Cuando Valladolid, como ciudad, también se lee

La Escuela de Arquitectura lanza, por su 50º aniversario, una colección de libros que interpretan en clave muy literaria el urbanismo del entorno

Libros editados por la Escuela de Arquitectura, con el de Gustavo Martín Garzo, 'La ciudad y el deseo', en primer término. /A. G. E.
Libros editados por la Escuela de Arquitectura, con el de Gustavo Martín Garzo, 'La ciudad y el deseo', en primer término. / A. G. E.
Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

A Gustavo Martín Garzo le invitó Darío Álvarez, director de la Escuela de Arquitectura, a pasear cámara en mano. Con ojos de escritor pero sin bloc de notas, solo armado con un móvil de regreso a lo analógico por obra y gracia del filtro blanco y negro. Para redescubrir «ese Valladolid que es su Valladolid» y plasmarlo después en un libro. Y de ahí surgió uno de los seis títulos –tres de ellos ya editados y tres más en proceso– que celebran los cincuenta años de la Escuela. Volúmenes breves que invitan, en casi todos los casos, a observar el entorno urbano con otros ojos. 'La ciudad y el deseo', se titula el del escritor vallisoletano. 'Mi ciudad desnuda', se llamará el de Rafa Vega 'Sansón', de los próximos en salir. 'Inventando ecuaciones para proyectar arquitectura', se denomina el del arquitecto Juan Carlos Arnuncio. Y a ellos se añaden otro de Teresa Couceiro, 'Alejandro de la Sota, maestro de arquitectos'; uno en preparación de José Ignacio Linazasoro, 'Elogio de la penumbra', y otro de Simón Marchán sobre la Bauhaus.

«Subyace la ciudad en ambos», les sugirió Darío Álvarez a Arnuncio y a Martín Garzo. «No podría ser de otra forma», respondió el arquitecto. Así que en esos dos paseos de Garzo por Valladolid, el 22 y 23 de marzo de este año, aparecen paisajes muy reconocibles para el lector autóctono, pero tamizados por el simbolismo. Puertas que llevan a preguntarse qué habrá al otro lado. «Edificios que nos asombran porque van más allá de aquello para lo que han sido construidos. Y te hacen preguntarte cómo lo habrán hecho y por qué lo habrán hecho así», explicó el autor.

Darío Álvarez, Juan Carlos Arnuncio, Gustavo Martín Garco y Antonio Álvaro, en la presentación en la Biblioteca del Patio Herreriano.
Darío Álvarez, Juan Carlos Arnuncio, Gustavo Martín Garco y Antonio Álvaro, en la presentación en la Biblioteca del Patio Herreriano. / Henar Sastre

Las ciudades del deseo, dice en el libro, son «moradas, cuevas o laberintos íntimos, lugares que, como los espejismos, no parecen existir por sí mismos, y se alimentan de los pensamientos de quienes los visitan, de la calidad de sus anhelos y visiones».

Estos libros tienen más de un hilo conductor.Para empezar, el de su origen. Parten de un aniversario, el de la Escuela, se proponen como conferencias y después se prolongan, ampliados, en papel, hasta erigirse en colección para recordar. Otro hilo conductor es el que le confiere cada autor. En el caso de Arnuncio es su propia obra, desde meros proyectos hasta la restauración de la fachada histórica de la Universidad de Valladolid o el propio Patio Herreriano, que acogió la presentación. «Es un libro extraño, explico proyectos pero no los explico», comentó. Y así es. Porque entre los apuntes técnicos, que los hay, coexisten esos otros que animan a leer la ciudad con otras claves. Como el modo en que propone un auditorio. «La boca de un escenario teatral tiene algo de mágico; a un lado se dispone el mundo de la escena, es decir, los sueños; al otro, nuestra presencia como espectadores, el mundo real», describe Arnuncio.

Y en ese juego entre lo real, lo imaginado y lo insinuado la ciudad aparece como un entorno cambiante en función del sujeto que lo observa y se componen textos que parten de lo arquitectónico para convertirse en literatura. «Les dije que no quería libros académicos», confiesa Darío Álvarez. En todos ellos preside, por decisión suya, la primera página una cita de Stefan Zweig:«Los libros solo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inerxorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido». En este caso, la colección recién estrenada guardará la memoria de unos modos personales de leer la ciudad.

Asistentes a la presentación de la colección.
Asistentes a la presentación de la colección. / Henar Sastre