Polos opuestos en la Alcaldía, intereses comunes en la calle

Virginia Hernández y Mario de Fuentes, durante su diálogo a propuesta de El Norte. /N. Luengo
Virginia Hernández y Mario de Fuentes, durante su diálogo a propuesta de El Norte. / N. Luengo

Mario de Fuentes, de Vox, y Virginia Hernández, de Toma la Palabra, gobiernan municipios limítrofes, despoblados y que exigen un futuro

N. LUENGO

Mario de Fuentes y Virginia Hernández tienen muchas coincidencias. Ambos son jóvenes y apasionados del medio rural. Sus pueblos son vecinos y los dos saben lo que supone hacer frente a la Alcaldía de un pequeño municipio de la comarca de Torozos, con pocos habitantes y población envejecida, como son Barruelo del Valle y San Pelayo. Ahora, además, comparten también su recién estrenado cargo de diputados provinciales. Pero también son notables sus diferencias. Y es que todo lo que están de cerca sus pueblos, están de lejos sus ideales políticos. Él defiende las siglas de Vox. Ella las de Toma la Palabra (coalición de Izquierda Unida y Equo).

–Barruelo y San Pelayo, pueblos limítrofes y semejantes en población y características. ¿Sus necesidades son también las mismas?

–Virginia Hernández: Nuestros pueblos son parecidos y nuestras realidades también. En eso creo que nos entendemos.

–Mario de Fuentes: Ambos son pueblos pequeños, con pocos habitantes y con la población envejecida, pero con las necesidades básicas cubiertas.

–V. H.: Ahí discrepo. Hay necesidades básicas que no están cubiertas. No tenemos acceso a Internet en igualdad al resto de municipios, ni igualdad en el acceso al transporte y en muchos casos en el acceso a la televisión autonómica y local, y desde luego, tampoco tenemos cubiertas las necesidades sanitarias.

–M. de F.: El mío es un Ayuntamiento austero. Hace 12 años, cuando yo entré, era el pueblo con mayor deuda per cápita. Durante 4 años no pude realizar ningún proyecto, porque con pagar la deuda tenía bastante. Sé lo que es carecer de agua y de asfaltado en las calles, por eso hay servicios que considero más fundamentales que otros, y en nuestro caso, el de transporte a la demanda no lo considero el más importante.

–V. H.: El transporte que tenemos no se adecúa a las necesidades de los usuarios, sino a las de las empresas concesionarias.

–M. de F.: El tema del transporte en estos municipios se podría solucionar con la incorporación de un taxi que cubra el servicio desde las cabeceras de comarca, como en nuestro caso puede ser Torrelobatón. Estaríamos más cubiertos que con el transporte a la demanda y crearíamos puestos de trabajo, aunque quizá no de jornada completa.

–V. H.: Es cierto que no tiene sentido que vengan a por nosotros autobuses de 52 plazas, más que el número de habitantes de nuestros pueblos. La idea de que la administración subvencione un taxi rural está bien, pero para cada municipio. Esto, en cualquier caso, sería más barato que lo que se está pagando a las empresas concesionarias para mantener un servicio que, tal y como está diseñado, no tiene sentido.

–M. de F.: Otra de las necesidades de nuestros pueblos es Internet. Los ayuntamientos nos estamos buscando el acceso por nuestros propios medios. En Barruelo llevamos años peleando ante la administración e incluso hemos llegado a proponer el pago de nuestro propio bolsillo de una línea de enganche desde la cabecera de comarca hasta el pueblo, lo que proporcionaría una vía de desarrollo muy interesante.

–V. H.: Según la normativa europea, en 2020 todos los municipios debemos tener Internet de un mínimo 30 megas. El Gobierno debe exigir que esto se cumpla y no entiendo cómo a estas alturas tenemos que mendigar algo que ya estaba en un pliego de condiciones. Internet es un derecho básico, el equivalente a la luz eléctrica de hace 50 años. Sin acceso a las telecomunicaciones, nadie va a querer instalar su negocio o su vivienda en un pueblo.

–La despoblación es un tema recurrente. ¿Cómo combatirla?

–V. H.: Es injusto que la pelota de la despoblación nos la pasen al tejado de las administraciones locales, cuando desde la administración del Estado y la autonómica lo que hacen es quitarnos competencias y financiación. Así es difícil asumir ningún proyecto para frenar esta lacra.

–M.de F.: Hasta ahora no he tenido la posibilidad económica de ejecutar ningún plan en este sentido. Lo que está claro es que los pájaros van donde tienen nido y comida, y en los pueblos pequeños no la tienen. Nos están quitando el dinero vía impuestos y nos lo dan vía subvenciones. Ese dinero que nos quitan se pierde en administraciones duplicadas y en normativa inútil. Las normas las dictan desde las ciudades.

–¿Están sus pueblos olvidados por parte de la administración?

–Ambos: Sí (tajantes).

–V. H.: Sería fácil revertir algunos de los problemas que tenemos si se nos dotara de autonomía y de presupuesto suficiente. Estoy convencida de que hay una intencionalidad política para que estos pueblos desaparezcan.

–M.de F.: Totalmente de acuerdo.

–V. H.: Nuestros pueblos le cuestan mucho dinero a la administración. Llevar un médico y una enfermera un día a la semana a San Pelayo cuesta dinero. Que venga el transporte cuesta dinero. En definitiva, cuanto antes desaparezcan, antes dejarán de costar dinero. No hay voluntad por parte del Gobierno de mantener los pueblos. No entienden que hacen un gran servicio al resto de la sociedad.

