Valladolid bate nuevo récord turístico, con un mayor peso de los apartamentos pirata

Dos turistas reciben información en la oficina de la Acera de Recoletos. /G. VILLAMIL
Dos turistas reciben información en la oficina de la Acera de Recoletos. / G. VILLAMIL

El sector aporta cerca de 300 millones anuales a la economía local, según los cálculos del Ayuntamiento

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

El turismo alcanzó en 2018 nuevas cifras récord en la capital, con 455.926 viajeros y 789.243 pernoctaciones, según los datos ofrecidos ayer por el InstitutoNacional de Estadística  (INE), que evidencian dos fenómenos. El primero, y el que más preocupa en la Sociedad Mixta de Turismo, es que el número de viajeros es casi idéntico al de 2017. Apenas un incremento de 215 personas (ni siquiera cinco autobuses llenos), muy lejos de los crecimientos registrados en años anteriores. ¿Por qué? ¿Es que llega menos gente a Valladolid?

La respuesta que ofrecen desde el sector es que no, que el número de turistas sigue creciendo en la capital. El problema es que buena parte queda ahora fuera de las estadísticas oficiales. Los datos que maneja el INE se refieren a viajeros (personas que hacen noche en alguno de los hoteles y establecimientos reglados de la capital). ¿Qué pasa? Pues que el peso de los apartamentos turísticos particulares es cada vez mayor, que según los cálculos de la concejalía de Turismo (refrendados por la asociaciónHoteles de Valladolid) hasta el 15% de los turistas que se hospedan en la ciudad recurren a este tipo de pisos pirata y que estos visitantes, por lo tanto, no figuran en los recuentos oficiales del INE. Vienen a Valladolid, pero se escapan de la estadística.

El escaneo más actual en las plataformas de alquiler (como airbnb)devela que en la provincia hay una oferta de 542 habitaciones y pisos (367 en la capital), de los cuales solo 46 están dados de alta en el registro de la Junta. El resto opera de forma fraudulenta. «El uso de estos pisos con fines turísticos alimenta la economía alternativa, por no decir sumergida, impide tener una estadística fiable sobre el número de turistas y afecta al sector reglado», alerta Ana Redondo, quien reclama a la Junta una regulación clara y un «seguimiento estrecho de las redes sociales y los propietarios» para que estos establecimientos funcionen de acuerdo con la ley.

Hace tan solo tres semanas, la administración regional avanzó que trabaja en un plan de inspección turística hasta 2022. Una de sus primeras medidas es el acuerdo alcanzado con la página web Booking.com (uno de los portales más potentes de reserva hotelera) para que solo puedan anunciarse pisos que aporten su número de registro.

Francisco Posada, presidente de la asociación Hoteles de Valladolid, evidenció que las cifras estancadas en el número de viajeros están vinculadas con ese auge de los pisos turísticos. «Está claro que es una tendencia mundial que existe, con la que hay que convivir también en Valladolid, aunque entre todos tenemos que conseguir que operen dentro de la normativa», indica Posada, quien recuerda que el colectivo que preside incluso baraja la posibilidad de que los propietarios de apartamentos turísticos dados de alta puedan adherirse «con el tiempo, a lo largo de este año» a la asociación, «ya que también será beneficioso para el sector y para el turismo en Valladolid».

La segunda vía para explorar los datos publicados ayer por el INE es la de las pernoctaciones: el número de noches que los viajeros hacen en Valladolid. Aquí también se consignan solo los hospedajes en establecimientos reglados. En este caso, el incremento respecto a 2017 ha permitido pasar de 763.347 a 789.243 pernoctaciones, una subida del 3,39%, frente al escaso aumento del 0,04% en los viajeros. ¿Esto que significa? Pues que la estancia media ha crecido en Valladolid. Que los turistas se quedan cada vez más. Han pasado de las 1,70 noches de 2017 a 1,73. El reto es llegar a dos, retener al viajero más tiempo. El sector reconoce que «cuesta mucho», pero que es un punto en el que se trabaja.

«Estar cerca de Madrid tiene muchas ventajas para atraer turistas, pero también la desventaja de que no se quedan tanto a dormir», apunta Posada, quien resalta la colaboración con el Ayuntamiento y la Diputación para lograr resultados en este punto. Así, subraya la necesidad de acoger congresos y eventos deportivos que prolonguen durante tres, cuatro o cinco noches las estancias. Esta apuesta, resalta Redondo, camina paralela a nuevos paquetes turísticos vinculados con el fútbol (el Real Valladolid en Primera) y, sobre todo, la enología, con acuerdos para visitar bodegas en la provincia y alargar así la estancia durante todo un fin de semana.

El mayor número de pernoctaciones se ha producido además junto con «un crecimiento moderado del precio por habitación, aunque se venía de tarifas muy bajas», indica Posada, quien entiende que este incremento lleva aparejado «una mejora de la calidad del turismo» que no solo influye en los hoteles, sino en la economía local, ya que eso se traslada luego a restaurantes, taxis, comercios... Los cálculos del Ayuntamiento dicen que en 2017 el sector turístico insufló 277 millones de euros a la economía vallisoletana. El incremento de pernoctaciones, de ese precio por habitación y del gasto de turistas en la ciudad anima a pensar que el impacto del turismo ha llegado ya a los 300 millones de euros al año en la ciudad, según las primeras estimaciones de la concejalía del área.

 

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