telefonía móvil en la modalidad de pospago. En cuanto al reparto del negocio, el último informe provincializado de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) pone de manifiesto que Movistar mantiene el liderazgo en la telefonía fija, mientras que Orange es la operadora móvil preferida por los vecinos de Valladolid.

De los 350.000 contratos de telefonía móvil que había al inicio de la crisis, la provincia ha pasado a 478.000 al cierre de 2017, último balance disponible difundido hace unos días por la CNMC. El incremento anual, de casi 23.000 líneas, (5%) duplicó el de un año antes y fue el segundo más fuerte de la serie histórica, solo por detrás del 5,6% de 2013.

En términos de reparto de líneas en función de la población, la progresión en estos diez años es de un 67% de penetración a un 91,4%. En la actualidad, solo cuatro provincias aventajan a Valladolid en este apartado: Madrid (110,5%), Cantabria (100,4%), Barcelona (99,7%) y Guipúzcoa (93,6%). La media española es del 87,7% y la de Castilla y León, del 83,8%.

El informe del supervisor no aporta datos provincializados de líneas prepago, las que suelen utilizar -aunque no solo- los estudiantes, jóvenes y en general personas dependientes financieramente, más necesitados de controlar el gasto. A nivel nacional, había 40,8 millones de líneas de pospago frente a 11,7 millones de prepago, es decir una proporción de cuatro a una. Trasladado a Valladolid supondría sumar otras 120.000 líneas de recarga, lo que daría un resultado de casi 600.000 móviles activos, frente a los 520.000 habitantes de Valladolid.

Casi quince mil personas han dado de baja en ocho años el aparato fijo, cuyos usuarios caen a niveles del siglo pasado

El parque móvil sumó en España 985.000 líneas nuevas, gracias al aumento en la modalidad de contrato de 1,9 millones que compensó la pérdida de 890.000 en prepago. La penetración total a final de año alcanzó las 112,9 líneas por cada 100 habitantes.

En cuanto a la telefonía fija, su supervivencia está ligada, desde el punto de vista de las operadoras, a la capacidad de las infraestructuras y desde la óptica de los consumidores, a la necesidad de contar con banda ancha doméstica -y wifi, claro-. La utilización del aparato 'para hablar' es ya una función residual, pero la red móvil no está todavía preparada para soportar todo el tráfico de datos que circulan por la infraestructura de la línea fija. Pero ojo, en Francia ya hay compañías telefónicas que en algunas zonas no permiten contratar nuevos teléfonos fijos.

La CNMC contabiliza 223.835 líneas en Valladolid, un nuevo mínimo histórico, tras reducirse el 3,5% con respecto al ejercicio anterior. Con respecto a 2009, cuando había 238.400 fijos, han desaparecido 14.533 usuarios del invento de Graham Bell y las cifran ya se mueven en parámetros del siglo XX. El indice de penetración de este tipo de comunicación es de 42,8 líneas por cada 100 habitantes, frente a las 91,4 de las móviles de contrato. En España, la Comunidad de Madrid es la que presenta mayor cuota, con el 53,5, mientras que en Castilla y León el primer lugar lo ocupa Soria, con el 45,3. Burgos y León también aventajan a Valladolid en penetración de la telefonía fija. La más baja del país la tiene Huelva, donde solo 28,2 de cada 100 personas conservan el aparato enchufado a la pared.

A nivel nacional, el parque de líneas fijas aumentó por tercer año consecutivo tras seis años de caídas. El total de líneas fijas creció en 79.000 líneas hasta los 19,7 millones y la penetración subió una décima hasta las 42,3 líneas por cada 100 habitantes. Eso sí, el tráfico de voz originado en red fija descendió el 16%.

Dominantes y alternativas

En cuanto a las operadoras con las que se comunica la población de Valladolid, Movistar conserva el liderazgo en los hogares e instalaciones de empresas e instituciones, es decir, en líneas fijas. Pierde cuota de mercado por undécimo año consecutivo (todos de los que ofrece datos la CNMC) pero aún luce un 42,5%, cuatro puntos por debajo del dato nacional. Vodafone es segunda con el 29,5% y Orange tercera, con el 25,3%. Las tres pierden entre unas décimas y casi dos puntos, que van a parar a las compañías alternativas, en especial MasMóvil, que ya tiene el 2,3% del mercado vallisoletano del fijo (el triple en el caso de la móvil de contrato).

La telefonía móvil pospago tiene a Orange al frente, en realidad desde los tiempos de Wanadoo y Amena, operadoras que integró, como después (en 2016) hizo con Jazztel. El último dato, de 2017, le atribuye una cuota del 38% en Valladolid, frente al 29% de Movistar y el 25,7% de Vodafone. Esta última es la que menos pierde, menos de dos décimas con respecto al año anterior, frente al punto y medio de las otras dos operadoras dominantes. MasMóvil alcanza el 6,6%.

La televisión de pago solo seduce a doce de cada cien vallisoletanos

Los vallisoletanos están enganchados al móvil, pero no tanto a la televisión de pago, el otro gran negocio de las operadoras de telecomunicaciones. El auge de la oferta, la variedad de los nuevos canales, la exclusividad de la programación y la mejora de la calidad, tanto de los contenidos como de las emisiones, no acaban de seducir a una mayoría de la población de Valladolid. Quinta de España en telefonía móvil, pero vigésimo sexta en televisión de pago.

En concreto había en la provincia casi 65.000 abonados a estos servicios al cierre de 2017, según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que suponen el 6,3% más que el año anterior. Tiene así la televisión no generalista una penetración de 12,4 usuarios cada 100 habitantes, frente al dato de 13,6 de la media del conjunto del país. Incluso la suma de las nueve provincias de Castilla y León da un resultado ligeramente superior (12,6). En Asturias, que lidera la clasificación provincial, hay un índice del 20,7.

Según explica la CNMC, «en 2017 los servicios de televisión de pago registraron los mejores datos históricos tanto en ingresos como en abonados, siendo el motor de crecimiento del sector». «El número de abonados creció el 8,7% en el conjunto del país, con un aumento de más de medio millón, y el año cerró con un nuevo récord histórico en la cifra de abonados al servicio, con casi 6,7 millones de suscripciones».

En el año del estudio, el precio de las llamadas de móvil se redujo el 11,1% en la modalidad de pospago y el 9,8% en el global, lo que situó el ingreso medio de las compañías en 4,2 céntimos por minuto de conversación. Los ingresos de los servicios finales de telefonía móvil -que incluyen servicios de voz y mensajes- disminuyeron de nuevo, el 7,5% en un año, hasta los 4.452 millones de euros, a pesar de que el volumen de tráfico de voz generado creció el 2,2%.

Pero donde se cierra una puerta, también hay ventanas que se abren. Las operadoras no lo ignoran y, en los últimos años, los servicios de televisión de pago han entrado a formar parte del negocio de las grandes compañías. «La inclusión de la televisión de pago en las ofertas empaquetadas permite una mayor fidelización de los clientes y aumentar la rentabilidad de las inversiones en redes de nueva generación», explica la CNMC en su informe. De hecho, la estrategia de empaquetamientos de servicios de telecomunicaciones más televisión de pago es la piedra angular del importante crecimiento experimentado por el sector desde 2014.