Ratifican la condena a dos hombres que maniataron y robaron a su compañera de piso en Valladolid

'El Mago', a la izquierda, junto a su abogado, durante el Juicio celebrado en la Audiencia de Valladolid./J. S..
'El Mago', a la izquierda, junto a su abogado, durante el Juicio celebrado en la Audiencia de Valladolid. / J. S..

Un tercer implicado que participó en el suceso ha sido declarado en rebeldía

La Sala de lo Civil y Penal del TSJCyL confirmó una sentencia de la Audiencia Provincial de Valladolid, que condenó a dos hombres, V.A. y J.B., como autores de un delito de robo con intimidación en casa habitada y uso de armas, con la agravante de abuso de superioridad, a la pena de cinco años de prisión para cada uno de ellos.

La Audiencia de Valladolid dictó sentencia con fecha 19 de marzo de 2019 en la que condenaba a los acusados, que presentaron el recurso de apelación ahora rechazado; aunque aún les queda la posibilidad de presentar un recurso de casación.

Los hechos se remontan al 17 de diciembre de 2017, cuando V.A. -alias 'el Mago'-, que convivía con la denunciante I.F.G., iba a abandonar la vivienda, y se enteró de que ésta había cobrado una ayuda de los servicios sociales.

Aunque V.A. estaba desalojando sus efectos personales de la citada vivienda, conservaba las llaves de la misma, y se personó en ella acompañado de J.B. y de un tercero que ha sido declarado en rebeldía y del que no se ha celebrado el juicio oral.

Tras entrar en la casa, el acusado huido de la justicia amenazó a la mujer con un cuchillo jamonero y J.B. con una navaja, y la inmovilizaron en el sofá atándola de pies y manos. Después, el sujeto que se halla fugado se dirigió a su dormitorio donde, tras revolver los cajones, se apoderó de 640 euros y del ordenador portátil de la víctima.

El ladrón prófugo amenazó después a la mujer para que no les denunciara asegurando que «sabían todo de ella y que si no quería que le pasara nada que no les denunciase», tras lo cual abandonaron el lugar dejando a aquélla atada de pies y manos.

La víctima logró quitarse las ataduras de los pies, pero no las de las manos. Su pareja, C.L.R., alarmado por no lograr comunicar telefónicamente con ella, acudió a la vivienda para averiguar si algo la ocurría. Allí, encontró tirado el portátil en el rellano, y a su novia atada, tras el robo.