La pasión por la psicología como aval para emprender

Natalia García, Marisa Garcés y Virginia Fernández en su centro de psicología SanaMente./L. N.
Natalia García, Marisa Garcés y Virginia Fernández en su centro de psicología SanaMente. / L. N.
Marisa Garcés, Natalia García y Virginia Fernández. SanaMente
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

Pasión por su profesión, una sana amistad y un anuncio con una oferta de trabajo. Son los tres puntos de partida de esta historia de emprendimiento. Sus protagonistas también son tres, las psicólogas Marisa Garcés, Natalia García y Virginia Fernández, que han puesto en marcha SanaMente, un centro de psicología, neuropsicología y psicopedagogía en Valladolid capital.

Marisa estudió Magisterio por la rama de Educación Musical y más tarde hizo un módulo de Secretariado que le abrió las puertas al mundo de la empresa, donde trabajó 15 años como secretaria de dirección. Siempre quiso estudiar Psicología, y en cuanto tuvo oportunidad se matriculó en la UNED. «Quería desarrollarme a nivel personal y al final me di cuenta de que quería dedicar mi vida a esta profesión», narra esta psicóloga, que dejó su trabajo fijo para cumplir su sueño. En el centro de psicología donde realizó las prácticas de su máster conoció a Natalia, una psicopedagoga con la que trabajar se le hacía muy fácil. No tardaron en iniciar los trámites para montar su propio gabinete de psicología.

Una de las experiencias laborales que más ha marcado a Natalia tuvo lugar en Toulouse (Francia), donde trabajó un año como educadora en un programa de voluntariado europeo ayudando a jóvenes de barrios marginales. Regresó a Madrid como técnico de formación de recursos humanos. Ya en Valladolid encontró empleo como educadora y pedagoga en Cáritas, hasta que emigró al Reino Unido para prestar sus servicios en un instituto de Secundaria. Fue entonces cuando, como Marisa, comenzó a estudiar Psicología por la UNED. Actualmente es formadora en cursos de atención sociosanitaria del Ecyl, profesora de la Universidad Miguel de Cervantes y colaboradora del programa de violencia de género del Colegio de Psicología de Castilla y León.

Estas dos amigas tuvieron noticia de que se alquilaban las antiguas instalaciones de una clínica psicológica en el Paseo de Zorrilla. Fueron a visitarlas y su idea de ponerse por su cuenta empezó a tomar forma. Pusieron un anuncio en el Colegio de Psicólogos para buscar un tercer socio y fue Virginia la primera en responder a la llamada. Enseguida congeniaron. Virginia tenía clara su vocación desde niña y antes de terminar la carrera en Salamanca ya tenía trabajo como formadora en una escuela de seguridad, donde profundizó en técnicas de estudio y motivación al cambio.

Después de aquello, su vida laboral está repleta de experiencias como profesora y técnico en 'mindfulness' e inteligencia emocional. Hace un año comenzó a trabajar en un centro de menores como educadora y se dio de alta como autónoma, alquilando diferentes despachos, hasta que decidió montar su propio centro. En ese momento se topó con el anuncio de Marisa y Natalia, que cambió su futuro de forma radical. «Lo nuestro fue amor a primera vista. Teníamos las mismas ilusiones, la misma filosofía de trabajo y el mismo deseo de formar un buen equipo. Además compartíamos experiencias, vocación y el objetivo de querer ayudar a los demás. Era el momento de las tres para emprender», explica Natalia.

Emprendedoras:
Marisa Garcés Menduiña (44), psicóloga y maestra; Natalia García Muñoz (40), psicóloga, neuropsicóloga, pedagoga y docente, y Virginia Fernández Camino (30), psicóloga y educadora
Inicio de la actividad:
1 de julio de 2019
Contacto:
Paseo de Zorrilla, 374, 1º A de Valladolid. Telf.: 650 692 940 www.massanamente.es

Durante meses han trabajado para acondicionar y decorar a su gusto las instalaciones que han alquilado y al tiempo han realizando todos los trámites para el inicio de la actividad. Las tres están habilitadas como psicólogas sanitarias, lo que les facilitó la gestión del registro sanitario. También gestionaron la licencia ambiental y comenzaron a trabajar en la imagen corporativa y la web. «Poner en marcha un proyecto empresarial requiere mucha burocracia y, por tanto, mucho tiempo. Más en nuestro caso, que lo hemos compatibilizado con otros trabajos. La ayuda familiar ha sido fundamental», reconocen.

Las tres participaron en la formación para emprendedores del Ayuntamiento de Valladolid, que les valió obtener una beca CREA de 1.500 euros para cada una. Asimismo Marisa, con el asesoramiento del Ecyl, gestionó la capitalización de su paro y solicitó otras ayudas de la Junta de Castilla y León. «Hemos llamado a todas las puertas. También acudimos a la Ventanilla Única, donde nos ayudaron con la redacción del plan de negocio y la elaboración del plan financiero», cuenta Virginia.

SanaMente es un centro de psicología que ayuda a recuperar el bienestar emocional. Cada una de estas tres profesionales de la psicología tiene su propia consulta, aunque todos los casos se consensuan en equipo. «Somos eclécticas, utilizamos diferentes corrientes y técnicas y tenemos visiones diferentes de la psicología que se complementan a la perfección. Ese es nuestro punto fuerte. Aunque cada una tengamos nuestros propios pacientes, trabajamos todos los casos en equipo, lo cual repercute en el bien del paciente», dice Virginia, que está en el cuadro médico de una gran aseguradora.

Mejorar la calidad de vida

La calidad de los servicios queda patente en las terapias psicológicas que las tres realizan, su seguimiento y la profesionalidad con la que afrontan cada caso. Para ellas la empatía y el trato cercano son fundamentales, porque al fin y al cabo su objetivo es «mejorar su calidad de vida». Otras de sus señas de identidad son la discreción, la individualización y la innovación en las terapias. Entre el amplio abanico de servicios que ofrecen se encuentran la psicoterapia individual y grupal, infantil, juvenil y de adultos; neuropsicología y grupos de psicopedagogía; terapia familiar y de pareja; técnicas de estudio; elaboración de informes, y talleres entre los que destacan las escuelas de parejas y de padres, 'mindfulness', autoestima y duelo. «Todavía existe mucho tabú ante el hecho de asistir a terapia. La gente relaciona la psicología con las enfermedades mentales exclusivamente, pero hay otras muchas facetas en las que les podemos ayudar dándoles herramientas para gestionar esas situaciones, conocerse mejor y que en el futuro no les vuelva a ocurrir lo mismo», afirman.