–M. de F.: Somos caros. La dispersión geográfica de Castilla y León hace que los mismos servicios que se dan en Madrid, allí sean más baratos, y además los políticos no tienen ganas de dejar sus despachos para venir a vernos, aunque sea de vez en cuando, para enterarse de qué va esto.

–V. H.: No se puede administrar una comunidad autónoma como si fuera una empresa. Esto no son números brutos. Los habitantes no están para sacarles rentabilidad. Nuestra dispersión también tiene otras ventajas, como la custodia del territorio y la producción de alimentos. La gente de Madrid también tiene que comer y los alimentos no se producen en la Castellana.

–M. de F.: Por otra parte, a los agricultores y ganaderos se nos pone un nivel de trabas muy exigente y nos sobrecargan de normativa, lo que implica un sobrecoste. Mientras, el Gobierno firma acuerdos con otros países a los que no se les exige tanto como a nosotros. Si nos midieran a todos por el mismo rasero, se daría más vida a los pueblos.

«El partido es importante, porque define las políticas que hemos aplicado en el municipio»

«El partido es importante, porque define las políticas que hemos aplicado en el municipio» Virginia Hernández (TLP), Alcaldesa de San Pelayo

«Muchas de las propuestas de Vox están más cerca de mis vecinos que las del PP»

«Muchas de las propuestas de Vox están más cerca de mis vecinos que las del PP» Mario de Fuentes (Vox), Alcalde de Barruelo del Valle

–¿Reciben suficiente apoyo de sus partidos para gobernar sus municipios?

–V. H.: Sí. Para Toma la Palabra la despoblación y el mantenimiento de servicios es algo prioritario y en los 4 años que llevo de alcaldesa me he sentido muy arropada por IU. Ellos me llevaron al Parlamento Europeo para hablar de las problemáticas del medio rural y pertenezco a un grupo de Telegram con todos los alcaldes de IU a nivel estatal donde se comparten ideas. Siempre que he pedido ayuda, me la han dado.

–M. de F.: Mi partido está en formación y yo hasta hace poco era independiente. Vox defiende la forma tradicional de entender la vida en los pueblos y tiene medidas, como la de bajada de impuestos y la de libertad de las personas, que repercuten en una menor normativa. Son medidas que permiten a los emprendedores seguir emprendiendo. Sí me siento apoyado.

–¿Sus vecinos han votado al partido o a la persona?

–V.H.: El partido es importante, porque define las políticas que aplicamos en San Pelayo. Hemos trabajado para recuperar servicios como el del coche de línea, organizado actividades culturales y dinamizado el pueblo. Si hemos hecho eso, es porque somos de izquierdas. Creo que el mantra de «el partido no importa» forma parte de la campaña de captación del PP. San Pelayo ha sido de derechas toda la vida, pero en los últimos resultados de las elecciones generales el partido más votado fue Unidas Podemos.

–M. de F.: Las ideas desde luego que importan. En Barruelo la gente tradicionalmente ha votado al PP, pero cada vez hay más votos a Vox. Creo que muchas de las propuestas de Vox están más cercanas a mis vecinos que las del PP. Cada pueblo tiene sus particularidades, lo que está claro es que puedes hacer más cosas cuando tienes dinero. Yo soy austero, que es lo que me demandan. El plan económico financiero me obliga a ahorrar 13.000 euros al año.

–V. H.: Nuestra partida de gastos culturales es muy limitada y la mayoría de las actividades las hacemos con voluntariado.

–¿Qué pueden aportar como diputados al medio rural vallisoletano?

–V. H.: Quiero ser la voz de los alcaldes a los que represento y mediar ante las instituciones. Considero que a veces la Diputación destina dinero a proyectos que poco o nada tienen que ver con el desarrollo de nuestros pueblos. Por ejemplo, a San Pelayo nos conceden 30.000 euros cada dos años en planes provinciales. A la Seminci, que por cierto, me encanta, 45.000 euros cada año. Desde la administración hay que apoyar la cultura, pero, ¿por qué se reparte el dinero de esa manera? ¿No sería más lógico garantizar la cobertura telefónica y de Internet a los pueblos, y cuando ya todos lo tengan, patrocinar esas otras cosas?

–M. de F.: Yo en la Diputación voy a defender otra forma de gestionar los pueblos pequeños, que los llene de personas y de trabajo. Soy un firme defensor del copago para ciertos servicios y estoy en contra del 'gratis total', porque luego los pueblos no se implican. En mi opinión un copago, aunque sea algo simbólico, de servicios como Verano Activo, contribuiría a una mejor gestión de los recursos económicos.

–¿Cómo ven sus pueblos dentro de 20 años?

–V. H.: Es difícil hacer este tipo de futuribles. Depende de muchos factores. Imaginemos que se lleva a cabo la medida propuesta por Ciudadanos de fusionar los municipios. Los pueblos que pierdan su ayuntamiento decaerán de manera exponencial. En esta zona hay poca cultura de comarca y el pueblo más grande fagocitaría a los más pequeños. Si se recuperara la ley de sostenibilidad del medio rural del 2007, se recibieran fondos europeos con otros criterios o si tuviéramos un buen servicio de Internet, estaríamos hablando de que San Pelayo podría repuntar. Percibo que hay un cambio cultural y se vuelve a valorar el medio rural.

–M. de F.: En lo que llevo de alcalde, el censo ha variado al alza y a la baja un 25%. Ahora mismo no aportamos ningún niño al colegio de Torrelobatón, pero durante 10 años hemos aportado 6. La población está vinculada al trabajo, y cuando este ha desaparecido, esa población se ha perdido. Voto por la descentralización del trabajo y por dar oportunidades a los pueblos. Si esto se hace, Barruelo sobrevivirá.