El segundo encierro de San Antolín hace pleno y logra que los seis toros lleguen al coso del Arrabal

Numeroso público siguó con expectaciión el segundo encierro. /R. Jiménez
Numeroso público siguó con expectaciión el segundo encierro. / R. Jiménez

La suelta finalizó sin incidentes gracias a la labor de caballistas, pastores y corredores

Patricia González
PATRICIA GONZÁLEZMedina del Campo

Seis de seis. El segundo encierro de las fiestas patronales de San Antolín de Medina del Campo, que se celebró a primera hora de la mañana de hoy vuelve hacer pleno y consigue que los cientos de aficionados apostados por el tramo urbano y en la zona del embudo, así como en los diversos miradores del itinerario campero vean como los seis novillos entran en el coso del Arrabal.

La suelta, en la que no hubo, arrancó pasadas las nueve y dos minutos de la mañana con una novillada de la ganadería de Carlos Núñe, que destacó por ser 'toros avispas', es decir reses rápidas y con mucho trapío. A pesar que los morlacos tuvieron una salida veloz y de que alguno de los novillos diera peqieños problemas al desmembrar la manada en varias ocasiones, «la gran labor de los caballistas, pastores, corredores y los colaboradores ha posibilitado que los todos ellos entraran por las calles y llegaran a la plaza de toros», aseguró el alcalde del municipio, Guzmán Gómez Alonso, quien valoró de manera «muy positiva» las medidas que este año se han tomado en el recorrido.

Alrededor de las diez menos cuarto, y tras realizar varias paradas en el campo y sortear algunos pequeños problemas, cuatro de las seis reses desencajonadas en los corrales situados en el término municipal de El Campillo llegaron a la zona del embudo donde multitud de medinenses y comarcanos pudieron disfrutar de las carreras de los mozos y del tradicional arreón final. Minutos después, los dos morlacos rezagados y varios bueyes escoba siguieron la ruta marcada.

Tras un descanso de alrededor de 20 minutos, en el corral móvil ubicado en la calle Ciudad Real, las reses y los bueyes emprendieron el tramo urbano que contó con un multitudinario público, tal y como comentaron algunos de los propietarios de los establecimientos hosteleros de la Avenida de Portugal, a quienes les gusta la nueva fórmula de los encierros.