Curioseando por Valladolid
Los tres edificios dinamitados en ValladolidEn los años noventa del siglo XX y principios del XXI vecinos y curiosos fueron testigos de tres voladuras controladas de inmuebles en la capital
17 artilleros. 35 kilos de explosivos. 2 segundos. 5.000 curiosos y 6.000 toneladas de escombros. Fue un acontecimiento espectacular. Eran las 16.31 ... del viernes 8 de enero de 1999 cuando un ruido seco marcó la diferencia entre edificio en pie y edificio tumbado en Parquesol. No era la primera vez que los vallisoletanos eran testigos de la voladura controlada de un edificio.
El 13 de febrero de 1992, a las 13.15 horas, 200 personas fueron testigos de la voladura del último edificio que permanecía en pie de la antigua fábrica de cerveza Cruz Blanca, en el barrio de San Juan: el silo. Entonces se utilizaron 22 kilos de dinamita, que se distribuyeron en 120 barrenos, para hacer 'desaparecer' un edificio de 24 metros de altura (la pared que tenía fachada a la calle Santa Lucía).
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Meses antes, el 18 de diciembre de 1991, vecinos y curiosos se habían dado cita en los alrededores de la cervecera vallisoletana para ver 'in situ' cómo era demolido el edificio. Eran las 15.15 horas cuando un toque de corneta anunciaba la cuenta atrás. El edificio se resquebrajó y en apenas dos segundos una inmensa nube de polvo cubrió las ruinas del inmueble, del que se salvó únicamente su icónica chimenea de ladrillo, catalogada en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) como elemento singular (PES), uno de los símbolos arquitectónicos de Valladolid aún en pie.
La de Parquesol fue la tercera voladura controlada de un edificio en Valladolid. Han pasado ya 26 años. La expectación fue máxima. El bloque de pisos inacabado, situado en la subida a Parquesol por Doctor Villacián, perteneció en un primer momento a la Empresa Metalúrgicas Arranz; luego a la promotora Promeimsa. Era entonces uno de los 'muertos' urbanísticos de la capital. La dinamita goma 2 acabó con aquel mastodonte en un abrir y cerrar de ojos.
Tras la voladura del inmueble de Parquesol, sobre cuyo terrero se levantó un edificio residencial, le llegó el turno a la antigua fábrica de Piensos Cia, en la confluencia del paseo de Zorrilla con la Ronda Interior Sur. Se utilizaron esta vez 125 kilogramos de dinamita -el triple que en Parquesol- repartidos en 1.300 cargas en 125 pilares. Eran las 10.00 horas del 20 de julio de 2003. Bastaron siete segundos para que la construcción al unísono llegara al suelo. El ambiente se cubrió de una niebla anaranjada (por el ladrillo) tras la que quedaron las más de 25.000 toneladas de escombros. Aquella voladura, como las anteriores, fue «perfecta».
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