Un caballista herido en un complicado tercer encierro en Medina

Encierro por el campo con los caballistas./ P. G.
Encierro por el campo con los caballistas. / P. G.

La suelta de esta mañana resultó difícil debido a la bravura de las reses, aunque todas lograron llegar al coso

Patricia González
PATRICIA GONZÁLEZMedina del Campo

El tercer encierro tradicional de las fiestas patronales de Medina del Campo finalizó con los seis novillos de la ganadería de Moises Fraile 'El Pilar' en el coso del Arrabal. La suelta, que fue más complicada que las otras dos realizadas en esta edición debido a la resistencia y bravura de las reses, contó con varios incidentes como fueron la caída de tres caballistas. Uno de ellos, un joven de 31 años y natural de la localidad de Cuéllar, fue atendidode manera inmediata en el área sanitaria de la plaza de toros, según informó el primer teniente de alcalde de la administración local, Borja del Barrio Casado, quien informó que presenta un golpe en la cabeza, que no reviste mayor gravedad, y tras ser examinado por el equipo médico del coso se marchó sin mayor problema.

Desde el Ayuntamiento, según apuntó el alcalde, Guzmán Gómez Alonso, una vez más se alabó el trabajo de los caballistas, pastores y corredores de calle, ya que «hicieron posible y lo hicieron bien» que este encierro volviera a cumplir con las expectativas marcadas por los cientos de medinenses y comarcanos que abarrotaron tanto los miradores del tramo campero como la zona del embudo y las principales calles del tramo urbano.

Del Barrio Casado no quiso dejar pasar la ocasión para recordar a los asistentes que la zona del empalizado (talanqueras de madera) que cada año se instala en la zona del embudo (espacio en el que los caballistas proceden a la realización del tradicional arreón final) no está habilitada para que los ciudadanos se ubiquen en ellas ya que son muros de contención para conducir el ganado hasta las calles y se podrían producir situaciones de peligro y emergencia. Asimismo, el concejal, también recordó que «el encierro no finaliza hasta que los bueyes de arrastre (bautizados en el municipio como bueyes escoba) llegan al coso. Estos son desencajonados tres minutos después de que se abran las puertas del descansadero. Queremos recordarlo para que no se produzcan situaciones de emergencia o de peligro».

Tramo campero

Sin duda alguna, este tercer encierro, en su tramo campero, ha sido el más complicado de todos los desarrollados durante estos sanantolines, tal es así que la mandada una vez desencajonada en el termino municipal de El Campillo cambió su rumbo habitual y salió a mucha velocidad tal es así que la manada quedó dividida en dos. Varios morlacos emprendieron una carrera hacía el primer tramo del itinerario campero acompañados por multitud de caballistas.

La falta de precipitaciones, una vez más, posibilitó que se levantará una gran nube de polvo que impidió la visibilidad de las reses y caballistas. Esta podría haber sido la causa principal de la primera caída de uno de los jinetes que participaron en la suelta. El joven vecino de Cuéllar se precipitó al suelo en este primer tramo y fue atendido de manera inmediata por los servicios municipales del Ayuntamiento hasta que fue trasladado en ambulancia al coso.

La novillada de Moisés Fraile consiguió ser reagrupada en un alto próximo a la parte trasera de la urbanización de Tras el Hombre. En estos pagos los astados permanecieron inmovilizados durante varios minutos hasta que de nuevo iniciaron una vertiginosa carrera hacía el túnel del Ave. En este punto otros dos caballistas (uno antes y otro después de atravesar el subterráneo) se precipitaron de sus equinos pero no necesitaron intervención sanitaria alguna.

En la zona del embudo los caballistas consiguieron encauzar los pasos de tres novillos que alrededor de las nueve y media de la mañana descansaban en el corral itinerario de la calle Ciudad Real. El resto de la manada, se dispersó pero el trabajo de los caballistas propició que los toros pudieran cumplir su cometido y recorrieran las calles del municipio. Los morlacos permanecieron alrededor de 25 minutos en el descansadero (corral portátil de la Calle Ciudad Real) y tras su recuperación fueron desencajonados para realizar el tramo urbano, que una vez más contó con un multitudinario público que abarrotó parte del atalancado. En la posterior capea, según detallan desde el Ayuntamiento «no se produjo incidente alguno».

La próxima y última cita taurina de las fiestas patronales se celebrará el domingo. Los protagonistas serán seis novillos de la ganadería José Luis Pereda y serán desencajonados de los corrales camperos alrededor de las nueve de la mañana.