Tres jóvenes agreden a un controlador de la ORA en Valladolid que les impuso una sanción tras superar el tiempo

Calle Recondo, en el centro de la capital vallisoletana, donde ocurrió la agresión al controlador. /HENAR SASTRE
Calle Recondo, en el centro de la capital vallisoletana, donde ocurrió la agresión al controlador. / HENAR SASTRE

El trabajador de Dornier fue trasladado al Río Hortega por traumatismos y una herida en una ceja por los golpes

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

Un empleado de Dornier, la concesionaria de la explotación del aparcamiento en la vía pública, fue agredido en la tarde del pasado miércoles durante su jornada laboral por tres varones, que se acercaron a él para reprocharle la sanción impuesta al dueño de un vehículo por haberse excedido del tiempo abonado.

El suceso ocurrió sobre las 17:15 horas en la calle Recondo 23, muy cerca de la estación de Renfe Campo Grande. Cinco minutos antes, el controlador de la ORA había sancionado a un turismo de la marca Seat, modelo León, por haber finalizado el tiempo de su estacionamiento y había depositado en el parabrisas del coche el boletín de denuncia con la posibilidad de evitar la multa mediante el pago de 2,25 euros antes de media hora.

Pese a ello, el empleado de Dornier se encontraba hablando con otro usuario, junto a una de las máquinas expendedoras, cuando se le acercó un varón, de entre 25 y 30 años, y comenzó a pedirle en tono vehemente explicaciones sobre la multa.

El controlador le pidió que esperase unos instantes hasta concluir con el otro usuario, con el que trataba de resolverle un problema que tenía. Acto seguido, el agresor le volvió a reprochar por qué le había multado «cuando apenas habían pasado cinco minutos» desde que finalizó su ticket. Había pagado 0,30 céntimos mediante la aplicación telefónica de Dornier, que avisa dos minutos antes de que concluya el periodo.

El empleado le indicó que en el Reglamento de la ORA no se recogía un periodo de cortesía en esta circunstancia, y que cuando finaliza el tiempo pagado el controlador está obligado a sancionar. Añadió además que podía anular la multa que se le había impuesto por rebasar su tiempo, en las máquinas expendedoras abonando 2,25 euros hasta 30 minutos después del límite. Es importe, según la normativa, se eleva a 4,35 euros si el tiempo superado no llega a los 60 minutos.

Nervioso y agresivo

Pero las respuestas del empleado de Dornier no fueron aceptadas por el usuario, que comenzó a ponerse nervioso y en tono agresivo, hasta tal punto que llegó a empujar al controlador en esa zona de la calle Recondo.

Junto al conductor se encontraban otros dos jóvenes que también comenzaron a increpar al empleado de la ORA, empujándole en varias ocasiones, según se recoge en la denuncia que ha sido presentada en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía.

En un momento dado, uno de ellos le propinó un fuerte puñetazo en la cara, cayendo al suelo el empleado. En la acera, el trabajador se percató que sangraba por la ceja y que las gafas de ver que llevaba se habían roto.

Los tres agresores al ver la dimensión de los golpes abandonaron rápidamente la zona en el vehículo. Varios transeúntes avisaron a la Policía Municipal y una ambulancia tuvo que llevar al herido hasta el hospital Río Hortega, donde tras una exploración en Urgencias se le tuvieron que dar 8 puntos en la zona de la ceja.

Además de las gafas rotas, el dispositivo de control de vehículos PDA que llevaba, también resultó dañado. La Policía tiene identificado al dueño del coche, con residencia en Tiedra. Los agentes tratan ahora de confirmar si el propietario del turismo era uno de los agresores.

Mientras tanto el controlador acudió este jueves a la mutua, a donde deberá regresar para la cura de los ocho puntos entre la ceja y el pápado izquierdo. El diagnóstico principal realizado en el hospital Río Hortega recoge traumatismo craneoencefálico, por el que debe permanecer en vigilancia neurológica durante 48 horas.

Hecho aislado

Fuentes del Comité de empresa de Dornier indicaron que se «trata de un caso aislado, aunque ha sido muy gordo. En Valladolid, es cierto que en ocasiones a algún conductor no le agrada que se le ponga la multa, pero no llega a más. Sí que nos consta que en Madrid, en algunas zonas, esta profesión es de riesgo y hay que realizar la ruta acompañado».

En el caso de lo sucedido en la tarde del miércoles en Valladolid, el controlador había sido cambiado de zona ese misma jornada, y supervisaba las plazas en el área de la estación de Renfe, calle Recondo, Plaza Colón y Ferrocarril.

«Los empleados de Dornier no estamos en zonas fijas y cada día se cambia de ruta», apostillaron fuentes sindicales.