Una tromba de agua anega por sexta vez en mes y medio la calle Eras de Valladolid

Clientes del bar Candilejas 'atrincherados' dentro del local. / El Norte

La tormenta dejó 10,2 litros en una hora y cortó una racha de diecisiete días sin lluvias, la más larga en lo que va de año

J. S.

Nada menos que diecisiete días llevaba sin caer una sola gota sobre la capital y tuvo que ser una tromba, una más, la que rompió esta racha inédita en el más que lluvioso arranque del año y descargó más de diez litros por metro cuadrado en menos de una hora a partir de las diez de la mañana del miércoles. El aguacero causó algunas balsas de agua que complicaron temporalmente la circulación en cruces tan concurridos como los de la avenida de Salamanca con las de Zamora y Medina del Campo, así como en la de Burgos con la ronda interior norte. Charcos puntuales que el sol radiante que lució minutos después del aguacero, con la colaboración puntual de los Bomberos para desatascar las rejillas del alcantarillado, se encargó de disipar antes del mediodía.

Más tiempo tardó en esfumarse la enorme balsa que una vez más, y van seis en el último mes y medio, anegó el inicio de la calle Eras, al borde de la avenida de Gijón, donde el agua volvió a rondar los locales y garajes de este tramo que a estas alturas bien podría lucir un cartel de «zona inundable». Este piconcito de Huerta del Rey, situado frente al parque de Bomberos, cuyos efectivos volvieron a acudir allí para achicar agua, se había inundado ya los días 5, 8, 10, 11 y 20 de junio, coincidiendo con otros tantos aguaceros.

Los 10,2 litros por metro cuadrado recogidos entre las 10:20 y las 11:00 horas (6,2 cayeron en los primeros diez minutos) fueron suficientes para que «el agua comenzara a salir a chorros por las alcantarillas de la calle, que expulsaron barro, piedras y un montón de ratas», lamenta Juan Carlos Muñoz, propietario del bar Candilejas, situado en el epicentro de esta «piscina natural» de la calle Eras. Él y los cinco clientes que se encontraban en el local volvieron a quedarse encerrados después de colocar «las mesas de la terraza para evitar que el agua se colara en el ­establecimiento».

Las inundaciones comenzaron a raíz de las obras de sustitución del colector que desde el 29 de mayo se están llevando a cabo en la avenida de Gijón, unos metros más arriba de Eras. «Casualidad o no, lo cierto es que es así», apunta el ­hostelero.

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