El sindicato CGT denuncia el abandono en la venta de billetes en la estación de Renfe en Valladolid

Un empleado de Renfe atiende a una usuaria en la taquilla de la estación Campo Grande. /HENAR SASTRE
Un empleado de Renfe atiende a una usuaria en la taquilla de la estación Campo Grande. / HENAR SASTRE

La compañía reconoce «problemas puntuales» en las taquillas por tres bajas y vacaciones de empleados

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

El sindicato CGT ha denunciado la falta de personal en el servicio de venta de billetes en la estación de Renfe Campo Grande, que está provocando tensiones y enfrentamientos periódicos entre clientes y personal de las taquillas, por las esperas y colas que se producen. Para esta organización, esta situación lo que está provocando «es el abandono del viajero tradicional», frente a los de perfil profesional que demandan trayectos en Alta Velocidad (AVE).

Según la Sección Sindical Ferroviaria de CGT, «hace meses, empresa decidió cerrar la venta anticipada durante los fines de semana, como ya viene pasando hace tiempo en todas las estaciones donde el personal se traslada o jubila sin rep como Madrid, Barcelona, o Valencia. Ahora, durante la campaña de verano está siendo afrontada con turnos con tres o incluso dos ventanillas donde antes había seis. Esto está provocando largas esperas a los viajeros que acuden a la estación a obtener un billete con atención personal».

El sindicato recuerda que muchos de los clientes de Renfe no pueden obtener los billetes en otros puntos de venta, como internet, y «si acuden a la estación es precisamente por la imposibilidad de acceder a esos otros canales, muchas veces fuera de su alcance o con una limitación en las tarifas que precisan de la atención en taquilla».

Empleados sin culpa

Para la CGT, es en estas circunstancias en las que «los trabajadores sin culpa alguna tienen que enfrentarse a continuas discusiones con viajeros enfadados que solicitan una atención rápida que ya no es posible».

Los trabajadores también denuncian la precariedad de medios básicos «careciendo constantemente de impresoras que permitan aportar documentación escrita o billetes», así como un sistema de venta informático lento que registra «numerosos y frecuentes fallos y que además niega la venta de las ofertas más baratas por este canal, en un clamoroso caso de autocompetencia desleal».

En la estación Campo Grande, Renfe dispone de seis taquillas que son atendidas por 19 empleados y tres factores-supervisores que se ponen en la ventanilla cuando es necesario en horas o ausencias concretas como los descansos de jornada. La prestación del servicio correspondía anteriormente al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), y pasó a ser gestionada por Renfe.

Fuentes de la compañía indican que «se han podido producir esperas y tensiones durante dos semanas de junio en las que hubo unas horas punta de trabajo, por la presencia de mayor número de viajeros comprando, que dieron lugar a estas colas. En este momento la situación no es tan apurada».

Desde Renfe se recordó también que actualmente hay tres empleados en ese servicio de baja por enfermedad, además de otras personas en periodo de vacaciones. La compañía añade que para resolver estas situaciones existen máquinas de autoventa, «y otras formas de comprar los billetes a través de internet«.

Finalmente, el sindicato CGT ha acusado a la empresa estatal de pretender «eliminar la atención presencial en las estaciones, para permitirse una drástica reducción de personal en busca exclusivamente del beneficio económico».

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