Trabajadores de las ambulancias de Castilla y León piden más seguridad, medios y protección como autoridad

Conductores de ambulancia protestan frente a la Consejeria de Sanidad. /R. Gómez
Conductores de ambulancia protestan frente a la Consejeria de Sanidad. / R. Gómez

se han concentrado ante la sede de la Consejería donde han cortado dos carriles de uno de los sentidos del Paseo de Zorrilla y han recibido el apoyo de ambulancias

El Norte
EL NORTEValladolid

Casi un centenar de trabajadores de las ambulancias de Castilla y León han reivindicado más seguridad, más medios y su protección como autoridad sanitaria frente a las agresiones físicas y verbales que sufren frecuentemente y que han tenido como último caso grave un técnico que perdió cuatro piezas dentales tras sufrir los golpes de una persona ebria a la que se trasladaba en ambulancia.

Para protestar por la situación los trabajadores, apoyados por médicos y enfermeras, se han concentrado frente a la Consejería de Sanidad con una pancarta en la que se podía leer 'Basta ya de agresiones e indiferencia. ¿Acaso tiene que morir alguien para que se tomen medidas?'.

Los trabajadores, muchos de ellos vestidos con su uniforme o el chaleco con el que se les identifica como personal sanitario y ataviados con los guantes azules que utilizan en sus intervenciones, se han concentrado ante la sede de la Consejería y, tras la lectura de un manifiesto, han cortado dos carriles de uno de los sentidos del Paseo de Zorrilla, donde han recibido el apoyo de ambulancias que pasaban por el lugar en la prestación de servicios.

Durante la protesta, convocada por el Comité sin el protagonismo de sindicato alguno --se encuentran en periodo electoral--, han coreado consignas como «ni una más, basta ya», «ninguna agresión sin prisión», «más seguridad en la sanidad» o «no más agresiones en las intervenciones».

«Queremos remedios, no dentistas», han reclamado en referencia a la última agresión en la que un compañero terminó con cuatro dientes rotos, graves lesiones en el cuello y fuertes hematomas en la cara, además de las secuelas psicológicas que tienen como consecuencia la dificultad para volver a trabajar.

Así lo ha señalado Sergio Zamora, delegado del Comité de Empresa, quien ha asegurado que en este caso la agresión fue «brutal» y no una «pequeña trifulca» que ha supuesto ya una denuncia de la víctima, de la empresa y posiblemente de la Gerencia Regional de Salud.

Indiferencia ante el «acoso»

Zamora ha afirmado que se sufre esta situación por parte de mucha gente «y no se está haciendo absolutamente nada». Además, ha explicado que la situación de «acoso» se produce desde el principio, con los propios teleoperadores de emergencias, hasta el final, cuando llegan a los sitios donde tienen que intervenir y sufren la agresión.

«Nos gustaría que la gente nos reconociera este tema, que los protocolos empezaran a funcionar, que empezaran a ser protegidos, desde el principio hasta el final», ha señalado Zamora, quien ha advertido de que es un problema de toda España y de «todos los compañeros».

El delegado del Comité, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha pedido apoyo a la sociedad porque «está en su mano» y están para ayudar, aunque entiendan que hay situaciones «complicadas» en las que la gente se pone nerviosa, aunque no es «disculpa» para una agresión.

A este respecto, ha concretado que este tipo de hechos se suelen producir sobre todo los fines de semana con gente que tiene problemas de alcoholismo o que ha salido y ese día «se ha pasado» y se ponen muy violentos, gente con problemas con drogas o psiquiátricos, etcétera.

Sin embargo, también ha apuntado que «sobre todo» estas situaciones se deben a las «tardanzas» porque muchas veces es uno de los problemas es que «no hay medios», no porque vayan «lentos».

