El torreón del «miedo»

Bloque de once alturas del número 5 de la calle José Cantalapiedra, donde residen las víctimas y el acusado de intentar incendiar su piso, José Andrés (arriba, durante el juicio celebrado este jueves)./J. S:
Bloque de once alturas del número 5 de la calle José Cantalapiedra, donde residen las víctimas y el acusado de intentar incendiar su piso, José Andrés (arriba, durante el juicio celebrado este jueves). / J. S:

Las vecinas de un bloque de Huerta del Rey muestran su «temor» hacia un inquilino juzgado por amenazarlas y quemar un piso, y apuntan que le ven «capaz de eso y de mucho más»

J. SANZValladolid

«Las amenazas contra nosotras son continuas y, además de tirar papeles ardiendo al patio interior, nos grita que nos va a matar y a quemar la casa, la tienda y el coche», coincidieron en señalar las tres inquilinas (madre, hija y nieta) de un segundo piso del número 5 de la calle José Cantalapiedra, una torre de once alturas de Huerta del Rey que cuenta con cámaras de vigilancia para intentar frenar los aparentes desmanes de José Andrés, el vecino del quinto, al que el resto de residentes apuntan como autor del incendio que sorprendió de madrugada a las citadas víctimas en su domicilio el 29 de mayo de 2017. «Aquí vivimos con un miedo terrible por los incendios y la actitud de este hombre, que tiene amenazada de muerte a toda la comunidad», señaló otra vecina del inmueble antes de que la expresidenta del bloque y más testigos relataran que «dos vecinos se han ido por el temor que le tenían, otros residentes han condenado las ventanas que están bajo las suyas y hemos tenidos que colocar cámaras».

Todo un cúmulo de circunstancias que apuntan a José Andrés como responsable de convertir este inmueble en el torreón del «miedo». El sospechoso, que acaba de cumplir un año de prisión precisamente por amenazar de muerte a las tres vecinas del segundo y reiterar sus amenazas nada más conocer la sentencia, se enfrenta ahora a una pena de siete a quince años de prisión por un delito de incendio con riesgo para la vida. Los hechos ocurrieron en torno a las 5:20 horas de aquel 29 de mayo de hace dos años, cuando volvieron a caer papeles ardiendo por el pequeño patio interior del bloque y todo indica que alguno pudo colarse en la ventana del segundo y acabar causando un incendio que sorprendió a sus tres inquilinas en la cama. «Si no llegamos a escuchar la explosión, que nos despertó, podíamos habernos quedado allí», reconoció la más veterana de las residentes. Su nieta explicó después que al salir de la habitación se encontraron con «el pasillo lleno de humo, cascotes caídos en la cocina y las cortinas ardiendo».

Una voz «inconfundible»

Aquel incendio fue el colofón a más de cinco horas de insultos y amenazas vertidas, según todos los indicios, por el hoy acusado. «Su voz es inconfundible y se pasó toda la noche amenazando de muerte a las vecinas del segundo e, incluso, amenazó con quemar el torreón entero», declararon otros testigos del incidente, que no dudaron en apuntar también a José Andrés como el autor del lanzamiento de papeles ardiendo. «No le hemos visto, pero sus gritos vienen de su ventana y aquella mañana, después del incendio, su propio padre me reconoció que su hijo se había pasado», recordó la expresidenta de la comunidad.

El aludido lo niega todo, incluso que tenga una mala relación con las víctimas y el resto de vecinos. Ayer solo respondió a las preguntas de su abogado, que pide su absolución, y se limitó a reconocer que la tarde previa a la noche de autos había bebido durante una celebración familiar. Tanto las víctimas como el resto de vecinas del torreón del «miedo» indicaron que solo él, al margen de las amenazas, pudo lanzar los papeles ardiendo y recordaron que no solo hace esto habitualmente sino que también arroja basuras.

Las víctimas, incluso, aseguran que vieron desde su ventana cómo José Andrés lanzaba los papeles ardiendo desde el quinto. Uno de ellos, en teoría, se coló por el hueco de una ventana abierta en el segundo y pudo causar el fuego al entrar en contacto con los productos de limpieza que había allí (aerosoles para limpiar muebles, amoniaco, lavavajillas...». Los agentes de la Policía Científica que inspeccionaron después el piso incendiado apuntaron ayer que «cabe la posibilidad de que el incendio se produjera al colarse uno de estos papeles» y recalcaron que en su día descartaron otras posibilidades, como un cortocircuito o que el fuego se causara desde dentro.

El abogado del acusado intentó explorar esta última vía interrogando a las inquilinas sobre si dejaban allí, justo en la estancia en la que se produjo el fuego, el cenicero. Ellas reconocieron que sí fuman, pero explicaron que nunca lo hacen por la ventana y, por tanto, en ese espacio.

Grabaciones con el móvil

El caso es que a la ristra de amenazas, incluidas las de quemar la casa de las víctimas y el bloque entero, siguió el incendio. «Salimos vivas de milagro», apuntó otras de las víctimas antes de recordar que el fuego destrozó las ventanas y el alicatado y quemó las cortinas de la cocina. Los daños están valorados en más de cuatro mil euros. Ellas mismas pudieron sofocar las llamas gracias a que tenían un montón de bidones de agua: «El día anterior nos habían cortado el agua y tuvimos suerte».

Los insultos y la caída de papeles ardiendo por el patio los grabó con su móvil la más joven de las víctimas. «Desde que comenzó a amenazarnos hace años lo grabo todo por si acaso», explicó. El vídeo lo vieron los investigadores y por eso apuntan a que esos papeles pudieron causar el fuego. El juicio concluirá hoy. La pesadilla continúa aún para los vecinos del número 5 de la calle José Cantalapiedra, que ven al sospechoso «capaz de hacer eso y de mucho más».