Las solicitudes de ingreso para oficiales y suboficiales militares caen el 30%

Oficina de Reclutamiento en Valladolid, donde una joven presenta su solicitud para las plazas de oficiales. /RODRIGO JIMÉNEZ
Oficina de Reclutamiento en Valladolid, donde una joven presenta su solicitud para las plazas de oficiales. / RODRIGO JIMÉNEZ

La salida de la crisis y nuevas ofertas laborales merman el interés por la profesión castrense

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

Las solicitudes presentadas en la Delegación de Defensa de Valladolid, para optar a las plazas de las escalas de oficiales y suboficiales, tanto de los cuerpos generales del Ejército y la Armada, como del Cuerpo de Infantería de Marina y de la Guardia Civil, han descendido en la última convocatoria el 30%.

Esta caída de peticiones para ingresar en las escalas de mando de las Fuerzas Armadas se produce pese a que el Ministerio de Defensa ha elevado este año el número de vacantes que ha sacado a concurso (en 2016 fueron 843, en 2017 se sacaron 870 y para la convocatoria de este año han sido 897). De este total, 670 son vacantes para oficiales.

El plazo para la mayoría de estas últimas finalizó ayer, 31 de mayo, contabilizándose un total de 64 solicitudes presentadas durante diez días. De ese total, 43 peticiones fueron de hombres y 21 de mujeres. En 2017 las solicitudes alcanzaron casi el centenar (92) en esta selección.

Entre las plazas que han salido a concurso están las de unidades de Intendencia, Ingenieros, Jurídico Militar, Intervención, o de músicas militares. También existían plazas para el Cuerpo Militar de Sanidad, en el que se incluyen médicos, odontólogos, psicólogos, veterinarios, enfermeros o farmacéuticos.

En el caso de los médicos, la convocatoria permite acceder sin titulación para poder realizar luego la carrera durante seis años, dentro de las unidades sanitarias del Ejército.

Aunque fuentes de Defensa atribuyen a que cada vez es mayor el número de solicitudes que se hacen vía telemática, no ocultan que parte a esta bajada de las peticiones presenciales lo son porque los jóvenes descartan presentarse a estas plazas al tener otras expectativas laborales, como consecuencia de que la situación económica ha mejorado.

«Está claro que cuando el mercado laboral reduce sus ofertas, la profesión militar es una opción de empleo más, ya que se considera segura», explica el comandante Jesús Pardo, responsable del Área de Reclutamiento en la Delegación de Defensa de Valladolid. Este oficial vallisoletano puntualiza, no obstante, «que percibimos que cada vez son más los solicitantes que poseen certificados digitales y hacen todos los trámites de forma telemática».

Requisitos para el ingreso

Entre los requisitos que se solicitan para estas plazas están el haber cumplido los 18 años, o los 22 cuando no se pida titulación universitaria previa para la vacante, y los 27 años cuando el aspirante aporte titulaciones de grado universitario.

También se exige a los candidatos carecer de antecedentes penales, no estar imputados, procesados o encausados, y no haber sido separados mediante expediente disciplinario del servicio de cualquiera de las administraciones públicas, incluidos los organismos de las comunidades autónomas y ayuntamientos.

Dentro de unos días, un equipo sanitario efectuará a los candidatos una prueba analítica, que conllevará su exclusión del proceso selectivo en caso de haber dado positivo en las pruebas de detección de sustancias psicotrópicas o drogas, que pudieran haber sido consumidas durante el año anterior a la solicitud.

Tras superar esta fase de documentación, los candidatos a alférez, tenientes y sargentos pasan a los centros de formación, donde les espera un periodo inicialmente «duro», en el que algunos deciden abandonar los centros.

En el caso de los suboficiales del Ejército de Tierra y del Aire, ingresarán en las academias básicas de Talarn (Lérida) y Virgen del Camino (León). La formación para los sargentos de la Armada se imparte en San Fernando (Cádiz).

Los oficiales deberán de prepararse tres años en la Academia General Militar de Zaragoza y los dos últimos en las de sus especialidades respectivas (entre ellas la de Caballería de Valladolid, o la de Artillería en Segovia).

«Son muchos días en los que los aspirantes que superan la fase inicial, y tienen que vivir en las unidades para su formación, están fuera del ámbito familiar, por lo que es cierto que hay un porcentaje de bajas», dice el comandante Jesús Pardo, que recuerda que estas renuncias son mínimas y también se registran en la escala de tropa y marinería.

El ingreso como alumnos de la enseñanza militar, una vez que tengan reconocida esta circunstancia de empleos eventuales de alférez y sargento, da derecho a percibir unos 300 euros al mes (con pagas extras también, pero sin trienios). Este importe corresponde al 60% del subgrupo C2, y se elevará luego cuando asciendan a la categoría A2.

Renuncias

Algunos de los solicitantes afirman que han formalizado el ingreso porque tienen ya amigos o compañeros de anteriores cursos de Bachillerato que han logrado una plaza.

«Cuando hablas con él te dice que no es imposible conseguirlo, pero sí te reconocen que es muy duro sobre todo durante los primeros meses de formación», explica una universitaria de primero de carrera que ha registrado su petición.

Varios de los aspirantes que está semana han pasado por las oficinas de la Delegación de Defensa en Valladolid reconocen que «es un poco de lío preparar toda la documentación» que se solicita.

Certificados de estudios, de idiomas, de universidad, Seguridad Social, o médicos son algunos de los papeles que se entregan para acreditar los méritos que suman puntos de cara al posterior destino y nota final.

Las dos convocatorias para cuadros de mando de 2018 recogen disposiciones para la protección de la maternidad, en el caso de las aspirantes que se encuentren embarazadas, en situación de parto o posparto. La normativa fija que las pruebas se podrán retrasar y la plaza quedará condicionada a su superación posterior.

 

Fotos

Vídeos