Más medios

Precisamente por ello ha reclamado a las administraciones públicas un aumento de los medios porque les pasa igual que a la policía, que no pueden «estar en todos los sitios» y «pueden llegar tarde o no llegar» y estas agresiones se podían evitar con presencia policial si hay medios, sin que les metan «presión» para que vayan a intervenciones pese a las situaciones y, «sobre todo con más medios», lo que permitiría «una más pronta llegada de las ambulancias a los sitios».

Sergio Zamora ha insistido en que el problema es «la situación», que no parezca que no tiene importancia pegarles y ha incidido en que médicos y enfermeras han conseguido su reconocimiento como autoridad, lo que «disuade» de este tipo de actitudes.

«Pero nosotros estamos en un limbo», ha aseverado el delegado del Comité de Empresa, quien ha añadido que eso precisamente es lo que quieren cambiar y no quieren ser autoridad porque quieran «mandar» sino para evitar las agresiones y, si se producen, «que se pague».

Además, considera «absurdo» que vayan dos personas en la misma ambulancia con protocolos distintos y ha cuestionado el motivo, ya que «hacen lo mismo» y por ello quieren que se les trate «como a los demás».

Finalmente, ha apuntado que en el transporte programado de pacientes se ha quitado a gente y dejado sólo a una persona «por una sencilla razón de economía», lo que hace que cuando vayan a un sitio estén «todavía más desasistidos», mientras cuando van dos «pueden arreglarse a veces» y «ahora, ni eso».

Manifiesto

Durante la concentración, el médico de UME Pedro Arenillas ha leído el manifiesto en el que se ha puesto de relieve la «lacra» de las agresiones que se sufren desde hace años, de forma creciente, en el sistema sanitario, y «con bastante indiferencia» por parte de los administradores del servicio.

En este contexto, ha destacado que las ambulancias son frecuentemente las que primero llegan para auxiliar a un paciente y pueden encontrarse con situaciones «hostiles» y en las que las amenazas e insultos «no son infrecuentes» e incluso llegan a agresiones físicas.

A este respecto, ha incidido en que cuando las fuerzas del orden público están en lugar su ayuda «es vital», ya que facilitan la asistencia y protegen a los intervinientes y también a los pacientes, aunque otras veces «ni están ni pueden llegar» porque los recursos «son los que son».

Estos incidentes y la falta de respuesta institucional hace que los equipos de ambulancias se sientan «prescindibles» e «inferiores en derechos» y, por ello, reclaman mismo respeto y protección que el resto de profesionales de la sanidad.

Así, ha pedido a la sociedad «respeto» hacia su trabajo y persona y ha recordado que son «profesionales» con una titulación y un compromiso de servicios social que quieren realizar «con dignidad y sin temor» porque «ninguna respuesta de la administración vale nada si no la acompaña un cambio de mentalidad de todos».

Por ello, demandan una campaña institucional de utilización responsable y respetuosa del servicio, desde que se levanta el teléfono para pedir ayuda hasta que la ambulancia deja al paciente en el hospital «porque nadie se ha molestado en enseñar a la ciudadanía el uso de las ambulancias».

También han reclamado el aumento de los recursos implicados en la atención sanitaria desde la recepción de llamadas hasta las unidades de atención in situ, «porque parte de la hostilidad proviene de las demoras en la atención por falta de recursos», lo que a su juicio «malogra» sus esfuerzos y «sobrecargan» a los trabajadores.

De la misma forma, han reivindicado protocolos asistenciales que les proporcionen un ambiente de mayor seguridad en el desempeño de sus labores y la consideración de autoridad en caso de agresión, como con el resto del personal sanitario, «con el fin de disuadir a posibles agresores y condenar de forma contundente a aquellos que lo hagan».

Por último, ha agradecido «a la inmensa mayoría de la población» que se comporta con ellos «con amabilidad y agradecimiento» su «actitud y paciencia».

«Nosotros seguiremos tratándoles de la misma manera y que es por ellos que un servicio que tiene sus penalidades y con frecuencia momentos duros se convierte en algo enriquecedor que realizamos con gusto», ha agregado.