Una ruta sigue las huellas del conde Ansúrez por Valladolid a los 900 años de su muerte

El actor que interpreta al conde Ansúrez, en la etapa de la visita que tiene lugar en la Plaza Mayor. /Henar Sastre
El actor que interpreta al conde Ansúrez, en la etapa de la visita que tiene lugar en la Plaza Mayor. / Henar Sastre

La propuesta turística descubre las trazas de la colegiata que impulsó el repoblador y ahonda en las claves de su llegada a la ciudad

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

«Cuando llegué aquí, esto no era más que un poblacho, una aldea agrícola de Cabezón. Y ahora, casi mil años después, veo que se ha convertido en una de las ciudades más importantes de la Meseta norte. No puedo estar más orgulloso», dice el conde Ansúrez (el actor que interpreta al conde Ansúrez)a los pies de la estatua que Valladolid le ha dedicado en el ombligo del casco histórico, en el centro mismo de la ciudad que contribuyó a repoblar.

Ahora, cuando se cumplen 900 años de su fallecimiento, una ruta turística invita a seguir sus pasos, a descubrir las huellas (escasas huellas) que quedan del primer vecino con solera que tuvo Valladolid.

El Ayuntamiento ha programado una visita teatralizada (todos los sábados, a las 12:00 horas) en la que, de la mano de una guía turística y de un cuadro de actores, se recuerda la influencia que tuvo Pedro Ansúrez en el desarrollo de la ciudad.

La ruta comienza en la plaza de la Universidad, justo al lado de la colegiata que el conde ordenó construir más allá de las murallas que entonces tenía aquel pequeñísimo núcleo de población situado a la vera del Pisuerga y del Esgueva. Eligió para levantar el edificio religioso el punto más alto de una loma, al lado de uno de los ramales del Esgueva, con la confianza de que un gran edificio religioso sirviera para garantizar el impulso urbanístico de la villa.

La consagración tuvo lugar en mayo del año 1095 –era un edificio con una torre que servía de puerta de acceso– y a ella acudió el rey Alfonso VI, como se escenifica en uno de los pasajes del recorrido. «Desde niños hemos sido amigos. Sois como un hermano para mí», le dice el rey al conde Ansúrez, a quien seguramente entregó la ciudad como agradecimiento al apoyo que le otorgó en el pasado. Los documentos dicen que Pedro Ansúrez llegó a Valladolid en el año 1072. Aquí se encontró con un puñado de casas (en el entorno de San Miguel ySan Julián) que muy pronto vio como una oportunidad, también inmobiliaria, para que la ciudad creciera.

La visita continúa en el interior de la seo, con una parada en el museo catedralicio, «uno de los más desconocidos y ricos de la ciudad, no solo porque aquí hay joyas de Juan de Juni y Gregorio Fernández, sino porque el mismo edificio permite ver los restos de la tercera colegiata de la ciudad», indica Inés Retortillo, la guía turística, quien recuerda que Valladolid dispone «de una catedral que no se llegó a concluir y de una colegiata que no se desmontó del todo».

En una de las salas del museo, la condesa Eylo, la segunda mujer del conde Ansúrez, se acerca a los visitantes para recordar la leyenda que dice que fue ella quien mandó construir elPuente Mayor, el más antiguo de la ciudad. Llevaba el puente el nombre de la primera hija de la pareja:Mayor. «Lo quise construir como regalo de bienvenida a mi esposo en su regreso de guerrear contra los musulmanes en Toledo. Al ver el puente, en vez de agradecérmelo se quejó. Me dijo que era muy estrecho y no servía.Pero claro, esto no ha llegado hasta los libros de historia y son leyendas», comenta la condesa Eylo.

La visita guiada sale hasta Portugalete, con la iglesia de La Antigua al fondo (también ordenada construir por el conde Ansúrez) y continúa por la calle de los Tintes, Cantarranas y Platerías para recordar cómo podía ser aquella ciudad tortuosa, de gremios y oficios junto al río y en el interior de las murallas, que se encontró el conde Ansúrez al llegar. El suspiro final tiene lugar junto a la estatua que, esculpida en 1903, se colocó en el centro de la Plaza Mayor. La ruta turística (ocho euros; seis con entrada reducida) es una de las actividades organizadas por el noveno centenario de la muerte de Pedro Ansúrez, también con exposiciones en el Archivo Municipal y Fabio Nelli.