Rubén Abad, cortador: «La plaza del Coso es complicada; los despistes se pagan muy caro»

El cortador Rubén Abad./Agapito Ojosnegros Lázaro
El cortador Rubén Abad. / Agapito Ojosnegros Lázaro

Este peñafielense tiene 32 años y hace cinco decidió dejar de participar en los concursos de cortes «pensando en la familia»

Agapito Ojosnegros Lázaro
AGAPITO OJOSNEGROS LÁZAROPeñafiel

La peculiaridad de la plaza del Coso de Peñafiel y el tipo de capeas que ahí se celebran convierten a este recinto taurino en un emplazamiento único y espectacular a la par que peligroso. Los toros que de forma simultánea se sueltan por dentro y por fuera del ruedo instalado en este espacio público hacen que los festejos taurinos peñafielenses sean singulares y de especial atención por parte de aquellos que velan por la seguridad.

Algunas de estas personas lo hacen desde la comisión de festejos, como voluntarios, o también como un participante más del festejo, siempre en alerta. A ellos se les suma el director de lidia, este año dos en la brega.

Una de esas personas que durante las fiestas de San Roque no baja la guardia en el coso es Rubén Abad, un peñafielense que lleva años realizando esta tarea de guarda y custodia como voluntario en la comisión de fiestas. Este año lo hizo a título personal, pero prestando toda su colaboración.

Está con el radar activado por si es necesario un quite o, en el momento en el que se produce un percance, acudir a auxiliar y a evacuar a la persona que lo sufre. Asimismo, colabora para despejar la plaza de aquellos que no se encuentran en condiciones de participar en un festejo taurino, como hizo, junto a otros compañeros, en la capea vespertina del pasado 15 de agosto, cuando en un suspiro desalojaron a un vecino de Peñafiel, algo que no estuvo exento de riesgo para él y sus compañeros.

Rubén, trabajador de la construcción, tiene 32 años y, según explica, empezó a los 16 años participando en capeas, «tonteando con las vaquillas», para más adelante, a los 18, dar el «salto a los novillos, a concursos, y así hasta hace cinco años», momento en el que dejó de la competición. «Ese año me propuse tomar un respiro», hacer un parón en cuanto a su participación en las capeas, pero aún así lo sigue muy de cerca. Un parón parcial tras el cual regresará «en un par de temporadas» al cien por cien.

«Dejé de participar en los concursos de cortes pensando especialmente en la familia», decisión de la que no se «arrepiente». «Ahora prefiero las capeas de mi pueblo en las que divertirme y divertir a la gente», sostiene. Su objetivo en las capeas es «darlas vidilla, hacerlas más divertidas y atractivas sin que tampoco las falte un punto de emoción» con los cites que realiza, como llevar al toro hasta el portal en el que se refugia, o los cortes que ejecuta.

«Hice todo lo que pude»

Durante los años que lleva a pie de plaza ha vivido momentos «muy buenos», tal y como reconoce, como cada vez que recibe el aplauso de su pueblo. Pero también duros momentos, como cuando falleció un joven en 2015 tras ser corneado en el encierro peñafielense. «La cogida fue muy aparatosa, hice todo lo que pude por él y seguiré haciendo todo lo que pueda por quien sea porque me sale del corazón».

Cuando está en la plaza dice sentir «mucha responsabilidad», sentimiento que quiere transmitir a aquellos que quieren participar de las capeas peñafielenses. «Ante todo mucha consciencia», aconseja. «Hay que saber el tipo de plaza en la que se está, porque la del coso es muy complicada. Hay que tener mucho cuidado no solo con el toro, sino también con la gente que te rodea y con la que compartes espacios. Los despistes se pagan muy caros», sentencia el cortador peñafielense.