El Tribunal Superior de Justicia ratifica la condena por humillar a una novia india en Valladolid

Sede del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, en Burgos. /Félix Ordóñez
Sede del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, en Burgos. / Félix Ordóñez

El fallo, que desestima la apelación planteada por el acusado principal y le impone seis meses de prisión, considera probada la motivación racista al entonar el «pita, pita, del»

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia ha ratificado la sentencia de la Audiencia de Valladolid que condena por delitos contra los derechos fundamentales y lesiones a Cándido H. C., Samuel G. P. y José María G. por insultar y humillar a una novia india, episodio que culminó en una pelea con los invitados a la boda. El cuñado del novio, Santiago F. B. también ha sido condenado por lesiones. El recién casado, Sergio A. H. y su hermano, Alejandro A. H., que también se sentaron en el banquillo, han resultado absueltos de todos los cargos. Todos son mayores de edad y, hasta la fecha, sin antecedentes penales.

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La sección segunda de la Audiencia vallisoletana consideró probado que el día 25 de junio de 2016, sobre las 23:20 horas, los recién casados fueron a tomar unos bocadillos y consumiciones al bar La Tasquita, en la plaza de Martí Monsó, junto con sus invitados. Entre ellos se encontraban la hermana de la novia y varios familiares de los contrayentes, como Alejandro A. H. y Santiago F. B.

En un momento determinado, ante la presencia de la joven esposada, Cándido H. C., que se encontraba en dicho establecimiento acompañado de otras personas como Samuel G. P., empezó a cantar la canción del «pita...pita..del..», conocida por ser la banda sonora del anuncio de un refresco ambientado en la India, haciéndolo a modo de burla de la novia y las personas de origen indio que se encontraban en el establecimiento.

Samuel se rió de la burla de Cándido sin que le corrigiera por su acción. Alguien del grupo de la boda se acercó a este y le pidió que lo dejase ya. Sin embargo, en lugar de cesar en su actitud, a los pocos segundos continuó con la canción mofándose de la novia y de los invitados de raza india, y además comenzó a proferir hacia ella «reiteradamente» expresiones como «agarras a españoles y has engañado a un español por el dinero, putas indias, putas indias vienen a agarrar a un español para quedarse con su dinero». Los de este grupo seguían riéndose ante tal comportamiento y el novio se dirigió hacia ellos para pedirles que cesaran, momento en que los dos bandos llegaron a las manos.

Cabezazo en la boca

En la pelea, el cuñado del novio dio a Samuel un cabezazo en la boca, causándole traumatismo facial y la fractura del incisivo superior derecho. Su agresor sufrió un corte en el cabeza derivado del cabezazo que propinó a su contrario. Alguien empujó al novio y cuando su reciente esposa fue a ayudarlo esta recibió un empujón por parte de Cándido, quien le pisó el vestido rompiéndoselo y provocando la caída de su teléfono móvil.

El también acusado José María G. O., camarero del bar, intervino en el altercado empujando y golpeando al hermano del novio causándole desperfectos en el traje y dio un empujón a una de las invitadas de la boda, «sin que conste una específica intención de agredirla», precisa la sentencia.

El fallo de la Audiencia, emitido el pasado 8 de marzo, condena a Cándido H. C. como autor de un delito relativo a los derechos fundamentales del artículo 510.2 a) del Código Penal a la pena de seis meses de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante la condena, y multa de seis meses, con una cuota diaria de seis euros, bajo la responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas. Se le impone la inhabilitación especial para ejercer profesión u oficio educativos en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre, durante tres años y seis meses.

Además se le condena como autor de un delito leve de maltrato de obra del artículo 147-3 del Código Penal, a la pena de un mes de multa, con una cuota diaria de seis euros, bajo responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas insatisfechas. Se le absuelve de los otros dos delitos leves de maltrato de obra de que se le acusaba.

El fallo absuelve a Samuel G. P. del delito relativo a los derechos fundamentales y del delito leve de lesiones de los que se le acusaba, mientras que condena a José María G. O., como autor de un delito leve de maltrato de obra del artículo 147-3 del Código Penal, a la pena de multa de un mes, con cuota de seis euros diarios, bajo la responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas insatisfechas. El fallo le absuelve de los delitos leves de lesiones y maltrato de obra de los que también se le acusaba.

A Santiago F. B. se le condena como autor de un delito de lesiones a la pena de tres meses de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante la condena.

Todos ellos tendrán que compartir el pago de las costas procesales.

El TSJ ha desestimado el recurso de apelación planteado contra el fallo de la Audiencia vallisoletana por el principal acusado, el que provocó el incidente con sus burlas, y ha dado credibilidad al testimonio de los policías y de testigos ajenos a los grupos que se enfrentaron, un testimonio «coherente», subraya el sentenciador, «tanto con respecto de la acción constitutiva del delito contra los derechos fundamentales (burlas y ofensas a la novia por su origen y raza) como a la identificación de su autor, el único de todos los presentes en el lugar de los hechos con el pelo blanco.

Se considera probado que fue el recurrente quien empujó a la recién casada cuando esta intervino al ver a su marido en el suelo, y que se han acreditado por la policía los desgarros en el vestido de novia.

La sentencia considera que resulta «totalmente gratuita la pretensión de considerar que no hubo una motivación racista cuando, a presencia de la norvia y otras personas de raza india de su grupo, el condenado comienza a entonar una canción, de todos conocida por formar parte de un anuncio muy popular protagonizado por un indio», máxime «cuando animado por el éxito continuó con la canción mofándose de la novia y de los invitados de raza india». Y no solo eso, subraya la sentencia, sino que además comenzó a proferir hacia ella reiteradamente expresiones como «agarras a españoles y has engañado a un español por el dinero, putas indias, putas indias vienen a agarrar a un español para quedarse con su dinero».

«Reacción lógica»

A la vista de estos hechos, prosigue no es necesario inferir el ánimo que guió al condenado, ni desentrañar el inequívoco significado de las expresiones pronunciadas, que fueron escuchadas por los presentes y motivaron la lógica reacción de quienes formaban parte del grupo de los aludidos«. Los hechos »hablan por sí mismos en cuanto a establecer que fueron motivos racistas los que guiaron al condenado a actuar ante lapresencia en el local de varias personas de raza india, humillándolas abierta y reiteradamente mediante insultos, celebrados con gregaria complacencia por sus acompañantes y que motivaron la intervención del esposo y otros invitados ante el ultraje del que estaban siendo objeto«.

En consecuencia, se considera acreditado «de manera indubitada» que la actuación del condenado, «desde que hizo su aparición en el local el grupo del que formaba parte la novia y otras personas de raza india, fue guiada por el deliberado propósito de humillarlas en razón de su raza, atentando así contra su dignidad» y por ello desestima el recurso de apelación y confirma la sentencia de la Audiencia de Valladolid.