El mercado de Rioseco invita a viajar al tiempo de los Almirantes de Castilla

Las exhibiciones de cetrería atrajeron a un numeroso público. /Fernando Fradejas
Las exhibiciones de cetrería atrajeron a un numeroso público. / Fernando Fradejas

Los puestos típicos y los talleres en vivo animan una feria que se ha enriquecido con más participantes

MIGUEL G. MARBÁNMedina de Rioseco

«Gentes ilustres aquí presentes, visitantes, paseantes, mercaderes, riosecanos y riosecanas, un año más celebramos el mercado llamado de la India Chica en esta, la muy noble y muy leal Ciudad de los Almirantes». Son las palabras con las que el secretario del almirante don Alfonso Enríquez inició ayer el pregón en el atrio de la iglesia de Santa Cruz con el que comenzó una de las citas turísticas más importante de Medina de Rioseco, el Mercado de la India Chica, con el que desde hace 23 años el municipio regresa al siglo XVI, cuando, bajo el señorío de los Enríquez, se había convertido en una próspera villa a causa de la celebración de dos de las más importantes ferias del reino de Castilla.

Los actores de la escuela municipal de teatro Apolinar Sanabria y Manuel Lobo, junto a las músicas del grupo Gaelok y a los cetreros de Águila Harris, protagonizaron la acertada recreación. Durante todo el día, cientos de personas recorrieron, una y otra vez, los numerosos puestos de cuero, cerámica, cristal, bronces, velas, bordados, libros, forja, orfebrería o sabrosas viandas, instalados en los viejos soportales de la centenaria calle y Plaza Mayor, los mismos que en otros siglos albergaron las famosas ferias riosecanas.

El hilandero Óscar Fierro toca la zanfoña.
El hilandero Óscar Fierro toca la zanfoña. / F. F.

En el mercado los más pequeños tienen su especial espacio con juegos y tiovivo en la plaza, pero también, como viene siendo habitual en los últimos años, junto a la mercería El Capricho, con una réplica de una guillotina y un grillete para que grandes y pequeños puedan fotografiarse. Una vez más, los visitantes, entre exhibiciones de cetrería, pasacalles, torneos de caballeros o espectáculos de fuego pueden degustar sabrosas tapas y refrescantes vinos y cervezas.

El teniente de alcalde del Ayuntamiento riosecano, Rafael San José, destacó que «son centenares las personas que, año tras año, se acercan hasta Rioseco para disfrutar de un mercado que es muy especial también por el marco en el que se ubica, nuestra calle Mayor». En este sentido hizo ver la necesidad de «seguir potenciándolo y haciendo que sea un evento singular». Respecto a la presente edición, señaló que «hay un buen número de actividades y puestos nuevos».

El hilandero y músico leonés Óscar Fierro cuenta el proceso de la lana lavada

En el mercado no faltan exhibidores típicos como el de plantas medicinales para «remediar los nervios o el estrés, para curar dolores como el de lumbago o para reducir el colesterol o la hipertensión», según explicó José Luis García, quien ha llegado desde Jaén para estar presente en un mercado que «se celebra en un espacio único». Tampoco falta en la feria el recuerdo de viejos oficios como el de alfarero, tallador de madera, panadero, estampado en papel o cestero.

Los calcetines de la abuela

Destaca de una manera especial el puesto en el que se cuenta el proceso de la lana lavada con su escarmenado, cardado, peinado, hilado, enmadejado, devanado, ovillado, tejido y teñido, según explica a los visitantes, de una manera muy didáctica, el hilandero y músico leonés afincado en Alicante Óscar Fierro, quien, además de tocar la zanfoña, también recuerda cómo al heredar la casa de su bisabuela María, en Bustillo del Páramo, encontró un huso y unas cardas. Ese fue el inicio del proyecto 'Hilando mamut', porque «si mi bisabuela podía hacerse unos calcetines, por qué yo no podía». Después de cinco años de investigación y de reunir cada una de las herramientas del proceso por toda Europa, Fraile se dedica a recorrer los mercados contando su historia y la de la lana, con el objetivo próximo de llegar a los colegios.

Medina de Rioseco continuará con el viaje en el tiempo a su historia más esplendorosa. De nuevo, músicas, malabares y acrobacias se darán la mano con mercaderes y artesanos. Cerrará el mercado un espectáculo de acrobacia y trapecio en la Plaza Mayor.