La rehabilitación del 29 de octubre en Valladolid se topa con amenazas y traficantes

La remodelada calle Águila, con los bloques ya rehabilitados./El Norte
La remodelada calle Águila, con los bloques ya rehabilitados. / El Norte

Los vecinos piden más intervenciones policiales y sociales y algunas empresas valoran dejar las obras por la inseguridad

J. Sanz
J. SANZ

«Las obras están dando muchos problemas, pero no por la construcción en sí, sino por las continuas amenazas que están sufriendo los obreros por parte, sobre todo, de narcotraficantes y de algunos vecinos de los propios bloques molestos con los ruidos», lamenta la presidenta de la asociación de propietarios del 29 de Octubre, Sagrario Gil, quien advierte de que estos contratiempos, unidos a «algunos robos de material y actos vandálicos», están causando «importantes retrasos» en la finalización de la primera fase del proyecto de rehabilitación integral de esta barriada de Pajarillos, situada entre las calles Villabáñez, Faisán y Cigüeña, que comenzaron en junio del año pasado y que alcanzan a 23 bloques particulares (138 viviendas) y uno municipal (6). La mayoría lucen ya la nueva imagen, con un blanco por ahora inmaculado en sus fachadas, un zócalo gris que recorre los bajos, un portal acristalado desde la calle hasta la segunda planta y una amplia celosía metálica en la parte posterior para ocultar los tendederos.

Pero la inseguridad que reina en este eterno foco de conflicto, en el que los obreros han llegado a ser amenazados de muerte por el simple hecho de «no dejar dormir al nieto de algún residente», está ralentizando las obras hasta el punto de que aún no ha comenzado el eje central de este ambicioso proyecto, como es la recuperación del antiguo colegio Santiago López, situado en el corazón del 29 de Octubre, para abrir un centro contra la exclusión social.

Reunión en el Ayuntamiento

Los representantes del barrio, a través de la asociación de vecinos La Unión, la coordinadora contra el narcotráfico y la agrupación de propietarios, trasladaron ayer tanto los problemas surgidos durante las obras como «el evidente repunte de la venta de drogas», vinculado con lo anterior, al alcalde, Óscar Puente, y a la subdelegada del Gobierno, Helena Caballero, que acudieron junto a concejales y mandos policiales a una junta local de seguridad sobre la situación, sobre todo, de la barriada del 29 de Octubre de Pajarillos y Pilarica.

Los residentes coincidieron en reclamar más «intervenciones policiales y también sociales para combatir la inseguridad y el narcotráfico desde un punto de vista más integral que incluya la lucha contra la exclusión social desde la educación», resumió la presidente de la asociación La Unión, Yolanda Matía.

Y para eso consideran fundamental la apertura del futuro centro social, «dotado con los medios suficientes», además de la intervención urbanística que en un plazo de tres años prevé alcanzar al grueso de los noventa bloques de viviendas (570) del 29 de Octubre. Siempre, claro, que las obras puedan desarrollarse con normalidad.

Fuentes policiales confirmaron que algunos constructores se están planteando, incluso, dejar los trabajos fruto de la inseguridad que sufren sus trabajadores, algunos de los cuales, incluso, se han negado a trabajar en esta barriada.

Solo en esta primera fase se han invertido más de tres millones de euros, sin coste alguno para los vecinos, para remozar los maltrechos edificios inaugurados en un lejano 18 de julio de 1964.

 

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