Alejandro Rodríguez: «Antes de terminar ya tenía dos o tres ofertas de empleo»

Alejandro Rodríguez en El Norte de Castilla. /Ramón Gómez
Alejandro Rodríguez en El Norte de Castilla. / Ramón Gómez

A sus 22 años y recién graduado en Informática y Estadística se define como «una persona inquieta» y a la que le «gusta saber de todo»

IRIS SIMÓN ASTUDILLO.Valladolid

«Fue todo de manera bastante fluida». Así remata Alejandro Rodríguez los cinco años que ha estado haciendo el doble grado de Ingeniería Informática y Estadística. Con 22 años ya tiene un contrato de trabajo, algo poco habitual en un joven que acaba de terminar la carrera. Adelantó un par de asignaturas, además de las prácticas, para poder tomarse un cuatrimestre de descanso, pero el mercado de trabajo le fue a buscar. «Antes de acabar ya tenía ofertas, y ni siquiera lo estaba buscando», afirma Alejandro, «es más, la empresa me esperó unos meses hasta que terminé».

GMV, la corporación de innovación tecnológica en la que el joven graduado trabaja ahora, contactó con él en octubre. Por entonces, él no pensaba en otra cosa que no fueran los Trabajos de Fin de Grado de la carrera, pero acabó aceptando al ver todas las propuestas que le llegaban. «A lo mejor luego no me llegaba ninguna y me arrepentía», se ríe. Alejandro confiesa que no tenía muy claro qué hacer al acabar la selectividad, incluso se había dedicado a estudiar idiomas durante la ESO y Bachillerato por si no salía nada, pero le llamó la atención el enorme abanico de salidas que ofrecía INdat. «Me considero una persona inquieta, me gusta saber de todo», por lo que el joven pensó que esas puertas abiertas tan diversas nunca le aburrirían.

Dos puertas abiertas

Por el momento, el recién graduado está en el campo de la innovación, y quiere pensar que España está avanzando en él: «No me gustaría tener que irme a otro país». Aun así, Alejandro no tiene muy claro a qué quiere dedicarse en un futuro: «Estoy muy contento en la empresa, pero también me interesa mucho la investigación». Pero de momento no tiene por qué elegir entre las dos opciones, pues asegura que se le ha dado muy bien compaginar la investigación con el trabajo. Afirma que le han preparado muy bien en la universidad y que aporta esos conocimientos a GMV, lo que le valoran mucho y hace que se sienta bien.

El doble grado de INdat nació debido a la demanda de analistas de Big Data en las empresas, pero Alejandro cree que las universidades solo deberían ajustarse a los puestos de trabajo que se piden hasta cierto punto. Afirma que lo mejor es que los alumnos vayan a las carreras que les interesen, no solo por las salidas, y que las carreras «se tienen que enfocar a lo que pide el mercado, pero no deben centrarse en eso», sentencia el recién graduado. Alejandro pone el ejemplo del grado en Matemáticas de la Universidad de Valladolid, que considera tiene una base teórica muy buena y exigente pero que peca de pobre en cuanto a los contenidos prácticos con los que hay que enfrentarse al mundo laboral. Cree que hay un punto intermedio con el que se puede «compaginar el interés del alumno y que la carrera sea útil para trabajar en una empresa».

En cuanto al paro juvenil, Alejandro resopla diciendo que es una cuestión complicada, pero que uno de los principales razones por las que cree que las empresas no contratan a jóvenes es por «la confrontación entre las metodologías tradicionales y las modernas. Si a las empresas les funciona un modelo de negocio, cambiar a algo nuevo es un coste, pero con voluntad, ambas visiones se pueden entender».